{"id":3517,"date":"2021-04-02T14:16:07","date_gmt":"2021-04-02T12:16:07","guid":{"rendered":"http:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/?p=3517"},"modified":"2021-04-02T14:16:10","modified_gmt":"2021-04-02T12:16:10","slug":"la-pasion-de-cristo-en-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/?p=3517","title":{"rendered":"LA PASI\u00d3N DE CRISTO EN LA PANDEMIA"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p>        Hace un a\u00f1o, de forma casi inesperada, nos sorprendi\u00f3 un nuevo estilo de vida que nos ven\u00eda a llamar a nuestros corazones para decirnos que nuestra avaricia, nuestras escaladas, nuestro pisar al pr\u00f3jimo para yo quedar por encima, el  protagonismo y ambici\u00f3n para anteponernos a nuestros hermanos y para estar olvidados de la existencia de Dios, ya no era lo usual. Apareci\u00f3 algo ins\u00f3lito y ya obsoleto de otros siglos como ha sido una pandemia que nos ha hecho reflexionar  y ponernos entre la vida y la muerte y de camino nos ha dado un testimonio de que no somos nada y que los humanos estamos de paso para cumplir lo mejor que podamos nuestras obligaciones de toda  \u00edndole y ver como nuestros hermanos, en silencio, se nos han ido por millares.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>          Hoy,  m\u00e1s que nunca tenemos,  como cofrades y cristianos, hacernos coparticipes de tanta miseria y de tanta necesidad como estamos viviendo, ya sea en nuestras propias carnes o viendo al pr\u00f3jimo padecer y pasar frio en las colas de c\u00e1ritas  para poder llevarse algo a la boca. Antes todo era felicidad, parec\u00eda que pod\u00edamos superar todas las enfermedades y el ego\u00edsmo  afloraba en nuestra conducta y nos hac\u00edamos eg\u00f3latras de todo aquello que fuera en beneficio de nuestro propio narcisismo, pero no, un simple virus, desconocido al principio, pero mortal nos ha visitado al mundo y nos ha puesto de manifiesto lo d\u00e9biles que somos. Por eso, hoy m\u00e1s que nunca, tenemos que compartir con nuestros hermanos lo que ellos no tienen, tenemos que compartir que millones de familias no tienen un trabajo digno ni seguro, tenemos que compartir que millones de humanos mueren en la soledad m\u00e1s deprimente,  porque  ni siquiera tienen medicinas ni medios sanitarios para una muerte digna  y  gracias a misioneros y misioneras de la vida pueden levantar el \u201cvuelo\u201d.  Por eso, tenemos ahora el momento m\u00e1s claro para mirar y enjugar el rostro del pr\u00f3jimo como hizo la Ver\u00f3nica con Jes\u00fas. Esto nos hace recapacitar, dentro de nuestras debilidades, que si Cristo vivi\u00f3 su Pasi\u00f3n tan dura y fue tan maltratado, tan incomprendido y tan injustamente juzgado, terminando crucificado en una Cruz junto a dos ladrones, nosotros tambi\u00e9n tenemos que tener la  nuestra, pues  nos advirti\u00f3 muchas  veces que lo que hac\u00edamos con el pr\u00f3jimo los hac\u00edamos con \u00c9l, por tanto, es el momento de activar nuestras conciencias y mirar hacia tantas necesidades como existen y sufrir como Cristo lo hizo para salvar al mundo de muchas penalidades.<\/p>\n\n\n\n<p>          \u00bfCu\u00e1ntas vicisitudes se est\u00e1n plasmando cada d\u00eda?, \u00bfCu\u00e1ntos horrores estamos viviendo?. Pero si nuestra oraci\u00f3n permanece  y nuestro esp\u00edritu est\u00e1 mirando a ese Jes\u00fas con su Pasi\u00f3n, seguro que saldremos mejor de todo lo que nos viene ocurriendo. Eso,  es ser Cristiano, lo dem\u00e1s es aparentar.          La pandemia no es ni un maleficio, ni un castigo, ni nada parecido;  es un ciclo natural de la vida, como ha ocurrido durante muchos siglos, pero hasta que no nos hemos visto envuelto en ella, no nos hemos dado cuenta de la necesidad de pedir  confiadamente  a Dios para que nos ayude en tantas cosas que por no practicar lo ten\u00edamos olvidado.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>          Por ello, desde estas l\u00edneas quiero  recordar a tant\u00edsimos capellanes que socorriendo en sus almas a los enfermos les han podido dar su adi\u00f3s ante el trance de la muerte. \u00bfCu\u00e1ntos profesionales de la sanidad han consolado y llorado  junto a esos enfermos que uno superaban el covid o cualquier otra enfermedad y otros se ten\u00edan que ir solos porque ninguna mano se la tend\u00eda m\u00e1s que Cristo, cuando lo recib\u00eda en su Gloria. Tantos y tantos fracasos y hundimientos que la sociedad que hoy tenemos ya no es la misma. Por eso, quiero reproducir la meditaci\u00f3n que en el Viacrucis de la Cuaresma de este a\u00f1o tuve con  humildad de leer: \u00a1Cu\u00e1ntas personas sin nombre, en estos d\u00edas duros de la pandemia, limpian el sudor de la enfermedad de muchos rostros!,  \u00a1Cu\u00e1ntos son los que se est\u00e1n ocupando de que los rostros de los \u201csin techo\u201d encuentren cobijo!, \u00a1Cu\u00e1ntos  los que descubren tu rostro, Se\u00f1or en aquellos a quienes ayudan a salir de esa espiral de destrucci\u00f3n hacia la que han sido arrastrados por gentes sin conciencia!.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>          Con esta meditaci\u00f3n tenemos que  trasladar nuestros sufrimientos en todo este periodos de tiempo, pero no nos olvidemos: la Pasi\u00f3n de Cristo es la que tenemos que seguir todos los d\u00edas para que al final de nuestras vidas  podamos  tener esa recompensa de que la vida ha sido un pasaje, pero que en ella cumplimos como cristianos, como cofrades y como miembros de la Iglesia, pues mirar para otro lado nos har\u00e1   m\u00e1s sufridores de lo que pensamos, porque al final de nuestros d\u00edas y en esa rendici\u00f3n de cuentas, sabremos  c\u00f3mo la balanza se ir\u00e1 para un sitio o para el otro en funci\u00f3n de nuestras actuaciones y nuestra entrega como cristianos. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace un a\u00f1o, de forma casi inesperada, nos sorprendi\u00f3 un nuevo estilo de vida que nos ven\u00eda a llamar a nuestros corazones para decirnos que nuestra avaricia, nuestras escaladas, nuestro pisar al pr\u00f3jimo para yo quedar por encima, el protagonismo y ambici\u00f3n para anteponernos a nuestros hermanos y para estar olvidados de la existencia de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3517","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3517"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3517\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3522,"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3517\/revisions\/3522"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}