{"id":4776,"date":"2025-08-29T20:29:37","date_gmt":"2025-08-29T18:29:37","guid":{"rendered":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/?p=4776"},"modified":"2025-08-29T20:29:37","modified_gmt":"2025-08-29T18:29:37","slug":"la-libertad-que-proporciona-comprar-frente-a-alquilar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elblogdejoseblasfernandez.com\/?p=4776","title":{"rendered":"LA LIBERTAD QUE PROPORCIONA COMPRAR FRENTE A ALQUILAR."},"content":{"rendered":"\n<p>Excelente Tribuna del Arquitecto Gumersindo Fern\u00e1ndez:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abExisten muchos y buenos estudios que cuestionan si es mejor comprar o alquilar una vivienda, proporcionando an\u00e1lisis sesudos en los que la decisi\u00f3n se basa, casi exclusivamente, en el esfuerzo econ\u00f3mico en t\u00e9rminos cuantitativos. Las respuestas no son un\u00edvocas y a la hora de tomar una decisi\u00f3n te invitan a analizar tu movilidad laboral, tu situaci\u00f3n familiar, tus perspectivas de ingresos, as\u00ed como la coyuntura econ\u00f3mica general que incluye el coste de los pr\u00e9stamos y la situaci\u00f3n del mercado de alquiler y venta de viviendas. Pero en estos an\u00e1lisis olvidan la relaci\u00f3n que existe entre propiedad privada y libertad<sup>1<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ver esta relaci\u00f3n, hagamos el siguiente recorrido: &nbsp;imaginemos una sociedad te\u00f3rica compuesta por peque\u00f1as unidades territoriales que pertenecen a individuos o familias que son capaces de autoabastecerse con el fruto de su trabajo aplicado a su propiedad, es decir unidades autosuficientes y aut\u00e1rquicas. Esta sociedad te\u00f3rica s\u00f3lo necesitar\u00eda una&nbsp;<em>instituci\u00f3n superior<sup>2<\/sup><\/em>&nbsp;que garantizara la estabilidad de sus propiedades frente a agresiones exteriores y unas m\u00ednimas normas de convivencia, pues las relaciones entre los distintos grupos ser\u00edan escasas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si estas unidades familiares generaran un excedente de alguno de los bienes que producen, y si consideran que le proporciona una ventaja, podr\u00edan intercambiarlo por bienes distintos de otras unidades familiares y as\u00ed obtener m\u00e1s riqueza que si se limitaran al autoconsumo (p. ej. intercambiar un producto agr\u00edcola que se da bien en sus tierras por otro que no y que requiere mayor esfuerzo y medios). Con la aparici\u00f3n de los intercambios o comercio, la&nbsp;<em>instituci\u00f3n superior<\/em>&nbsp;debe velar, adem\u00e1s de por la propiedad privada, por el cumplimiento de los contratos entre los distintos intervinientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Un siguiente paso consistir\u00eda en que estas unidades familiares, decidieran dejar de producir alguno de los bienes necesarios para su existencia (p. ej. ropa) si consideran que les es m\u00e1s f\u00e1cil conseguirlo intercambi\u00e1ndolo por algo en lo que s\u00ed tienen facilidad en producir (p. ej. herramientas). Adem\u00e1s del fen\u00f3meno de la especializaci\u00f3n en la oferta de bienes y servicios, surge una dependencia del \u201cmercado\u201d para abastecerse de aquellos bienes que ya no produce la unidad familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en vez de un bien son varios los que decidimos dejar de producir e intercambiarlos por los que s\u00ed producimos, cada vez obtendremos mayor valor a\u00f1adido por nuestra producci\u00f3n y especializaci\u00f3n (si no fuese as\u00ed preferir\u00edamos volver a la autosuficiencia), pero a su vez, nos hacemos m\u00e1s dependientes de los dem\u00e1s y de las vicisitudes del mercado (y de la injerencia pol\u00edtica en los mismos).<\/p>\n\n\n\n<p>Si trasladamos esto a la realidad actual, nos muestra como nos encontramos en una situaci\u00f3n diametralmente opuesta a aquellas unidades familiares aut\u00e1rquicas te\u00f3ricas, pues hemos desarrollado una sociedad totalmente especializada en la que poco sabemos hacer m\u00e1s all\u00e1 de lo que concierne a nuestra profesi\u00f3n u oficio. Esto nos lleva a una absoluta dependencia de los dem\u00e1s para obtener los bienes y servicios necesarios para subsistir.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando digo dependencia de los dem\u00e1s, tambi\u00e9n debemos incluir al Estado, pues \u00e9stos se han arrogado la capacidad de ofrecer en mayor o menor grado de exclusividad determinados bienes y servicios, especialmente en las sociedades socialistas y comunistas, y en menor medida, aunque&nbsp;<em>in crescendo<\/em>, en las socialdemocracias vinculadas al Estado de bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Son muchas las vicisitudes que pueden hacer que alg\u00fan bien o servicio que necesitamos adquirir sufra problemas de abastecimiento y subidas de precios (normalmente asociadas), que nos afecten desfavorablemente y nos causen un quebranto.<\/p>\n\n\n\n<p>En una econom\u00eda globalizada las variaciones bruscas de precios y oferta de determinados bienes o servicios producidas por causas imprevistas, como cat\u00e1strofes naturales, pandemias, bloqueos comerciales o guerras, suelen tener un alcance limitado y el mercado suele reaccionar \u00e1gilmente buscando alternativas. Otro problema distinto son las carest\u00edas provocadas por decisiones pol\u00edticas las cuales pueden llegar a desabastecer pa\u00edses enteros por d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo razonable frente a estos riesgos es protegernos, pero como ya es inviable convertirnos en autosuficientes, debemos identificar d\u00f3nde est\u00e1n nuestros mayores esfuerzos econ\u00f3micos y tomar decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Si tenemos en cuenta que una buena parte de los ingresos de la unidad familiar se va en el alojamiento (de un 30% hacia arriba) llegamos a la vivienda. Si tenemos que adquirir los servicios de alojamiento que proporciona la vivienda en el mercado de alquiler, estaremos sujetos a los vaivenes de este mercado, que en el caso del Reino de Espa\u00f1a est\u00e1 altamente intervenido. Sin embargo, si tenemos una vivienda en propiedad, podemos autoabastecernos de los servicios de alojamiento que nos proporciona el inmueble, huyendo de la dependencia que implica estar sujeto al mercado del alquiler<sup>3<\/sup>.&nbsp; Es decir,&nbsp;<strong>al no depender de terceros, seremos m\u00e1s libres<\/strong>. Y no solo seremos m\u00e1s libres respecto el mercado de la vivienda, sino respecto las decisiones pol\u00edticas que est\u00e1n agravando el problema<sup>4<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos enga\u00f1amos si creemos saber qu\u00e9 nos deparar\u00e1 el futuro o simplemente si pensamos que mejorar\u00e1 nuestra situaci\u00f3n econ\u00f3mica con el tiempo (o al menos que no empeorar\u00e1). No existe tal certeza. Para protegernos de cualquier vicisitud adversa, s\u00f3lo podemos&nbsp;<strong>ahorrar o adquirir medios para autoabastecernos de cuantos m\u00e1s bienes y servicios mejor<\/strong>, como ocurre con la vivienda. Ambas herramientas nos proporcionar\u00e1n libertad, pero nos exigir\u00e1n renuncias y trabajo duro. Y pese a ello, puede ocurrir que el Estado deval\u00fae nuestro esfuerzo gravando injustificada y desproporcionadamente nuestra propiedad o devaluando nuestros ahorros v\u00eda inflaci\u00f3n (un camino que ya ha empezado a recorrer).<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00e1diz a 29 de agosto de 2025.<\/p>\n\n\n\n<p>Gumersindo Fern\u00e1ndez Reyes<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota 1.<\/strong>&nbsp;Este art\u00edculo se basa en el libro Derechos de Propiedad y Democracia de J.M Buchanan y G. Tullock.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota 2.<\/strong>&nbsp;Cuando hablo de una instituci\u00f3n superior, hablo de alguna forma de gobierno y justicia que vele por las reglas de convivencia establecidas. Estos aparatos toman hoy en d\u00eda la forma de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota 3.<\/strong>&nbsp;Este razonamiento es extrapolable a cualquier actividad que necesite un inmueble (tiendas, oficinas, industria\u2026).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota 4.<\/strong>\u00a0La escasez de vivienda en un pa\u00eds donde sobra suelo debemos achacarla a decisiones pol\u00edticas, tanto por la excesiva burocracia que retrasa la transformaci\u00f3n del suelo, como por las ideolog\u00edas ecologistas que han conseguido que las necesidades del ser humano pasen a un segundo plano frente a las del resto de seres vivos.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/gumersindofernandez.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Hamaca-2.png?ssl=1\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/gumersindofernandez.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Hamaca-2.png?resize=540%2C810&amp;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-1334\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/gumersindofernandez.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Cuadro-reservas-y-estandares-dotacionales-para-ATU-en-suelo-urbano.pdf\">Tranquilidad<\/a>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Excelente Tribuna del Arquitecto Gumersindo Fern\u00e1ndez: \u00abExisten muchos y buenos estudios que cuestionan si es mejor comprar o alquilar una vivienda, proporcionando an\u00e1lisis sesudos en los que la decisi\u00f3n se basa, casi exclusivamente, en el esfuerzo econ\u00f3mico en t\u00e9rminos cuantitativos. 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