El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

EN ESPAÑA EXISTE UN CLARO DESORDEN

         Tras la pandemia nos han ido surgiendo tantos desafíos en nuestra España o piel de Toro que había que buscar nuevos métodos acompañado de nuevos y modernos gestores que llevando una política constructiva nos saquen del pozo en el que nos encontramos. Aquellos Pactos de Toledo solventaron muchas circunstancias que quedaron  presentes para quitar tantos entuertos como teníamos los españoles, pero hoy  hace falta otro Pacto de Estado consensuado  y bien construido  para que durante al menos tres décadas, la prosperidad y el futuro fuera la línea que nos marcara un horizonte con visibilidad.

         Hoy la población española  tiene  un envejecimiento  que sitúa la esperanza de vida de las más altas del mundo y, sin embargo, la tasa de natalidad está por los suelos. Esto está dando grandes quebraderos sobre las pensiones, la sanidad y los servicios sociales, lo que hace que la población activa crezca más lentamente. Si tocamos el mundo laboral,  es verdad que se ha producido un crecimiento económico, porque el empleo ha mejorado adecuadamente, pero la productividad está ralentizada y no avanza, lo que conlleva que las pymes y micropymes tengan grandes dificultades para invertir, sobre todo en innovación y digitalización, sin olvidar que la reforma laboral  ha quedado obsoleta y estamos saliendo del paso a golpes de jurisprudencia e interpretaciones  que no tienen más que un gasto  elevado y se hace imposible crear un empleo permanente  y eficiente, pues el paro sube considerablemente  y no digamos el empleo juvenil que es  el que más carencias posee, máxime cuando muchos  jóvenes no tienen ilusión por trabajar y no digamos las dificultades para emanciparse y poder alquilar o comparar una vivienda, lo cual conlleva más años en la casa paterna y las perspectivas de sobreesfuerzo no tienen aliciente alguno.

         A todo esto tenemos que  hablar del déficit y la deuda pública, pues España la tiene bastante elevada y buscar a grandes gestores que sepan equilibrar esas cuentas públicas sin frenar el crecimiento económico,  se hace sumamente inalcanzable.

         Si miramos a nuestra España querida cómo sufre una despoblación y cómo ese envejecimiento la hace estar en una “España vaciada”, observamos que  estamos envueltos en un cambio climático donde las sequias son cada vez más frecuentes, los incendios forestales  incontrolados y una agricultura con falta de recursos, pues si estamos avanzando en energías renovables, tenemos que tener ampliación de redes eléctricas, un gran almacenamiento energético y la electrificación de la industria y el transporte, no teniendo control a la vez de estos lentos avances de la situación del sistema sanitario, pues hay una desigualdad tremenda entre CCAA y pese a que la sanidad pública tiene buenos resultados estamos afrontando listas de espera, falta de profesionales especializados y un absentismo brutal que está acabando con el mayor número de empresas que cuenta con  un número de hasta cinco trabajadores y un mapa judicial carente de jueces, magistrados, fiscales y operadores jurídicos en general  cuyos señalamientos de juicios se hacen eternos y donde una Justicia lenta deja de ser Justicia.

         Todo esto puede tener solución, como he manifestado, con una buena gestión  de proyectos, pero tocamos con la confrontación política que es algo que no tiene parangón con vistas a un futuro, pues ver las Cortes Generales enfrentadas entre partidos, sin debate más que de un Gobierno que quiere seguir por encima de todo gobernando, no tiene  otro camino que el convocar elecciones para que se lleguen a pactos y acuerdos de urgencia como son las pensiones, la educación, la formación profesional y  la inmigración, pues esta última está buscando la manera de integrarse para cubrir las necesidades laborales  y contribuir al crecimiento demográfico, pero se topa con el acceso a la vivienda, los servicios públicos, la educación y la sostenibilidad de las finanzas públicas.

         Hoy más que nunca decimos en la calle que “España no va bien”, “esto no hay quien lo  arregle”, “a dónde vamos a llegar”, “esto explotará  un día”, “los políticos están  desacreditados”, “esta situación no se conocía desde la guerra civil” y tantas y tantas frases desilusionantes que cada uno  busca un camino, sólo existen derechos y no obligaciones y lo que es cierto, es que faltan políticos  profesionales  y no profesionales de la política que no sean  estómagos agradecidos  y que no permitan que cada cual haga lo que quiera.  España ya está cansada y vieja, puede reventar y veremos de toda esta demagogia, gasto público, paguitas, prestaciones fraudulentas y cada cual caminando  sin orientación, cómo nuestro país llamado España, donde entran todos sin división de comunidades y sin tener una buena cabeza bien estructurada, o se arregla o nos arreglan, porque Europa nos está  frenando y ayudando  en muchísimas  parcelas de la prosperidad,  pero  también nos exige, nos pide aportación para proyectos europeos y desde luego, cada vez caminamos  para atrás como el cangrejo, lo que demuestra que España está en un claro desorden.