El pasado día 9 del cte. mes de Septiembre, S.M. El Rey Felipe VI apertura por primera vez el año judicial en la sede del Tribunal Supremo, donde le acompañaron tanto el Presidente de dicho Tribunal y del Consejo General del Poder Judicial, como el Fiscal General del Estado y el Ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón. Independientemente, también lo hicieron los representantes de los Consejos Generales de Notarios, Graduados Sociales, Procuradores y Abogados, así como Magistrados, Vocales del Consejo General del Poder Judicial, miembros de las Comisiones de Justicia del Congreso y del Senado y un largo etcétera que en un solemne acto y brillante ceremonia dieron esplendor a lo que debe ser el mundo de la Justicia.
Esto, que lo comparto, pues he asistido por mi condición de Presidente del Consejo General y hoy como miembro de la Comisión de Justicia del Senado, refleja cómo quienes somos operadores jurídicos y quienes forman parte de la judicatura con su togas y sus condecoraciones le dan brillantez a un acto donde la presencia del Rey hace que todos los que trabajamos en ese mundo nos sintamos orgullosos de su organización y reflejo. Pero si esto es así y así debe ser en toda España, en una sede judicial como ocurre en la sede de los Juzgados de lo Social de Cádiz, sigue siendo cutre todo el contenido que rodea a éstos, pues encontrarnos como lo hacemos en las oficinas de un estadio de futbol, con salas de vistas ridículas y pasillos llenos de panfletos donde los funcionarios reivindican sus derechos, cosa que entiendo debe estar aglutinada en un tablón de anuncios, así como con pasillos sucios e impresentables, más grave aún es que nos encontremos que la foto que preside una de las salas de vistas esté recortada de un periódico y la nueva figura de S.M. El Rey Felipe VI, sin toga, esté pegada en el cristal de la foto de su padre Juan Carlos I, algo indigno y ridículo, ya que su autor o autores, o han querido hacer la mofa de quien preside esos actos, o desde luego, no tienen ni estilo ni respeto a lo que significa una sede judicial.
Claro, que si miramos los maceteros que adornan el pasillo, nos encontraremos con una vasija de plástico donde en su interior le colocan una revista del Consejo General del Poder Judicial, totalmente visible y protege dicha revista a unas hojas o ramas secas impresentables por su forma y especie. Es decir, que mientras en Madrid se hacen las cosas como es debido, aquí algunos campan por su respecto y encima servimos de “cachondeo” con estos dos ejemplos donde cualquier persona o justiciable que vaya al Juzgado no sabrá si está ante un Tribunal o ante el mercadillo o baratillo de la Plaza de Las Flores. Por mi parte, quiero dejar constancia de lo deplorable e indigno que supone esto y pido a quien corresponda que intervenga por el respeto de los que allí trabajamos y, en especial, por los Magistrados, Secretarios Judiciales, Fiscales, Graduados Sociales y Abogados, que somos los que junto con los funcionarios damos todos los días la cara sobre la maltrecha situación de la Justicia.