El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

LA APERTURA DEL AÑO JUDICIAL Y EL CUTRERIO DE UNOS JUZGADOS EN CÁDIZ.

         El pasado día 9 del cte. mes de Septiembre, S.M. El Rey Felipe VI apertura por primera vez el año judicial en la sede del Tribunal Supremo, donde le acompañaron  tanto el Presidente  de dicho Tribunal y del Consejo General del Poder Judicial, como el Fiscal General del Estado y el Ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón. Independientemente,  también lo hicieron los representantes de los  Consejos Generales  de Notarios, Graduados Sociales, Procuradores  y Abogados, así como  Magistrados, Vocales del Consejo General del Poder Judicial, miembros de las Comisiones de Justicia del Congreso y del Senado y un largo etcétera que  en un solemne acto y brillante ceremonia dieron   esplendor a lo que debe ser  el mundo de la Justicia.

         Esto, que lo comparto, pues he asistido por mi condición de Presidente del Consejo General y hoy como miembro de la Comisión de  Justicia del Senado, refleja cómo quienes somos operadores jurídicos y quienes forman parte de la judicatura con su  togas y sus condecoraciones le dan brillantez a un acto donde  la presencia del  Rey   hace que todos  los que trabajamos en ese mundo  nos sintamos orgullosos de su organización y reflejo.   Pero si esto es así y así debe ser en toda España, en una sede judicial como ocurre  en la sede de los Juzgados de lo Social de Cádiz, sigue  siendo cutre  todo el contenido  que rodea a éstos, pues  encontrarnos como lo hacemos en las oficinas de un estadio de futbol,  con salas  de vistas ridículas y pasillos llenos de panfletos donde los funcionarios  reivindican sus derechos, cosa que entiendo debe estar aglutinada en un tablón de anuncios, así como  con  pasillos sucios e impresentables, más grave aún  es que nos encontremos  que la foto  que preside  una de las salas de vistas esté recortada de un periódico y la nueva figura de S.M. El Rey Felipe VI,  sin toga, esté pegada en el cristal de la  foto de su padre Juan Carlos I, algo indigno y ridículo, ya que  su autor o autores,  o han querido hacer la mofa de quien preside esos actos, o desde luego, no tienen  ni estilo ni respeto  a lo que significa  una sede judicial.

 

      

   Claro, que si miramos los maceteros que adornan el pasillo, nos encontraremos  con  una vasija de plástico donde en su  interior  le colocan una revista del Consejo General del Poder Judicial, totalmente visible y  protege dicha revista  a unas hojas o ramas secas  impresentables por su  forma y especie. Es decir, que mientras en Madrid se hacen las cosas como es debido, aquí algunos campan por su respecto y encima servimos de “cachondeo” con estos dos ejemplos donde  cualquier persona o justiciable que vaya al Juzgado no sabrá si está ante un Tribunal o ante el mercadillo  o baratillo de la Plaza de Las Flores. Por mi parte, quiero dejar constancia de lo deplorable e indigno que supone esto y pido a quien corresponda que intervenga por el respeto de los que allí trabajamos y, en especial, por los Magistrados, Secretarios Judiciales, Fiscales, Graduados Sociales y Abogados, que somos los que junto con los funcionarios damos todos los días la cara sobre la maltrecha situación de la Justicia.