El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

EL  ABSENTISMO LABORAL ASFIXIA

Los análisis oficiales  que están informando recientemente  los partes médicos de baja, como fuente principal del absentismo, está situando cada día a más de un  millón  quinientas cincuenta  mil personas que no acuden al trabajo, es decir, el 7% de la población ocupada o que el absentismo por bajas de enfermedad y accidentes señalan a España en un 68% superior a la media europea, lo que hace  que  el Estado  tenga un coste de 7 décimas  del PIB desde el 2021.

         Esta situación  es claramente estructural y no coyuntural, lo que indica que  si bien la población activa está envejeciendo y las enfermedades crónicas agudizadas en los problemas de salud mental, entre otros,  están aumentando, también es cierto que hay que tener en cuenta cómo los nuevos derechos  de conciliación familiar  y laboral están haciendo subir el impacto de esta situación tan catastrófica.

         Las empresas están muy preocupadas por esta corriente donde  el absentismo  es algo sin ningún parámetro de control, ya que por comunidades autónomas tenemos  a Canarias con un 9,1%, Cantabria, con un 8,9%, al País Vasco con un 8,8% y en Andalucía, donde más de 240.000 personas no trabajan por bajas médicas y otros motivos, está en un 6,6%, por lo que esa ausencia de las personas a su trabajo están quemando  no sólo a las empresas, sino a muchos contratos que no pueden llevarse a cabo como está ocurriendo en el sector de la construcción. No cabe duda que todo este absentismo  no es sólo por una baja médica, sino por muchas razones que  unidas entre sí, hacen esa ausencia  del millón y medio de personas que  no acuden al trabajo  y que el coste empresarial está siendo muy  pero que muy preocupante.

         Tras la pandemia se han disparado los parámetros, pues lo que estaba por debajo de lo normal  ha tomado un incremento que no se sabe a dónde llega, porque entre  las obligaciones familiares, las bajas por IT, las convalecencias por enfermedad, el estrés, la ansiedad o agotamiento, hacen que  esta situación estructural y  no coyuntural, sea necesario realizar programas que entre todos tengamos que imponer normas  para limar el descontrol que viene acaeciendo. Por tanto, para mejorar el absentismo  habría que hacer  estudios de los trabajadores que tienen especialmente  bajas prolongadas de más de un año y de los trabajadores que son repetidores en procesos de incapacidad temporal, pues curiosamente las bajas de más de 365  días se han duplicado desde el 2008. El empresariado no tiene más remedio que cortar los contratos de trabajo, es decir, no puede tener en algunos casos, el 20% de la plantilla de baja y no digamos las pymes y micro pymes  y empleadores de hogar, que poseedoras de uno o dos trabajadores y algunos a tiempo parcial, estas bajas a largo plazo les suponen  un desaliento tal que  ni pueden seguir produciendo  o gestionando la empresa, ya que prácticamente las plantillas que son cortas se encuentran ausentes de su trabajo. Por tanto, el derecho a estar de baja  es legítimo, pero la subida y el alza que sigue de forma escalonada hacía arriba hay que conocer sus causas y como abortarlas. No puede  existir hoy que la baja la produzca por traspaso de competencias  los facultativos de familia de las CCAA y quienes paguen sean la Seguridad Social y la empresa, lo que tiene que concienciarse  el sector  médico público que produce estas bajas que no puede seguir el sistema de la forma que actualmente está. Considero que el gran papel que las Mutuas de Accidentes han llevado a cabo  y están llevando en la enfermedad profesional  y en el accidente de trabajo son los más idóneos para combatir esta lacra, pero  mientras que las bajas estén confirmadas durante más de 545 días está produciendo tal terror en el empresariado que el efecto multiplicador es algo agobiante porque existen trabajadores  que incluso en los periodos de prueba se dan de baja médica y tras su larga trayectoria de IT, cuando vuelven al trabajo ni se les conoce ni se le puede practicar el ejercicio de la profesión que tenían, porque muchos ya la han olvidado, es decir,  personas  que tras 18 meses de baja médica sólo buscan, en muchos casos, que se les practique un despido para seguir vegetando en el desempleo, pero ojo, los despidos tras las bajas por enfermedad  o dentro de ellas están tipificados como nulos y el coste de los mismos es  altamente escalofriante.

         Hoy existen detectives privados que  buscan  a quienes defrauden o simulen la baja, pero a veces nos encontramos que en salud mental, salgo excepciones,  no llega a detectarse el fraude más allá del 2%, lo que hace inviable como no sea que colaboren los inspectores médicos aumentando las plantillas y verificando los procesos de Incapacidad Temporal.

         Para terminar, el absentismo  empieza mucho antes de la baja, por lo tanto habrá que negociar en los convenios colectivos   cuándo, cómo  y dónde se aplican o se quitan los complementos  salariales a estas bajas médicas que éstos vienen marcando, porque desde luego de seguir como estamos los indicadores económicos  van a explotar como sigamos  viendo y comprobando las encuestas del absentismo, sin olvidar el  fraude que existe  de  personas que trabajan en la economía sumergida y no sólo están de baja médica, sino que  encima una gran masa cobran el desempleo.