El próximo día 28 de mayo, por Real Decreto 207/2023, estamos convocados a unas elecciones municipales que si bien van acompañadas de otras autonómicas, cosa que no ocurre en Andalucía, las tenemos de lleno donde ya llevamos meses con unas precampañas encubiertas y donde cada partido ha iniciado sus movimientos en el “tablero del ajedrez político” para conseguir gobernar en función de sus programas.
Estas elecciones son sumamente importantes, ya que el 28 de mayo las urnas darán resultados posiblemente inesperados, porque han existido partidos de todo color donde la pandemia les ha cogido de lleno y donde sus programas o bien no pudieron aplicarlos o lo que ha ocurrido en muchos casos, que se han desmoronado y el cumplimiento con los ciudadanos ha sido mínimo, malo y totalmente vacío.
Es tan variopinto el panorama, que veremos a dos grandes partidos luchar encarnizadamente para obtener resultados que les sirvan de apoyo en las elecciones generales de diciembre próximo, pero no cabe duda que en estos momentos la contienda ha comenzado en los ayuntamientos principalmente y los fichajes se hacen muchas veces a lo loco para poder rellenar listas donde no encuentran algunos ni candidatos para cubrirlas, lo que pone de manifiesto el poco interés de la ciudadanía por la vida política y lo que supone como desgaste el ser concejal de un municipio.
En los primeros años de la democracia, ser concejal suponía un prestigio personal y los propios partidos buscaban a personas de primera fila para cubrir todas las vacantes y así poder trabajar por la ciudad en la que se presentaban. En aquellos años, los partidos fueron cubiertos por personas que simultaneaban su profesión con el cargo que ocupaban, eran mujeres y hombres que querían para su ciudad lo mejor y que pusieron los pilares para hacer grandes ayuntamientos con grandes competencias y ser útiles a la ciudadanía. Sin embargo, hoy vemos cómo no existe interés por ser concejal, porque ni la experiencia ni la formación para llevar un ayuntamiento la tienen y muchos son inútiles en todo y una corporación hueca de experiencia y sin conocer el municipalismo está condenada al fracaso, pues se juega con la marca del partido y ya ahí todo vale, cuando en una ciudad a quienes se conocen son a las personas válidas que se han dejado la piel por sus conciudadanos y que han luchado por levantar el pabellón municipal a lo más alto que una ciudad podía llegar. Sin embargo, para estas próximas elecciones existen tres condiciones por resaltar: la primera, quienes terminan el mandato y se quedan en la calle sin ningún cargo y no tienen más fijeza que cobrar el desempleo, porque si han cotizado como concejales o diputados provinciales en los últimos años eso es lo que les queda; en segundo lugar, están los que no quieren irse, los que han hecho una profesión de la política y, por tanto, tienen que pelotear a quienes se creen dueños de las partidos para que los incluyan en las listas y poder continuar su nivel de vida porque la gran mayoría están ahí, por eso, por un sueldo y luego si les conceden el beneplácito de ir en la lista que pertenece a su partido, buscaran un número de salida, ya que muchos se quedaran pese a todo en las puertas y no podrán sentarse en un escaño porque la opción política con la que iban no ha conseguido el apoyo mayoritario. Y no olvidemos, tampoco, los famosos “fichajes” que ya están haciendo los partidos. Vemos, tanto en la derecha como en la izquierda cómo personas que despreciaron a determinadas agrupaciones políticas, porque tuvieron algún resultado importante en la que iban antes del 28 de mayo, ahora van con ellas, se doblegan a sus consignas y buscan de forma torticera el decir que van como independientes. Y, por último, en esas listas que hay que formalizar, muchos ya no irán como concejales, pero para no dejarlos en la calle porque no tienen otra salida profesional, se harán asesores que sin responsabilidad ninguna, dados de alta en seguridad social y cobrando un buen sueldo, será la otra vía de penetración en los ayuntamientos para pagar a esos que no tienen nada porque las profesiones que dicen tener son una simple titulitis que en su vida nunca ejercieron profesionalmente de nada. Es decir, como bien dijo Herrero de Miñón, “las listas políticas de hoy, proceden del paro”. Y, como broche final (como Roma no paga traidores), dependiendo de los partidos y de sus dirigentes, según sean de una u otra facción, pasarán a la contingencia del olvido y la represalia habrá sido que ya el que manda y ordena ha vetado a quien no estaba con él.
Por todo esto, acudiremos hasta el día 28 de mayo a oír promesas que nunca se cumplirán, a traer a los pueblos y ciudades todo aquello que nunca existió, a dar lo que pidan a cualquier colectivo aunque no se pueda y a destruir al adversario porque ni sabe gobernar ni sabrá llevar a buen fin todo lo que el programa electoral promete.
En definitiva, la ciudadanía no se fía ya de los políticos, por lo que tras conocer a nivel nacional a un gobierno roto, donde ha legislado sin conocimientos y donde los impuestos nos comen y los precios nos trituran, tendrán que verse programas muy serios que se puedan cumplir y políticos llenos de rectitud que miren por el interés general y no por el suyo, porque de lo contrario ni existe ilusión, ni hay interés por nada y de seguir así, las corporaciones locales serán auténticas bandas de música que tocarán según les convenga y cada día estarán más distantes de la ciudadanía porque su música ya no les llega.