El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

UNA INVESTIDURA EN PELIGRO DE MUERTE

         Una vez consumada  la investidura con 179 votos a favor y 171 en contra,  nos toca analizar la situación tan débil en la que Pedro Sánchez es investido y lo hace a sabiendas de que  en cualquier momento algunos de los que lo han apoyado pueden romper la baraja  y verse políticamente roto sin saber coger otro camino más que la dimisión.

         JUNTS ya le ha advertido en el debate que “con nosotros no intente tentar a la suerte”.  Dicho de manera contundente por su portavoz Miriam Nogueras, ya que ha estimado que Pedro Sánchez la ha ninguneado durante el debate de investidura y a su juicio el discurso  que ha  tenido no ha sido valiente, por lo que le ha reprochado  que hablara de “perdón y convivencia”, cuando dijo en el acuerdo para hacerle Presidente que sólo se habla de “negociación”. Ante esto, es reprochable que el 1,6% del electorado de Cataluña, por supuesto un electorado separatista, sea el que envíe y mande decisiones a un gobierno y que una oposición tan mayoritaria  de 171 escaños esté por debajo de 11 parlamentarios separatistas  que serán los que tomen decisiones  y los que tengan en sus manos jugar todos los días con los intereses de España.

         La investidura ha sido un ejemplo más de lo que no debe ocurrir en una democracia, porque  si es legítimo que un numero de votos de forma mayoritaria superen la barrera de la mayoría absoluta, como así ha ocurrido, lo que no se puede es comprar los votos de quienes apoyan y digo “comprar” porque a cambio de mantener a Sánchez en la Presidencia, van a  depauperar  los intereses de una gran mayoría de españoles, ronzando el umbral de la ruina, ya que mirarán por sus propios intereses y el resto de millones de españoles tendremos que  hacer de pedigüeños.

         La Constitución Española está pasando por momentos difíciles. Con esta investidura tenemos un antes y un después para la nación española porque la división en estos momentos es clara, el sectarismo es absoluto y un gobierno que vende por trozos los intereses generales, ni es gobierno ni quiere a España y eso ahora lo vamos a ver día a día, donde habrá vaivenes de todo tipo en las decisiones del Gobierno, estará coaccionado por todos los lados y no tendrá solución para tantas imposiciones y reintegros millonarios  como se le hagan, porque si cree Sánchez que volver a ser Presidente no deseado por una gran mayoría y habiendo perdido su partido las elecciones, ya ha conseguido todo, está totalmente equivocado y desde luego lo pactado y lo vendido  no se acerca en nada a una democracia constitucional. Ahora veremos repartir ministerios que serán numerosos para contentar a  tantos  estómagos agradecidos  y   lo que es peor, se enfrentará a muchísimas contiendas políticas por la bajeza moral con la que ha actuado. Millones de españoles estamos disconformes y  las armas que se van a utilizar para hacerle frente, democráticamente hablando al Gobierno de Sánchez,  serán tan fuertes que pronto empezaremos a ver cómo caen sus mentiras en un pozo de aguas negras y sucias  y cómo  las Instituciones y Europa  agarradas a la Constitución, tendrán que poner a estos separatistas  y a quienes le han apoyado en el sitio que les corresponde.

         Para terminar, que tenga cuidado con JUNTS, que le ha advertido que “no tiente a la suerte”. Creo que con ese mensaje  no dormirá en ningún momento y  que no olvide que la Cámara que hoy le ha otorgado la confianza, puede que dentro de unos meses le haga un flaco servicio  y al no cumplir sus promesas,  porque seguirá mintiendo más que Pinocho, pronto se verá abocado a mirar para otro sitio y hacer un Pacto de Estado con el Partido Popular.

         A Sánchez, seguro que el tiempo, como ocurre ahora, lo pondrá en su sitio y tras la prometida ley de la amnistía, cuando se compruebe lo que se esconde en ella y el efecto multiplicador que va a tener en un Estado de Derecho como el nuestro, seguro estoy que pasará por los Tribunales para que la Justicia sea la que lo siente en un banquillo.