Tal vez no somos conscientes del daño que viene haciendo en el mundo de las relaciones laborales el absentismo laboral en base a cuanto sucede cuando una persona trabajadora no acude a su puesto de trabajo, pues independientemente del desarrollo que haré sobre el absentismo, tenemos unas repercusiones y costes en la productividad que a veces se desconoce hasta donde llega. Actualmente, el absentismo en España conlleva en su gran mayoría los resultados del comportamiento de la incapacidad temporal, pues estamos viendo cómo uno de cada diez trabajadores causa baja y están ocasionando 5,31 días de baja por cada 100 días de cotización. Esto es ya inadmisible y la repercusión de las bajas por I.T. está alcanzando cotas que en muchos casos acaban con el desenvolvimiento de una pyme o de una empresa.
Las estadísticas del absentismo van aumentando cada año. Por tener un dato, en el 2022 llegó al 6,7% y en estos momentos estamos rozando el 7%, lo cual se traduce en miles de millones de euros que tienen como coste las empresas, pues no se puede soportar un coste laboral de media de 2.892 euros por cada trabajador, que multiplicado por el número de bajas en su conjunto, superó en el 2023 los 4.000 millones de euros.
Los sectores que producen mayores bajas son el de la industria, con un 7,8%, luego le sigue el de servicios, con un 7,1% y la construcción que se sitúa en un 5,6%, algo que tiene cotas muy peligrosas porque el absentismo laboral es algo que produce un daño irreparable y más aún cuando no está controlado adecuadamente. Pero aquí tenemos que valorar por qué existen tantas bajas por incapacidad temporal y podemos concluir que las bajas médicas producidas por enfermedad común se eternizan en el tiempo y todo por la acumulación de enfermos que tienen los médicos de familia que para hacer un diagnóstico de la enfermedad del paciente se tiene que ilustrar de muchos informes de especialistas para que entre todos se saque una conclusión de diagnóstico, pues a título de ejemplo, la espera de una operación quirúrgica de espalda, mientras que se produjo la baja médica y hasta que ésta se lleva a cabo transcurren más de 545 días, lo cual conlleva un coste de I.T., a cargo de las empresas que desconcierta no sólo la productividad de ésta sino la ausencia de unos trabajadores en sus puestos que muchas veces no pueden ser sustituidos por otros, bien por falta de experiencia o bien por la especificidad de los trabajos que éstos llevan a cabo, pues tener bajas por I.T. con tan largos periodos de tiempo hacen imposible la vida de un empleador con una plantilla media de 5 a 10 trabajadores.
Es verdad que en las bajas que se dan a diario, el médico de familia debe llevar a cabo un reconocimiento explícito del enfermo/a, pero ello no se hace. El diagnóstico rápido y el ojo clínico del facultativo le obligan a veces sin querer a dar bajas que hasta algunas son coaccionadas para poder atender a todo el número de pacientes que tiene, lo que se concluye que si existen mayor número de facultativos, tanto en los centros médicos como en las residencias y hospitales, el proceso sería mucho más ágil y la duración de las bajas pasarían a un tercio de lo que hoy ocurre, pero tener a trabajadores de baja médica esperando el resultado del especialista y lo que es peor, una cita para estos, es tan impropio de un buen servicio sanitario que no solamente está hundiendo a las empresas, sino que produce efectos multiplicadores en los enfermos de baja que llega todo esto a cotas millonarias y ya es incontrolable la situaciones que hoy estamos padeciendo.
El tener transferidas las competencias sanitarias a las CCAA hace que unas funcionen mejor que otras, pero no es de recibo que en relación del gasto sanitario de esa Comunidad las empresas sufran mayor número de días de bajas por I.T., cosa que no ocurre con las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social, porque estas en los casos de accidentes de trabajo o enfermedad profesional tienen dispositivos más ágiles para controlar una incapacidad temporal incluso hasta centros sanitarios, pero la enfermedad común, tal y como está planteada y en armonía con la duración de la baja no puede seguir por más tiempo.
Recientemente, un estudio llevado a cabo desde el Observatorio de Salud de FREMAP se han analizado 300.724 procesos que acumularon 9.958.936 días de baja en un colectivo por cuenta ajena de 3.863.257 personas trabajadoras en contingencia profesional y 3.053.157 en contingencia común. Esto pone de manifiesto que los servicios sanitarios de cada CCAA deben ponerse las pilas y de hecho las dos CCAA con más absentismo en el puesto de trabajo son El País Vasco con el 7,1% y Asturias con el 6,2%, curiosos datos que podían pensarse de algunas otras Comunidades, pero en resumidas cuentas y para terminar, no puede existir por más tiempo que más de un millón de personas no acudan a su puesto de trabajo de media cada día, desglosando que el 73,6% es por incapacidad temporal y el 26,4% (276.968 personas) lo hicieron pese a no estar de baja.
En resumen, el mercado de trabajo, con este descontrol sufre un golpe por el absentismo que, de no ponerse remedio, aquí no va a trabajar nadie.