Los momentos que vivimos en España con totalmente lesivos para la credibilidad de la ciudadanía, tanto en los partidos políticos como en los propios políticos que los sustentan. Se dice que la percepción de los ciudadanos es tan deprimente sobre la clase política que lo que se denomina el cimiento de la confianza en una gran mayoría de políticos se ha perdido, pues la coherencia es camino entre lo que se dice y lo que luego se hace y visto lo visto la valoración en estos momentos es muy negativa. Es curioso que la reputación de un candidato a unas elecciones debe conllevar una imagen propia de quien no engaña y no miente y quien rinde cuentas con transparencia de sus gestiones y les hace fortalecer la confianza pública, por lo que mentir, engañar, prevaricar y robar no es precisamente ninguna tarjeta viable para que quienes tengan que estar en la política presuman de algo, porque el político integral debe rendir, tanto a su partido como a quienes le han votado una excelente reputación para poder tener credibilidad y terminar un día su mandato con total honestidad.
En España y según el CIS ningún ministro hoy alcanza un 5 como nota media, es decir, un descenso total de la personalidad de éstos, pues hay ministros que no sólo actúan falsamente sino que existen otro que ni siquiera se les conoce como ocurre con la ministra de Seguridad Social. El derecho al honor y la buena reputación es la verdadera moneda de cambio entre el candidato o político y la ciudadanía, pues acudir por vocación para ser un servidor público es muy loable, pero acudir para enriquecerse, distraer el dinero público y traficar con influencias en todos aquellos pilares que toca o ha tocado como servidor público es de auténtica vergüenza. Creo que es la hora de marcar pautas para que quien quiera servir a los demás desde un cargo de responsabilidad lleve una trayectoria personal y profesional intachable. Hoy, en las Cortes Generales, CCAA, Diputaciones Provinciales, Ayuntamientos, empresas públicas, etc., una gran mayoría no tiene ni un simple historial de haber hecho nada en la vida, es decir, ni siquiera poseen una vida laboral que no sea la cotización a la Seguridad Social en el organismo o institución en la que está de alta como político, lo que conlleva que ante una experiencia nula y sin conocimiento de nada, sólo le vale la titulitis que prolifera por todos los organismos, pero una titulitis sacada a veces por sistemas nada serios, o bien por universidades o facultades telemáticas que pagando te han regalado ese título y que ha sido el salvoconducto para que te pongan en una lista, termina en que ni se tiene conocimientos de gestión ni de responsabilidad.
Hoy el resultado es catastrófico, donde el quinto Presidente de la democracia se encuentra investigado, antes imputado, y eso sobrecoge a cualquiera que sea honesto y que tenga valores para vivir en una sociedad moderna y equilibrada, pero si a eso le unimos a ministros, compinches, asesores, quienes pasan por puertas giratorias y que en definitiva languidecen cobrando de lo público y en muchos casos hasta robando, la política se ha desmoronado en el bonito concepto que debe tener, pues los resultados los estamos viendo y cada vez serán peores, pero en un Estado de Derecho como el nuestro, cuando no nos conviene una imputación, discrepamos del Juez porque es un facha, pero cuando es a favor, entonces decimos que la Justicia cumple con el precepto del Poder Judicial. Con todo esto, las listas de políticos que pasan por los tribunales ya es incalculable que unido a sus amantes, sus “secretarias”, asesores y amigos de lo ajeno están siendo los titulares de todos los telediarios.
Esto últimos días estamos viendo tanta falta de reputación política que no sabemos cómo acabará , pues al igual que se necesitan exámenes para conducir un vehículo o ejercer una profesión, para ser político habría que poner un examen de acceso adobado de la ética y con una praxis humana y honesta, pues de lo contrario ver a tanta gente que pagamos de nuestros impuestos ingresando en la prisión, o mangando un 3% de todo aquello que se le ponga por delante, el ejemplo que se da a quienes sólo se limitan a vivir de un sueldo o por desgracia están en el paro y viven como personas vulnerables, es algo que se pagará muy caro y que, o España se recicla políticamente o desde luego, los vientos que nos vienen no son los más adecuados.