Con fecha 6 de Junio, el aeropuerto de Madrid-Barajas recibe a un Papa que desde ese momento hace su primer viaje por España. Va a estar en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife hasta el día 12. Es decir, 7 días que constituyen el estreno europeo del Papa Agustino que ya ha estado por su condición de religioso en varias ciudades españolas, pero que ahora toma una relevancia internacional su visita y nos toma el pulso a los españoles en un momento controvertido y políticamente en paliativos.
El Papa León dice que está contento por visitar a los españoles, un hombre que tiene un perfil profundamente humano y que nos hará llegar de una manera desmenuzada su reciente encíclica “Magnífica humanitas”, algo que trata sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial y que esta encíclica nos hará comprender cómo el hombre de hoy sigue la línea que marcó su antecesor León XIII, Papa que modificó y constituyó el pilar de la doctrina social de la iglesia defendiendo con su encíclica “Rerun novarum” (1891) las condiciones de las clases trabajadoras abogando por la dignidad laboral, la justicia social y el bien común, le llamaban el “Papa social”.
El Papa León XIV sigue una línea dedicada especialmente a los pobres y manifiesta que el músculo de la iglesia se ve en ellos; algo que durante estos días nos llena de satisfacción porque en sus distintas homilías y encuentros pondrá de manifiesto todo su saber por su condición de Sumo Pontífice. El Papa León es consciente de que viene a España y la visita en un momento convulso, donde la corrupción campa por su respeto y donde el Gobierno que precisamente lo tiene que cumplimentar está lleno de adversidades ilícitas metidas en una supuesta cloaca. España no tiene presupuestos, tiene a Ministros metidos en la cárcel y muchos de los que rodean al Gobierno van camino de Soto del Real. Es decir, un Gobierno partido, sin horizonte, nadando contra corriente y lleno de imputaciones por tantos y tantos devaneos como ha tenido al bañarse en la corrupción donde el propio partido que sustenta al Gobierno está avergonzado de sus dirigentes.
Cuando el Papa León hable con el Presidente Sánchez tendrá este último que explicar cuántas situaciones posee un Gobierno que huele a podrido y tendrá que decirle que su única misión es aguantar hasta el 2027 para poder marcharse por la puerta falsa, con la advertencia de que una vez termine posiblemente lo sienten en el banquillo, cosa que el Papa León, hombre lleno de sabiduría y con conocimientos claros de una política como la que tenemos sabe que el pobre y el débil en España no tienen apoyo más que de la miseria y de las instituciones de la iglesia, como ocurre con Cáritas, porque el pobre es más pobre y el rico es más rico y la pobreza sigue aumentando, pues esa teoría de un Gobierno progresista lleno de ineptos es el que está hundiendo a nuestro país en todos los aspectos, pese a que su única defensa sea atacar a quien lo critica y hacer normas y leyes que si bien son pocas no son procedentes para levantar un país del fango en el que se encuentra y para dar ejemplo de aptitudes honestas y eficientes. El desempleo sigue siendo el mayor de Europa, los jóvenes no tienen trabajo, no tienen viviendas y las mujeres son las más afectadas a la hora de un empleo digno, algo que nunca tuvo parangón y que una vez que el Papa León se marche habrá visto como, pese a la alegría de los jóvenes y el entusiasmo de los cristianos, España está políticamente en paliativos.
Menos mal que tenemos la figura de Su Majestad el Rey, Felipe VI, que solamente con su presencia y acompañando al Papa León dará testimonio de que al menos la Corona es un equilibrio para los españoles y que el Rey Felipe está practicando el interés general y cuanto menos eclipsará la figura de un inepto Presidente del Gobierno.