El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

LA HONESTIDAD DE LOS JUECES DEBE SER RESPETADA.

         Estamos acudiendo  a un circo mediático  donde algunos  que deben ser ejemplos de la representación del pueblo que los han votado, se han convertido en una verdadera chusma política  donde sin respeto, sin cortesía y faltando a la honestidad tachan a algunos jueces de  prevaricadores,  creyéndose que ante el amparo de la libre expresión y de que gozan de inmunidad parlamentaria, todo les vale y atacan sin  conciencia a unos servidores públicos que dependen de un poder constitucional como  es el Poder Judicial y  vulnerando hasta la educación los atacan injustamente  cuando deberían ser consecuentes con  el ejercicio profesional de los  jueces, que  no es grato, a veces,  porque administran justica en nombre del pueblo  y   tienen que guardar silencio mientras se instruyen las distintas causas existentes contra algunos políticos, asesores y amiguetes enchufados porque han traspasado supuestamente  las líneas rojas y han llegado inclusive a cometer delitos que mientras que el juez o magistrado no los valores, deben someterse a un sumario marcado precisamente por el legislador.

         Los jueces y magistrados tienen  un papel insustituible, porque son los que garantizan el cumplimiento de la Constitución, pero no pueden tener presiones que no son las coherentes dentro de  un Estado de Derecho, porque están poniendo en una situación muy compleja y grave lo que es el sentido de la función judicial, ya que a estos que insultan y acusan  hay que decirles que sus campañas de acoso a quienes  tienen   la independencia judicial no se les puede maltratar con presiones  o  injerencias que muchas veces son veladas y otras van directamente al centro  del Poder Judicial.

         Todos estamos sometidos a la Ley y al Derecho, también los Jueces, pero como bien ha dicho la Presidenta  Isabel Perelló  la independencia judicial es un “rasgo esencial” del Estatuto de los Jueces y amenazarlos como lo hacen es poner en entredicho a nuestra sociedad democrática por entero. Es cierto que  los casos de corrupción que estamos viviendo en estos días y aumentando notablemente  han desprestigiado a la clase política de tal manera que están pagando justos por pecadores, pero defenderse amparándose en que son representantes del pueblo no les da derecho alguno a insultar y maltratar a un cuerpo en el que todos tenemos  la confianza y el respeto, como son los que  forman el de Jueces y Magistrados. Hasta que un juicio no termine y exista una Sentencia firme no se puede afirmar  el  haber cometido un delito, pero una vez terminado el proceso  es lógico que se valore y  critique a quienes faltando a las mínimas reglas del juego democrático han  cometido robos, mordidas o están en las cloacas  investigados, pero culpar a quienes juzgan es de una bajeza moral tan tremenda como decir que todos los políticos son unos rateros, lógicamente también entre ellos hay mucha gente honesta y honrada que trabajan por la sociedad, que gestionan las encomiendas que se les hacen a través de los votos y cumplen con ejemplo, pero lo que está ocurriendo hoy España, dentro de una sociedad  fracturada y débil no es de recibo.

Hay que respetar el principio básico de lealtad institucional porque es un deber implícito en la Constitución española, pero si esto no se cumple seguro que en  países como los que conocemos,  bolivarianos entre otros, terminarán siendo mejores que el nuestro. Si algún político como hemos visto dice que hay jueces prevaricadores deberá denunciarlos con pruebas, pero olvida que quienes airean los cargos  contra quienes hoy se sientan en el banquillo y filtran sus devaneos son precisamente los medios de comunicación que acogidos al secreto profesional utilizan su papel para poner en las redes todo el mal que algunos hacen supuestamente, pero los jueces llevando un proceso garantista donde se puede recurrir hoy todo,  no son culpables de nada y si  los políticos marcados por la investigación salen a la palestra son los auténticos culpables de  haber utilizado su verborrea y su inmoralidad contra otros cuando los tenía como adversarios, pero nunca los jueces. Hoy, en España, las resoluciones que dictan los jueces y magistrados son recurribles y si éstas  son equivocadas habrá un tribunal superior que pondrá en su sitio  y reparará los posibles errores juzgados, pero mientras que exista el recurso y la garantía para defenderse  la tengan los ciudadanos,  se puede no compartir estas  sentencias, pero siempre quedará por medio una instancia superior  para corregir los posible errores, pero atacar desde que se investiga  y querer  acusar sin pruebas sólo lo hacen quienes  tienen que callarse y tienen miedo porque   esta  Justicia los llevará hasta sus ultimas consecuencias, pero echar tinta como el calamar para confundir a ignorantes y a la opinión pública sólo lo hacen  quienes no tienen  más valoración que el desprecio.

Creo que va siendo hora que a  este salpicar inhumano contra personas honestas se le ponga coto y sean defendidos  a capa y espada por quienes conocemos el Derecho y quienes sabemos quien es un chorizo-político y quién es un juez serio y honesto.