El pasado 7 de Junio se presentó en el Ministerio de Empleo un informe del Comité de Expertos sobre el factor de sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones, el cual tras detallar sus objetivos, como es mantener el pacto intergeneracional que permita la continuidad de la sociedad en el tiempo, también tenía en cuenta el compromiso moral con los mayores para darles el horizonte sostenido de unas pensiones públicas adecuadas, todo ello para garantizar un horizonte realista y viable a largo plazo. Sin embargo, metidos de lleno en la necesidad de una reforma para los futuros pensionistas, no cabe la menor duda que este grupo de expertos han dado a conocer una viabilidad o salida a lo que se nos avecina de no tomar alguna decisión. Es decir, el mandato de estos expertos ha sido sostener el Sistema de Pensiones y corregir de una forma acompasada en el tiempo la solución más viable.
Tras el análisis de los precedentes del Sistema Público de Pensiones, el peso de la población mayor de 65 años ha crecido un 17% en las últimas décadas, estando previsto que alcance el 37% en el año 2052, siendo en esta fecha donde se espera que uno de cada tres individuos tenga más de 65 años. En cifras absolutas, el número de pensiones que prevéla SeguridadSocialpasaría de los nueve millones actuales a los quince en 2052. Con estas perspectivas, ¿quién discute que la sostenibilidad de las pensiones no va a entrar en un desequilibrio? Está claro, a medio y largo plazo, los gastos son mayores que los ingresos y si el Gobierno dejara este Sistema Público tal y como está y sin modificaciones, a la generación del año 2050 habría que buscarle el dinero del fondo de las piedras para poder costear un 70% más de lo que hoy cuesta. Es decir, que dentro de 37 años ya tenemos asegurado que de no remediar otra modificación seria y congruente, las pensiones quedarían en un testimonio. Por ello, sin el sistema de reparto que se paga con las cuotas de los trabajadores, no existirían medios económicos para asegurar ese equilibrio presupuestario, por lo que se hace necesario que tengamos que mantener los actuales niveles de bienestar de los futuros pensionistas, es decir, que tenemos que anticiparnos y no esperar a que la reforma que está prevista completarse en el 2027, sea capaz de dejarnos hoy despreocupados.
Los expertos que son personas con un gran conocimiento del Sistema Público de Pensiones, pues son especialistas en la materia, han dejado claro que si la esperanza de vida va en aumento, acompasar la cuantía de las pensiones a esta evolución tiene que implicar recortes. Los actuales pensionistas tienen en la jubilación su principal fuente de ingresos, por ello, recomiendan estos expertos una cláusula suelo que impida la caída nominal de la pensión y son partidarios de mantener en 67 años la edad de jubilación, pues ello corrige en el coste el aumento de la esperanza de vida.
No entiendo cómo un trabajo tan serio realizado por expertos, con un informe donde diez de ellos han llegado a un consenso, uno se ha abstenido y otro se ha opuesto, es decir, se ha realizado con fuentes fidedignas la definición futura que hay que aplicar a los jubilados, se descuelguen al día siguiente los sindicatos manifestando no estar conformes. Es decir, lo que unos han estudiado durante meses, en dos días otros, con una ignorancia supina, se oponen por oponerse con el mero hecho de desgastar al Gobierno cuando éste aún no se ha pronunciado y cosa igual ha hecho la oposición de este país. Está claro que la solidez del sistema de pensiones no depende sólo de las reformas que se hagan enla SeguridadSocial, sino que se hace necesario la creación de empleo, lo que en definitiva hace que el factor de sostenibilidad no sustituya la necesidad de acometer otra reforma, por lo que los Gobiernos debieron poner hace tiempo en marcha medidas para que cada vez hubiese más ocupados y los trabajadores fuesen más productivos. Es decir, hay que conseguir que los ingresos y los sueldos se adapten al sistema de progreso, adoptando medidas que incentiven la inversión y permitan que los jóvenes encuentren trabajo, mejorando así algo muy importante como es la educación y, por tanto, la formación.
En definitiva, como bien dicen estos expertos, hay que mantener la estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, incluida la Seguridad Social como tal Administración, creando excedentes en el Fondo de Reserva, lo cual lo hace un elemento útil para completar las revalorizaciones en los años malos o “vacas flacas”, pero es inminente que entre los años 2014 a 2019 se evalúen todos los factores que el Sistema Público de Pensiones tiene buenos y malos y se creen los rasgos básicos del factor de sostenibilidad, como han hecho otros países, pues estamos en Europa y aún cuando nos cueste con esfuerzos y luces y sombras, la Seguridad Social tiene que mantener sin fronteras a las futuras generaciones buscando las herramientas básicas para que nuestro Sistema Público se revalorice y se garantice y una vez el Gobierno afronte la decisión de este informe, que sean las Cortes Generales las que tengan la última palabra para que nuestro Estado de Derecho mantenga el Estado del Bienestar, pues de lo contrario la cirugía de no hacerse ahora será traumática en los próximos años. No es cuestión de gusto ni de opción política, es una forma realista de reconocernos que somos mayores de edad (nunca mejor dicho) y valientemente afrontar la reforma de las pensiones como para no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, consensuando nuestro sistema para que los futuros pensionistas no tengan que preocuparse, ya que de lo contrario se nos avecinaría una situación no deseada donde estaríamos inmersos en una clara inseguridad de vida.