El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

La Seguridad Social disminuye su superávit

Afortunadamente nuestra Seguridad Social es la única Administración española que aún no ha pisado los números rojos y ojalá nunca tengamos que “acariciarlos” porque mala señal sería si esto ocurriese.

No intento ser pesimista ni agorero, pues hasta el pasado Agosto la Seguridad Social ingresó 4.575 millones de euros más de los que gastó. Es decir, casi un 0,43% del PIB, lo que dicho así tenemos que congratularnos y alegrarnos de algo que en definitiva beneficiará al sistema público de pensiones. Pero, entramos en una preocupación seria y es que el superávit del pasado año que fue de un 0,7% (cifras dadas por el Ministerio de Trabajo) se ha reducido a más de la mitad. Este frenazo y bajada del superávit acompañado del debacle del déficit que sostiene la Administración central y tanto cierre de empresas y falta de cotizaciones hace que sin ser alarmista, pero sí precavido, tengamos que tener en cuenta lo que se nos puede avecinar.

Tiene que existir un claro control de las cuentas públicas y sobretodo no permitir que el déficit del Estado se acumule de la manera que viene acaeciendo, pues podemos, de seguir así, en cinco años tener un gran susto en una administración como es la Seguridad Social que es de todos y para todos.

Faltan cotizaciones y ello sólo se suple con una creación seria de empleo, pues si se han tomado medidas para reciclar el mercado laboral con contratos temporales, puede que sea un efecto para una mayor creación de empleo, pero si estas medidas no son bien encajadas y siguen desapareciendo pymes y autónomos, el desenlace no puede ser peor, pues es curioso ver cómo se ha desacelerado la recaudación por el IVA, muy significativo en la facturación y en el gasto de los españoles, pero hay que frenar la pérdida de gastos en el FOGASA y los servicios públicos de empleo, pues sin ello el objetivo de mantener un superávit digno en la Seguridad Social es imposible.

Estamos en Europa y muchas de las medidas nos las han impuesto desde Alemania. Entre ellas la jubilación a los 67 años, situación necesaria para poder hace un servicio público de pensiones digno y para todos, pero no olvidemos que tenemos las pensiones máximas topadas y quienes las disfrutan ya tienen pérdida en su poder adquisitivo, algo que está aumentando por días, por lo que, o cambiamos seriamente el mercado laboral y cotizamos para todos, o de lo contrario y, por desgracia, las prestaciones de jubilación no serán para todos.