Nuestro Colectivo ha sido el mejor termómetro para medir la situación de las pymes y micropymes de nuestro tejido empresarial. Los Graduados Sociales hemos visto en nuestros despachos cómo miles de trabajadores han pasado a los servicios públicos de empleo como consecuencia de la desaparición de sus puestos de trabajo y cómo hemos estado acompañando a empresas y trabajadores a engordar en tamaño, nada deseable, las listas de procesos judiciales existentes, tanto en la jurisdicción del orden social, como en la mercantil. Nuestro país llamado España ha llegado a los cinco millones de parados, sin contar con otros miles de trabajadores que bajo el paraguas de la formación también han pasado a engrosar esas listas que han producido la quiebra de la economía. En nuestra provincia de Cádiz han cerrado más de doce mil empresas, hemos visto cómo el problema de la financiación y de la reforma laboral no han dado resultado, por lo que las medidas tomadas no han sido las deseadas y, por tanto, estamos en una encrucijada sin precedentes que ha roto parámetros impensables.
Nuestro colectivo también ha sufrido en sus filas el cierre de despachos y hemos acudido muchos de nosotros a cambiar o simultanear otra profesión porque el mundo en el que nos desenvolvemos nos ha hundido en un profundo socavón. En estos momentos, existe un duro mercado de trabajo donde jóvenes y mujeres han sido los más afectados por la crisis, pero nuestros emprendedores que son al final, nuestros clientes, han compartido con nosotros la triste realidad de ver cómo entre la deslocalización y la falta de comprensión de las entidades financieras, los autónomos y pymes han perdido su condición más señera, cual es la ilusión, el trabajo y el mercado en toda su dimensión.
Este año ha sido muy duro para todos nosotros, pues si bien hemos conseguido logros profesionales y la reciente reforma de la Ley de Procedimiento Laboral nos va a dar mayores competencias, no cabe duda que la desolación de vivir junto a personas que lo pasan mal, nos ha hecho más recios en nuestra forma de actuar y, a la vez, más comprensivos por la falta de rigor que esta crisis mundial ha provocado.
No quiero ser pesimista, pues la realidad es palpable, pero contra eso, deberemos seguir unidos y defendiendo nuestra profesión para poder volver a ser esa figura indispensable del mundo laboral. Y digo algo más, deberemos ser conscientes de que aún cuando se nos avecinan tiempos también difíciles, no podemos tirar la toalla y esconder la cabeza como el avestruz esperando que alguien nos solucione el gran problema que hoy España padece.
Termina el año y quiero felicitarte por el trabajo bien hecho, por tu colaboración con las administraciones públicas, con empresas y trabajadores, así como por el reciclaje profesional que has mantenido pese a las adversidades y cómo en todo este entramado del mundo laboral nuestra profesión de Graduado Social ha salido a flote porque quienes se fijaron en nosotros y nos llamaron para que les ayudasemos han tenido una respuesta acertada, comprensiva y llena de valores de quienes llevamos a gala ser portadores de la Justicia Social.
Los que somos veteranos y llevamos muchos años de ejercicio profesional, sabemos que estas crisis siempre tienen un final y, por tanto, preparemosnos para afrontar e interpretar toda una abundante normativa que los Legisladores están preparando próximamente y seguro que con nuestro asesoramiento y nuestra vocación de profesionales seguiremos siendo necesarios para esta España en la que todos somos indispensables.