En esta España que nos ha tocado vivir es curioso cómo lo fácil y demagógico es echar la culpa a los políticos de todo lo que aquí ocurre. Y más aún, en estos duros momentos económicos, donde el mundo y nuestra Europa comunitaria atraviesan un ciclo largo y permanente de una baja densidad económica, donde hasta los bancos han sufrido el zarpazo del malestar y como consecuencia todos en general ya nos hemos olvidado que España hace dos años y gobernando el PSOE, transmitió al Gobierno de Rajoy un déficit de más de 932.000 millones de euros, sin olvidar los más de cinco millones de parados, que gracias a la reforma laboral la sangría se ha frenado estrepitosamente. Pero en España se dice que si verdaderamente los seis millones de parados de hoy fuesen ciertos nos comeríamos los unos a los otros y todo por la economía sumergida que es la gran asignatura pendiente de un estado del bienestar moderno y serio en el reparto de impuestos.
Es fácil oír cómo cuando alguien realiza un trabajo o alguien te pasa una factura, rápidamente te sorprende con decir: “¿la quiere usted con IVA o sin IVA?”. Rápidamente también el ciudadano que no es honesto y “se considera cumplidor de su deber”, pues mantiene una debilidad y contesta: “Si es más barato, no me la pase usted con IVA”.
Con esta simple frase acabada de mencionar estamos defraudando miles de millones de euros que implican que otros estén pagando una subida abultada de ese Impuesto del Valor Añadido y, por supuesto, son los mismos los que pagan siempre, por lo que todos los que esconden el pago del IVA también son corruptos y defraudadores. Pero es más, y quiero recordar cómo a menor escala, pero haciendo un granero, también se defrauda en otras partidas, tales como:
A) Miles de empleados de hogar no están de alta en la Seguridad Social, y lógicamente cobran dinero “negro” y de camino perciben muchos una ayuda familiar, extremo que les hace aun mayores defraudadores y, precisamente, todos esos, no son políticos.
B) ¿Cuántos parados trabajan en “chapuzas” cobrando dinero “negro” no declarándolo y encima perciben el paro? Pues, según las estadísticas de la Inspección de Trabajo, también son miles de desempleados que hacen eso y, lógicamente no son políticos. ¿Cuánto cuesta un parado y encima omite el pago de impuestos por el trabajo ilegal que está realizando?.
C) ¿Cuánta venta ambulante sin conocer su procedencia se realiza en España, incluso con riesgo para la salud en productos alimenticios a precios de saldo y sin pagar IVA? Pues millones, donde a muchos les da pena el “pobrecito emigrante” que lo hace o aquél que por estar parado se gana dos euros. Pues esos, tampoco son políticos y Hacienda los llama defraudadores.
D) ¿Cuántos profesionales de cualquier orden no entregan sus minutas para que les cueste más barato sus servicios al cliente? Claro, el cliente es cómplice porque tampoco paga el IVA, pues Hacienda dice que también son millones las facturas de este tipo que se realizan por este procedimiento y que yo sepa en ellos no están los políticos.
E) ¿Cuántos alquilan el chalet/casa que posee como segunda vivienda en verano, no lo declaran como ingresos y, por supuesto, tampoco pagan el IVA de ese alquiler?. Pues miles de propietarios que todos los veranos se ingresan unos buenos millones y eso se llama dinero “negro” y, curiosamente tampoco están ahí los políticos.
F) Etc., etc., etc..
Por tanto, podría enumerar cientos y miles de casos que el “con IVA o sin IVA” se dan todos los días y en esa familia no están los políticos. Que de estos hay algunos corruptos, pues sí y que la Justicia los ataje y los juzgue, pues es lo normal que se haga, pero defraudadores a la Hacienda pública y ciudadanos de a pie que realizan estas ilicitudes los hay como “manojitos de boquerones” y esos tampoco son políticos, por lo que entiendo que es injusta la valoración que se hace de la clase política de forma generalizada y si nos miramos al espejo y somos consecuentes con lo que hacemos y no pagamos, nos daremos cuenta que la corrupción precisamente no está sólo en la clase política. Así que cuando hablemos contemos hasta diez y no juzguemos a todos los políticos por igual.