El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

LA CORRUPCION NO ES MATERIA EXCLUSIVA DE LOS POLÍTICOS

         Las cifras del fraude, la evasión fiscal y la corrupción son en algunos momentos apabullantes, pues forman parte de esa economía sumergida que hace estragos en nuestro país. Esta economía es  hoy una cifra nada despreciable, pues más de  61.000 millones de euros, están dentro de ese gran entramado que preocupa a los españoles, pero con los  últimos  escándalos políticos, tipo ERE’S de Andalucía,  parece  como si de ellos fuera el gran  monopolio de todo este “cáncer” que azota a la sociedad en general.

         Desde 2008 el CIS (Centro de Investigaciones Sociales) dice que España ha empeorado diez puntos en la lista de los países menos corruptos del mundo, pero la dimensión del  fraude ha tomado un cariz muy desproporcionado al comprobarse que mediáticamente sólo salen en grandes titulares los casos de fraudes e imputaciones que se relatan en los políticos, ya sean a nivel nacional, autonómico o a nivel local, pues las redes sociales,  sin pararse a comprobar su autoría,  siempre dejan caer (con una intención de hacer daño político) que los corruptos son los políticos de uno y otro color, pues así funciona mejor ese “ventilador del descredito y de la mentira” y  como dice el refrán:  “calumnia que algo queda”.     Pero sin dejar de reconocer que algunos políticos se han aprovechado de su situación, no podemos generalizar como si ellos fuesen los únicos beneficiarios de todo ese mal; hay que ver que en nuestro país existen millares de docenas de políticos que cumplen con su deber, que trabajan de sol  a sol para arreglar los problemas de los ciudadanos y que a cambio de nada se entregan  por la causa  en la que  se han involucrado con la pérdida muchas veces de su situación  familiar y profesional y, por tanto, hay que ser muy justos con una actuación inequívoca y leal  que en cada jornada estos políticos  honrados y cabales llevan  a cabo.  Por ello, la mayor bolsa de fraude  hay que aflorarla y es bueno que se sepa, ya que es fraude todo aquello que no cumple la legalidad y es corrupto quien se aprovecha de algo que no es suyo y que evade los impuestos que al fin y al cabo es aprovecharse del dinero de los demás con malas artes y estilo. Por eso,  es bueno  recordar que fraude es todo aquello que vulnera lo legal, como así lo son quienes defraudan los seguros  de los vehículos a motor, con partes  falsos y hasta consiguen unas buenas indemnizaciones  fraudulentamente; fraude es el que no paga  y no factura el IVA; ¿cuántas facturas en este país existen de trabajos a domicilio como el de fontanería, albañilería, electricidad, carpintería, limpieza, pintura, bricolaje, etc., etc., etc., que al final del trabajo en régimen de complicidad  no se declara  a Hacienda ni se paga el IVA “porque así se paga menos”?. Esta pregunta diaria de ¿“con o sin IVA, cómo lo quiere pagar?”, es moneda de cambio a cada momento.  ¿Cuántos perciben la prestación de desempleo, trabajan  y son utilizados por terceros para un trabajo  en la clandestinidad? (millones de  euros evadidos), ¿cuántos empleados de hogar sin dar de alta, porque así no se les quita la ayuda familiar?, ¿cuántos clubes de futbol deben millones por no  haber declarado a Hacienda los millonarios traspasos de sus jugadores?, ¿cuántos autónomos actúan  en clara competencia desleal recibiendo en dinero “negro” sus haberes profesionales y del trabajo? (se calcula más de un millón de autónomos que están irregularmente frente a los tres millones existentes que cumplen con Hacienda), ¿cuántos falsifican un padrón para obtener beneficios y entrada de hijos en colegios y guarderías?, ¿cuántos empleadores falsifican contratos de trabajo y simulan  ese trabajo que no se realiza, con el fin de que otros obtengan prestaciones por desempleo, jubilación, invalidez y otras muchas, declarándose luego insolventes para no abonar a la Seguridad Social las cotizaciones sociales?, ¿cuántos defraudan al Fondo  de Garantía Salarial (FOGASA) para obtener cantidades que no les corresponde?, ¿cuántos artistas no declaran sus actuaciones para no pagar a Hacienda y cobran sus “galas” con dinero “B”  evadiendo a la Agencia Tributaria?, ¿cuántos empleadores realizan los contratos a tiempo parcial para no cotizar por la jornada completa?, ¿cuántos talleres no hacen la correspondiente factura  y así no se paga el IVA ni se declara, con el consentimiento de quien arregla o pinta su vehículo?. Así podría poner millones de ejemplos que a nadie se nos escapa y lo sabemos, pero sólo al parecer miramos a los políticos como corruptos y defraudadores.

         Es verdad que en tiempos de crisis como la que hemos tenido y que se atisba  una mejoría, la gente aumenta ese fraude  millonario y precisamente en las comunidades autónomas de mayor paro como ocurre en Andalucía, Canarias,  Extremadura y Castilla La Macha es donde mayor economía sumergida existe. Por tanto, todos somos copartícipes de forma directa o indirecta de ese fraude, permitiendo actuaciones de este tipo, aunque nos parezca que no lo somos, pues aceptar facturas sin IVA, es un fraude contra nosotros mismos y no se puede justificar de ninguna de las maneras y encima incluirla en nuestra cultura y “aceptarlo per sé”   como si fuera una proeza contra el poder instituido. En muchos países eso es castigado tanto moral como legalmente, pero en nosotros los españoles nos gusta muchas veces ser “héroes” de lo prohibido como si se tratara de “Robin Jood”.

         Quiero, desde aquí, felicitar al cuerpo de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y de  la Agencia Tributaria, pues su trabajo a veces no es comprendido, pero son los verdaderos valedores de que se cumpla la Ley, ya que si estos funcionarios públicos no existieran la economía sumergida nos saldría por encima de las  orejas y terminaríamos siendo  un país sin medios para mantener  el Estado del Bienestar.  Tenemos que educar la conciencia para que  estos fraudes  no dañen la renta per cápita y no debiliten nuestros ingresos del Estado y de las Administraciones, los fondos públicos y europeos en general y cambiemos esta “moral permisiva” con el fraude, pues cuanto más creamos que nos defraudan más personas lo harán, debido al  efecto  de la imitación y la sensación de impunidad.

         En resumen, los  más de 61.000 millones de euros del fraude diario, nada tienen que ver con los políticos, pues en esto hay muchos millones de ciudadanos de  a pie que miran para otro lado cuando se les señalan a ellos.