Días pasados falleció Alejandro Muñoz-Alonso, un gran político que bajo su profesión de docente y profesional del Derecho ha dejado una estela de valores que difícilmente se podrán igualar por quienes viven hoy en el mundo de la política. Alejandro ha sido Senador en la VII, VIII, IX y X Legislatura y con él he coincidido en la VII, VIII y X, donde aprendí mucho de este veterano parlamentario que nos ha dejado a los 82 años y recuerdo cuántas conversaciones y charlas hemos tenido en la Cámara Alta donde él me hablaba de su experiencia como Catedrático de opinión pública en la Facultad de Ciencias de la Información y como Catedrático Emérito en la Universidad San Pablo-CEU.
Recuerdo cómo su oratoria llegaba a todos y recuerdo el día que estando junto a mí le concedieron la Medalla al Mérito Constitucional, más que merecida y que supo compartirla con sus buenos compañeros. Tanto mi compañero Senador, Joaquin Ramírez como yo pasamos muchas horas hablando de temas políticos y actuales con este salamantino que siempre hacía mención a su Doctorado en Derecho y Ciencias Políticas, es decir un gran hombre, un gran Catedrático y un gran Senador con el que tuve el honor de compartir muchas horas y leer decenas de artículos que escribía en el Diario ABC y en la revista Cambio 16.
Se nos fue un gran político y un gran especialista en política exterior y defensa, hombre amable y de gran agrado y formación. Todavía parece que estoy hablando mi última conversación con él cuando tras defender en la Tribuna de Oradores, como ponente, un proyecto de ley relacionado con la Seguridad Social del Mar (Régimen Especial del Mar) me dijo: “José Blas, qué me gusta oírte hablar de esos temas tan difíciles de entender para mí y de los que tú eres un maestro y más aun con tu acento andaluz que siempre que te oigo luego te recuerdo y sé que has llegado a que te entiendan que es lo bonito de un político”. Gracias Alejandro, pues no me merecía tus palabras de elogio.
Te has ido justo al terminar la X Legislatura y te quedó una espina en tu corazón que fue no repetir en las listas para la XI Legislatura y lo peor de todo, que nunca nadie te dijo por qué no repetías; algo muy propio del Partido al que los dos pertenecemos, pero tu camino ha sido otro y has emprendido ese al que todos tenemos que llegar y que al menos te has ahorrado oír y ver lo que yo hoy veo y oigo.
Descansa en Paz Alejandro y pediré por ti.