El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

LOS PENSIONISTAS SOMOS TODOS

         En las pasadas elecciones ningún Partido Político ha sabido dar soluciones tajantes y precisas para que las pensiones del futuro  sean una asignatura que transmita tranquilidad y que  no sea como  hasta ahora, una moneda de cambio para inquietar, deslucir  o alterar la conciencia de todos los españoles con respecto al futuro de las mismas. Que es una  preocupación  nadie lo pone en duda, pues un 95% se encuentra intranquilo  cuando hace  tres años  el porcentaje se situaba en  un 80% aproximadamente, lo que pone de manifiesto que ahora  aumenta considerablemente  esa expresión de calle de que “cualquiera sabe cuándo me jubile  qué cobraré de pensión y si la cobraré” . Esta interrogación tiene que ir unida de una tranquilidad  que  ponga de manifiesto que nuestro Sistema Público de Pensiones tiene que estar dotado de unas herramientas seguras y de unos  fondos claros para que su futuro no tan inmediato sea  subsanado con pilares  firmes.

         El Gobierno actual supo separar, acertadamente, las pensiones no contributivas de las  contributivas, es decir, que quienes  recojan en su ocaso laboral la correspondiente  prestación de jubilación o invalidez es porque han cotizado y porque el Sistema ha tenido viabilidad. Nuestra Seguridad Social se financia a través de un sistema de reparto, el cual está nutrido por los ingresos de las cotizaciones  a la Seguridad Social de cada año y se destinan a pagar  las pensiones de ese mismo ejercicio. Pero, claro, al existir cada vez más  pensionistas por cada cotizante y debido a la inversión de la pirámide poblacional, así como a la tasa de paro,  el desequilibrio entre gastos e ingresos aumenta notablemente, sin olvidar la longevidad de los españoles que supone retribuir a los mayores más tiempo del existente hace diez años, por lo que las cotizaciones para sufragar el gasto puede terminar en un colapso de suma importancia.

         En estos momentos, el gasto de la Seguridad Social en pensiones contributivas  superó  a finales de mayo los 8.467 millones de euros que da como resultado  un incremento del 3,04%, siendo la pensión media de jubilación de 1.041,00.- euros mensuales, es decir, un 2,10% más que hace un año  y la pensión media del sistema se situó en 902,31.- euros al mes; un aumento  interanual del 1,88%. Es decir, hay que conseguir recuperar o rehacer  el Pacto de Toledo para actualizarlo, pues España es ya un país  de los más  longevos del mundo, por lo que hay que dotarlo de soluciones reales  para que a largo plazo se garantice el sistema del bienestar.  

         Pero esta situación no es nueva y eso lo sabemos todos, salvo los que nos quieran engañar, pues antes de hacer el traspaso al Gobierno actual estaba el déficit público en  un 9,3%, es decir, más de 30.000 millones de euros de déficit oculto con 41.877 millones de euros de recursos públicos,  sin olvidar que  congelaron las pensiones y solo había 70.000 millones de euros en la hucha  de las mismas  en el Fondo de  Reserva y ello produjo un déficit importante en la Seguridad Social, teniendo en cuenta  los más de 5.300.000  parados y 3 millones de cotizantes menos a la Seguridad Social. Es decir, un cajón sin fondo y una situación económica  en nada  parecida a la de hoy. Por ello, como todos estamos preocupados con el  actual Sistema de Pensiones, creo que sería conveniente y necesario  que un grupo de expertos  en materia de Seguridad Social y Economía fuera nombrado por el Gobierno próximo  que se forme para que  con un pacto de Estado  se perpetúe  lo que hasta ahora  se llama un Sistema Público de Pensiones, pues aunque hay pactos sobre las pensiones en curso y estas no deben ser tocadas, otras como  las futuras de orfandad y viudedad que son más bajas y que tienen un carácter asistencial  tienen que adaptarse al actual mercado de pensiones, por lo que gracias al existir la hucha hoy podemos pagar estas prestaciones sin que suponga un déficit que tiene un efecto multiplicador muy agresivo.

         Las pensiones tienen que tener  un debate  serio y claro  y ello no es nada nuevo, pues España que viene haciendo reformas de pensiones desde 1985 tiene que centrarse en aumentar los ingresos  para su sostenimiento, llegando incluso a elevar las bases de cotización y algo que se nos olvida, las pensiones máximas  están topadas, lo que supone una erosión en la economía de  quienes han cotizado  de manera elevada, pero sin embargo, la merma entre su salario y la pensión es sumamente alarmante, porque si no se aumentan los cotizantes y aumenta el empleo difícilmente podamos  financiar  todo el Sistema Público de Pensiones.  Esto quiere decir que  las presiones para que las pensiones no suban más del 0,25% van a estar ahí hasta el 2040, salvo que de nuevo se produzca un fenómeno inmigratorio. Por ello, hay que dejar claro que los pensionistas somos todos y que  el Sistema que tiene defectos tiene que ser apoyado por todos los partidos de forma unánime sin  tirar cada uno para su lado  y   haciendo evidente que no exista discriminación en los años venideros. Si a este  grupo de expertos formado por profesionales del Derecho Laboral y de la Seguridad Social y por Agentes  de la Economía  y del mundo del trabajo se le faculta para ejercitar medidas contundentes para salir  de esta situación todos tenemos que aceptar tanto los pros como los contra que ello conllevaría, pero siempre pensando en el futuro y en la financiación a través del sistema de reparto. Luego, tras una estrategia  bien fundamentada y dando a conocer a la población de la importancia y de la dimensión del problema y haciéndoles ver  a los trabajadores el importe de su pensión futura seguro  que dará estabilidad, pues si quienes se van a jubilar conocen claramente la pensión que les va a quedar dentro de 10 ó 15 años ello  dará reposo a quienes trabajan y  dará tranquilidad a quienes llevan cotizando toda su vida y a quienes años antes de la jubilación han mermado sus cotizaciones  porque al final de su  vida laboral la situación económica ha sido regresiva, penalizando así la futura pensión que pudiera quedarle, lo que  hace inseguro todo el Sistema Público de Pensiones y, por tanto, una vez más se demuestra que los pensionistas somos todos.