El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

DE DIARREA LEGISLATIVA A ESTREÑIMIENTO INSTITUCIONAL

             En la X Legislatura que acabó en el 2015, las Cortes Generales aprobaron 244 leyes en cuatro años, pues  esta Legislatura fue completa en este periodo, siendo lo legislado superior a lo  tramitado en  las Legislaturas VIII y IX, pues en ambas se aprobaron  47 y 25  leyes menos, respectivamente, siendo la  media de cada 5 días una Ley, no olvidando que hasta el mes de Agosto de 2015 fue hábil para  aprobar algunas  leyes,  cosa que no ocurría hacia años y el Gobierno contestó a Diputados y Senadores  un montante de  162.037 preguntas, es decir, toda una diarrea legislativa que ha supuesto infinidad de cambios en nuestro ordenamiento jurídico y que  los despachos  profesionales de los operadores jurídicos se han visto desbordados ante tantos cambios y tantas interpretaciones que los Tribunales de Justicia  han realizado, sin olvidar al Tribunal Constitucional que ha validado  o anulado, a través de  los correspondientes recursos,  otras muchas leyes puestas en vigor. En resumen, ha llovido a gusto de todos o a  disgusto de muchos, pero lo que no ha podido nadie discutir ha sido el trabajo inmenso de las dos Cámaras Legislativas y el trabajo que han llevado a cabo Diputados y Senadores de todos los Grupos Parlamentarios durante la X Legislatura.

         Sin embargo, no pueden decir  lo mismo  los parlamentarios de la XI y XII Legislatura, pues la XI no han hecho ni la “o” con un canuto y la XII está por ver aún, así  como el  tiempo que dura, pues se atisba complicada de salir rodando y en el tiempo mucho más, por no  haber  mayoría absoluta  de ningún partido o   grupo político. Por eso, España está parada a cal y canto y el “estreñimiento legislativo” es palpable, ya que  un Gobierno en funciones como este y unos políticos que no asisten a ningún debate legislativo es impropio de un Estado de Derecho, lo que conlleva al desprecio de la sociedad civil y  la impotencia de la ciudadanía por ver que nada funciona y que se podía haber solucionado muchos problemas en estos ocho meses   más de “vacaciones legislativas”.

         Hay quien opina  que los parlamentarios no deberían cobrar hasta tanto  no se forme gobierno o que solo actuase la Diputación Permanente de cada Cámara, cosa que  legalmente es imposible, salvo que se modifique la Ley, pero algo hay que hacer, pues en estos momentos Europa va por  libre  sin España, los Ayuntamientos no dan pie con bola,  sin poder tomar medidas que afecten al conjunto  general normativo y las Comunidades Autónomas están a la espera de que se les solucione  problemas económicos que  nadie puede afrontarlos  por esa figura del Gobierno en  funciones.

         Hay desesperanza y rabia por todo lo que está ocurriendo, pues  el interés  de España está por encima de todo o así debería ser, pero  muchos políticos prefieren que su “pesebre” no se acabe antes de  ponerse de acuerdo para que España no vuelva a caer en recesión y el empleo y la economía no caigan en un  barranco de manera  muy precipitada. Por ello, menos mal que la sociedad continúa  y trabaja a su aire, pero lo peor es que un día se canse y prescinda de los políticos y de los partidos, entonces se enterarían  muchos del daño que han hecho con actitudes como las que estamos viendo y sufriendo a diario. En estos momentos que se debate   la formación de un Gobierno y que se atisba, por la falta de mayoría absoluta que todo está complicado,  todo el Parlamento en su conjunto y, por ende, las Cortes Generales, deben  mirar el interés general para que con ello,  aunque sea una Legislatura corta, no se tenga que volver a celebrar elecciones en Diciembre, ya que de hacerse pagaremos muy caro todos en su conjunto y las futuras generaciones la factura  que se nos avecina.