En la X Legislatura que acabó en el 2015, las Cortes Generales aprobaron 244 leyes en cuatro años, pues esta Legislatura fue completa en este periodo, siendo lo legislado superior a lo tramitado en las Legislaturas VIII y IX, pues en ambas se aprobaron 47 y 25 leyes menos, respectivamente, siendo la media de cada 5 días una Ley, no olvidando que hasta el mes de Agosto de 2015 fue hábil para aprobar algunas leyes, cosa que no ocurría hacia años y el Gobierno contestó a Diputados y Senadores un montante de 162.037 preguntas, es decir, toda una diarrea legislativa que ha supuesto infinidad de cambios en nuestro ordenamiento jurídico y que los despachos profesionales de los operadores jurídicos se han visto desbordados ante tantos cambios y tantas interpretaciones que los Tribunales de Justicia han realizado, sin olvidar al Tribunal Constitucional que ha validado o anulado, a través de los correspondientes recursos, otras muchas leyes puestas en vigor. En resumen, ha llovido a gusto de todos o a disgusto de muchos, pero lo que no ha podido nadie discutir ha sido el trabajo inmenso de las dos Cámaras Legislativas y el trabajo que han llevado a cabo Diputados y Senadores de todos los Grupos Parlamentarios durante la X Legislatura.
Sin embargo, no pueden decir lo mismo los parlamentarios de la XI y XII Legislatura, pues la XI no han hecho ni la “o” con un canuto y la XII está por ver aún, así como el tiempo que dura, pues se atisba complicada de salir rodando y en el tiempo mucho más, por no haber mayoría absoluta de ningún partido o grupo político. Por eso, España está parada a cal y canto y el “estreñimiento legislativo” es palpable, ya que un Gobierno en funciones como este y unos políticos que no asisten a ningún debate legislativo es impropio de un Estado de Derecho, lo que conlleva al desprecio de la sociedad civil y la impotencia de la ciudadanía por ver que nada funciona y que se podía haber solucionado muchos problemas en estos ocho meses más de “vacaciones legislativas”.
Hay quien opina que los parlamentarios no deberían cobrar hasta tanto no se forme gobierno o que solo actuase la Diputación Permanente de cada Cámara, cosa que legalmente es imposible, salvo que se modifique la Ley, pero algo hay que hacer, pues en estos momentos Europa va por libre sin España, los Ayuntamientos no dan pie con bola, sin poder tomar medidas que afecten al conjunto general normativo y las Comunidades Autónomas están a la espera de que se les solucione problemas económicos que nadie puede afrontarlos por esa figura del Gobierno en funciones.
Hay desesperanza y rabia por todo lo que está ocurriendo, pues el interés de España está por encima de todo o así debería ser, pero muchos políticos prefieren que su “pesebre” no se acabe antes de ponerse de acuerdo para que España no vuelva a caer en recesión y el empleo y la economía no caigan en un barranco de manera muy precipitada. Por ello, menos mal que la sociedad continúa y trabaja a su aire, pero lo peor es que un día se canse y prescinda de los políticos y de los partidos, entonces se enterarían muchos del daño que han hecho con actitudes como las que estamos viendo y sufriendo a diario. En estos momentos que se debate la formación de un Gobierno y que se atisba, por la falta de mayoría absoluta que todo está complicado, todo el Parlamento en su conjunto y, por ende, las Cortes Generales, deben mirar el interés general para que con ello, aunque sea una Legislatura corta, no se tenga que volver a celebrar elecciones en Diciembre, ya que de hacerse pagaremos muy caro todos en su conjunto y las futuras generaciones la factura que se nos avecina.