El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

LAS TURBULENCIAS EN EL CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL TRAERÁN CONSECUENCIAS

         Estaba anunciada la marcha del Presiente Lesmes que aglutinaba  tanto al Consejo General del Poder Judicial, como al Tribunal Supremo y no cabe duda que  el cansancio y el juego por parte de los grupos políticos para desgastar a la Justicia, hay que calificarla de inconcebible,  pues al bloqueo que la han supeditado  no tiene precedentes en España. Han sido años   que han provocado el descrédito de la Justicia y todo por querer el poder legislativo y, en este caso, el Gobierno utilizarlo  y dominarlo para que a su antojo  pueda tener un poder judicial maniatado y en especial manipulado por todos los sitios. Hemos acudido a un debate político partidista en lugar de tratar a la Justicia con mimo y cuido, pues no es nada  bueno lo que ha venido ocurriendo y en especial que los Jueces y Magistrados desarrollen su actividad sin ninguna presión por parte de nadie, pero aún  es peor  lo que está ocurriendo porque hay que reencontrar ineludiblemente el espacio Institucional de la Justicia  y, en concreto, del Poder Judicial.

         Lo ocurrido hasta ahora y por culpa de la clase política y más aún por el Gobierno de la Nación es  que ha dejado a esta con una imagen equivocada y la ha pulverizado de forma colectiva  para que hoy tengamos una imagen de los Jueces y Magistrados que no se merecen. Ha querido controlar  como dueño del cortijo todo lo que les rodea para hacerse únicos en el poder y hasta al Ministerio Fiscal  lo han  descafeinado  y desgraciadamente  subyace  un complicado panorama con este Poder Judicial bloqueado y todavía no existe un acuerdo para centrar lo que está hoy roto.

         Próximamente, vamos acudir a la presidencia del Consejo de la Unión Europea, cuyo turno rotatorio corresponde a España en el último semestre de 2023 y Pedro Sánchez quiere agotar la Legislatura a cualquier precio  con tal de tener ese cargo y  este panorama de quien quiere ser gran líder europeo se le puede torcer por un asunto doméstico como es la renovación del Consejo General del Poder Judicial y esto lo demuestra la visita del Comisario de Justicia de la Comisión Europea, Didier Reynders, el cual se ha interesado in situ para llevar a cabo una mediación tras los reiterados avisos sobre  esta situación del Poder Judicial y digo esto porque  es  difícil que Pedro Sánchez pueda presentarse como un árbitro modélico e independiente para Europa cuando está encabezando un Gobierno nacional que se resiste a introducir reformas en el sistema de elección de la cúpula del CGPJ,  que legisla para tratar de asegurarse los cargos más afines a sus intereses o aquellos que entiende la Fiscalía General del Estado como una herramienta al exclusivo servicio del ejecutivo, no sin olvidar que también el Partido Popular es responsable de este impáss  que viene ocurriendo por querer aferrarse   a un criterio obsoleto como es que los miembros del Poder Judicial los siga nombrando el Poder Legislativo. Si queremos democracia absoluta, los Jueces  deben elegir  a sus legales representantes, como ocurre en cualquier institución democrática, pero que los partidos políticos prioricen a sus amigos y gente de su entorno para que ocupen esa cúpula del Poder Judicial no tiene cabida bajo ningún concepto, pues todos hemos vivido cómo en la elección de estos vocales del CGPJ lo hacían las Cámaras Legislativas, unas por mandato de Ferraz y otras de Génova y ya  esa situación debe estar orillada para que exista una autentica claridad en los verdaderos representantes que deben ser  elegidos por las bases y con total independencia.

         Para mayor abundamiento,  nos encontramos con una bicefalia en el Poder Judicial, pues con la marcha de Carlos Lesmes, se queda de forma interina  Rafael Mozo como Presidente  y, por supuesto, con un Poder Judicial dividido, pues el Magistrado Francisco Marín es quien va a ejercer las funciones de la Presidencia del TS desde la renuncia de Lesmes.  Aquí podemos decir que han empezado las turbulencias institucionales más graves que las del propio gobierno, pues  seguimos sin poder nombrar Magistrados del TS por parte del CGPJ,  cuyas plazas han quedado vacantes y esto está teniendo un efecto tan grave para el justiciable, las instituciones  y los profesionales del Derecho que no tiene parangón alguno, pues las distintas Salas del TS se están derrumbando por falta de Magistrados y todo por la cabezonada absurda  y narcisista del Presidente Sánchez que para controlar  a esas plazas vacías  ha llevado a cabo junto a quienes le apoyan y sienten odio por muchas instituciones a paralizar esos nombramientos que están ocasionando consecuencias graves de todo orden, pues cuando un poder como el judicial se paraliza, también se paraliza el país, también se paralizan las instituciones y en resumen todo se queda sin ningún contenido  y se cae  como  un castillo de  naipes.

         Aquí habría que hacer un llamamiento no sólo a los partidos políticos, sino a toda la sociedad,  para que no olviden que si no hay Justicia rápida no hay Justicia y  a la situación que hemos llegado por capricho de querer mangonear  a uno de los poderes del Estado, España está en entredicho no sólo en Europa, sino en todos los países democráticos que nos miran con recelo y asombrados.

         Como jurista entiendo que si se encuentra desprestigiado un poder del Estado como es el Poder Judicial, la sociedad en su conjunto ha perdido sus valores y ha crecido la inseguridad jurídica y dejamos de tener lo que se llama Estado de Derecho.