Precisamente, el pasado 25 de este mes de Octubre se cumplen 45 años de los famosos Pactos de la Moncloa, Pactos que formalmente fueron dos y que tuvieron como meta única importante un programa de saneamiento y reforma de la economía española y un programa de actuación jurídica y política en España. En aquél entonces, siendo Presidente del Gobierno Adolfo Suarez, los principales partidos de la oposición que tenían representación parlamentaria, así como con el apoyo de Sindicatos y Patronal, salvo algunas secciones minoritarias, se firmaron estos acuerdos que luego se ratificaron el 11 de Noviembre por el Congreso y el Senado. Todo, debido a la grave coyuntura económica que pasaban los españoles, pues tras la crisis del petróleo de 1973 nuestro país, al igual que otros países europeos, estábamos aliados con Israel por la OPEP y, por tanto, por el desempleo y la inflación que superaba el 26% tuvo que llevarse a cabo un encuentro necesario porque hasta la peseta de aquél entonces fue devaluada.
Es cierto que los acuerdos tomados fueron punto de referencia para muchas situaciones que hoy vivimos, pues se tocó en el terreno político, entre otros, modificar las restricciones de la libertad de prensa, quedando prohibida la censura previa y dejando al Poder Judicial las decisiones sobre la misma, sin olvidar que se derogó la estructura del Movimiento Nacional así como medidas sobre la restricción de la jurisdicción penal-militar.
España estaba tan mal que hubo que reconocer en materia económica y social el despido libre que entonces lo era para un 5% de las plantillas de las empresas, se abrió el derecho de asociación sindical y curiosamente el límite de incremento de salarios se fijó en el 22% (que era la inflación prevista para 1978), se ampliaron los derechos de las mujeres y se despenalizó el adulterio y el amancebamiento (relaciones sexuales entre hombre y mujer no casados entre sí), se despenalizó y reguló la venta de anticonceptivos y se modificaron para ciertos menesteres las edades de la mujer para la tipificación del rapto y del estupro. Y curiosamente, se temió dentro de la coyuntura económica por la fuga de capitales, pues desde al final del franquismo se atisbaba un intervencionismo del Estado y muchos capitales salieron de nuestro país.
Estos Pactos de la Moncloa fueron firmados por Adolfo Suarez y Leopoldo Calvo Sotelo por UCD, Felipe González por el PSOE, Santiago Carrillo, por el Partido Comunista, Enrique Tierno Galván, por el Partido Socialista Popular, Joan Reventós, por Convergencia Socialista de Cataluña, Juan Ajuriaguerra, por el PNV y Miguel Roca, por Convergencia i Unión, mientras que por Alianza Popular, Manuel Fraga no suscribió el acuerdo político, pero sí el económico.
Es claro que hace 45 años los españoles no estábamos políticamente hablando tan mal como ahora y esto lo demuestran estos Pacos, pese a que la inflación era desorbitada como he podido mencionar, pero existía un consenso y unos valores que con tal de levantar a España de la crisis y mantener a las clases medias en un papel decente, se hizo algo que desde entonces no ha tenido precedentes. Por eso, hoy, se hace necesario nuevos Pactos de la Moncloa. No puede el país seguir tras la pandemia y la falta de dirigentes económicos mantener una inflación galopante y una crisis energética que terminará dejándonos peores que en 1977. El desempleo no se para, por lo que con una reforma laboral casi sin contenido, con un gobierno de coalición tirando cada uno para sí y con un Presidente de Gobierno que da todo y vende a España con tal de mantenerse en el poder, no cabe duda de que hay que ser más humilde y ajustar la economía del país a menos despilfarro. Está creciendo sin límites el gasto público, tenemos un Gobierno con más ministerios que nunca, donde muchos no sirven para nada, se está atacando al Consejo General del Poder Judicial de una manera espeluznante y la Justicia está paralizada, porque ya el propio Tribunal Supremo no tiene Magistrados para renovar las plazas desocupadas por jubilaciones y fallecimientos. Las CCAA están a la expectativa de las transferencias en función del amiguismo que se posee con el Gobierno central y España ha caído en una falta tan grande de valores que somos la zurrapa de Europa y nos parecemos a Marruecos con una capa de barniz en cuanto al sistema de vida. Por tanto, el Gobierno debe pensar que al no tener mayoría absoluta debe mantener conversaciones con todos los partidos políticos y centrales sindicales y patronales para no tirar más el dinero y creerse que lo que nos envía Europa es dinero regalado cuando sabe que tiene que devolverse y nuestro endeudamiento es calamitoso, Creo que hay que pensar en el ciudadano, en las hipotecas que están subiendo, en el precio de la cesta de la compra, en el consumo que está bajando y en tantas y tantas circunstancias que como no existan nuevos pactos, España va a estar irreconocible.