La reciente Encuesta de Población Activa (EPA) ha supuesto un duro varapalo para la reforma laboral, pues entre sus datos principales viene a manifestar que el número de ocupados ha disminuido en 81.900 personas en el cuarto trimestre del 2022, con respecto al anterior trimestre del mismo año, por lo que haciendo un análisis del número de ocupados, entramos en una preocupación que hace que el porvenir del año 2023 sea sumamente complejo y, por tanto, en la suma de muchos parados que poco a poco irán saliendo a lo largo del año.
La caída del empleo en ese cuarto trimestre ha hecho sacar a la luz que la venta que el Gobierno ha tenido en el empleo que dice crecer no sea real, pues de todo el empleo creado en el año, 228.200 se han ocupado en el sector privado y 50.700 en el público, por lo que mirando sólo el último trimestre, el único aumento de empleo viene del sector público con 20.000 ocupados más, mientras que desciende en 101.900 en el privado. No olvidemos que inclusive hay que tener en cuenta los trabajadores que lo hacen a tiempo parcial y muchos que solo trabajan una o dos horas a la semana, por lo que el comportamiento del empleo unido al bajo consumo que estamos teniendo, a la inflación y a la situación de los convenios colectivos, donde la aplicación del IPC es alta y la Seguridad Social se dispara, crea unas perspectivas que hacen que lo que el Gobierno soñaba con un empleo ascendente, se ha convertido en lo contrario.
En esta encuesta del mercado laboral del trabajo es cierto que el empleo en contratos indefinidos ha aumentado en 1.591.100 personas, mientras que el temporal ha disminuido en 1.193.800, lo que hace que la tasa de paro se mantenga por debajo del 13%, por lo que el empleo juvenil baja y es sumamente preocupante que unido a la caída del empleo autónomo que tiene una variación en el año de 111.200 de baja, la situación es de un castigo importante para el empleo en España en el presente 2023.
La encuesta de población activa que se nos da oficialmente viene a facilitarnos que el número de parados aumenta, por lo que la tasa de empleo es descendente y no se atisba que la economía que, ya está decayendo, nos pueda animar a una mayor creación de empleo y más si seguimos sin conocer el número de parados que tienen los trabajadores fijos discontinuos, donde el Gobierno no lo conoce o “no los tiene” cuando se le pregunta por ellos.
Con estos datos tenemos que saber que la reforma laboral se está desinflando y que quien únicamente crea empleo es el sector público, es decir, el que pagamos con nuestros impuestos y el que no genera ningún efecto productivo en la sociedad, extremo que una gran parte de los trabajadores en paro, su único fin es trabajar para la administración y asegurarse de forma vitalicia el puesto de trabajo, pero quien tiene que pagar a esos empleados públicos, son las empresas privadas y el conjunto de trabajadores por cuenta propia o ajena, pues las administraciones sin ese pilar privado no sirven más que para recaudar y crear mayores obligaciones que hacen aumentar tanto la economía sumergida como el manejo de dinero negro a través del comercio ilícito y cada vez la sociedad actual tendrá un mayor número de pensionistas, cuyo pagador que es la Seguridad Social está ya prácticamente en quiebra por sus deudas y otro gran porcentaje de pensiones no contributivas que también se pagan directamente de los impuestos de todos.
Al principio del año 2022 ya se veía venir que el mercado laboral y el económico tenían síntomas de ralentización y de hecho ya en verano la tasa de paro se situó en el 12,87%, es decir, cuatro décimas por debajo a la del 2021, lo que viene a demostrarnos que el empleo está en situación de debilidad en cascada y no tiene empuje para salir adelante y, por supuesto, menos para la recuperación y demuestra que esta disminución de 81.900 empleos se debe exclusivamente a la pérdida de 102.000 ocupados, lo que es la mayor caída intertrimestral del empleo privado desde el 2012, siendo curioso que los funcionarios por su parte sumaron 20.000 ocupados, alcanzando un récord histórico de 3,52 millones de ocupados y, para mayor abundamiento, en estos momentos, las administraciones están rellenando con los trabajadores interinos aún más sus plantillas y, por otra parte, están vendiendo que los sistemas telemáticos son los más útiles para que estos funcionarios tengan menos competencias. Algo estéril cuando las administraciones se llenan de obligaciones sólo con el único fin de engordar sus recursos humanos y a costa del resto de la problación.
No podemos obviar que aun cuando los contratos indefinidos se han incrementado en un 62%, los despidos disciplinarios se disparan, no guardando éstos relación alguna con los datos de la Seguridad Social, porque así no se sabe la realidad de los fijos discontinuos, pues creerse que por contratar de forma indefinida ha crecido el empleo, es una pura falacia, ya que el desempleo natural crece con datos y no con maquillajes en los contratos. Por ello, la ocupación que se nos da en esta Encuesta de Población Activa es preocupante y más aún cuando se nota que el empleo disminuye tanto entre los hombres como entre las mujeres, mientras que curiosamente ha subido el empleo de los trabajadores extranjeros, lo que pone de manifiesto que la mano de obra que se contrata no es la suficientemente útil para un mercado de trabajo como el nuestro, donde estamos a las colas del paro en toda Europa y es alarmante cómo están desapareciendo profesiones para determinados sectores de la industria, el comercio y los servicios, porque ni se quiere potenciar la formación profesional, ni se vigila el trabajo sumergido, por lo que encontrar muchas veces un profesional de la hostelería o un especialista de cualquier profesión, independientemente de que muchos se marchan al extranjero, los que quedan hay que localizarlos como una aguja en un pajar.