El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

ESPAÑA SE VACÍA

         Venimos  escuchando casi a diario  que nuestro país se está vaciando por minuto y que hay cerca de 23 provincias en las que  la demografía está bajando de una forma alarmante, pues un territorio como el nuestro de casi 300.000 metros cuadrados está perdiendo habitantes de manera desorbitada y habrá que buscar un reequilibrio territorial para que esto no continue de la manera que vertiginosamente lo está haciendo. Curiosamente, la población española en 1975 tuvo 34 millones de habitantes y sin embargo hoy estamos ya en los 47 millones, pero es tal la desigualdad que existe en el territorio que por la concentración de servicios e industria y una mejor calidad de vida aparente, ha provocado un gran movimiento migratorio y el éxodo rural está dejando desiertas muchas localidades.

         Existen muchas causas para esta despoblación, principalmente porque no se puede acceder a estudios superiores y no existen centros educativos preescolares,  porque la natalidad ha caído de tal manera que  la despoblación y el éxodo hace este vacío constante. Todo ello sumado a que no hay una sanidad de calidad en muchas poblaciones, donde las conexiones entre pueblos son deficientes, la falta de ocio es llamativa, por no decir ninguna y el envejecimiento de la población se ha multiplicado, estamos ante una España rural que se vacía, donde las autoridades tienen que poner pie en  pared para que esto deje de ser una situación consolidada y esos pueblos solo sirvan para visitar las viejas iglesias y los abandonados conventos que muchos de ellos tienen.

         Tenemos que recordar que el éxodo rural de los años 50 y 60 abarcaron el 90% del territorio español, pues el sufrimiento de emigraciones masivas dejaba poblaciones  con habitantes casi mayores en su conjunto, pero la juventud solo volvía a aquellos pueblos por las fiestas y cuando las fechas señaladas le hacía  accidentalmente y por poco espacio de tiempo volver a su ciudad natal, pero los hijos de aquellos jóvenes emigrantes de los años 60 ya han hecho hueco en  grandes ciudades y han marcado su ritmo de vida y sus orígenes poblacionales prácticamente han dejado de tener  aliciente para volver a ellos e incluso, las viejas costumbres heredadas de sus orígenes solo han quedado para el recuerdo y la fotografía.

         En lo que hoy denominamos España vaciada, una de las  graves consecuencias de ello     es la perdida de  actividades agrícolas, ganaderas y forestales tradicionales, lo que ha hecho  de dos provincias de Galicia,  nueve de Castilla y León, tres de Aragón, las dos de Extremadura, La Rioja y cuatro de Ciudad Real un vacío poblacional  que por día necesitan una inyección de habitantes que nadie  quiere ocupar y mira que muchos alcaldes de esos pequeños pueblos dan hasta condiciones económicas de viviendas y de establecimientos comerciales  para que puedan empezar muchos jóvenes su vida, pero nadie se decide y por día  nos encontramos que la despoblación  está tocando fondo para  la desaparición de muchos pueblos y no poder rellenarlos de nada, pues como he dicho antes,  el ofrecer casa gratis y asegurarles un trabajo, como ocurre en muchos pueblos de Segovia, Pontevedra y Palencia, entre otros, no llama la atención y nadie quiere volver o iniciar una nueva vida.

         España se sigue desangrando en los pueblos y aldeas con menos de 5000 habitantes y  si hay muchas veces acumulación de  personas que podían iniciar su vida en esas poblaciones,  al no existir medios para poder tener con dignidad una vida  con necesidades cubiertas,  se encuentran también que  cuando el crecimiento de los hijos  va tomando cuerpo y esos pueblos no tienen ni siquiera servicios, el éxodo es claro  e inminente.

         No podemos permitir que España se vacíe  ni podemos permitir que otras poblaciones estén tan sobrecargadas de todo, donde la vida también se hace insoportable por el agobio de tantos miles de habitantes que están superpoblando algunas ciudades, por lo que el equilibrio debe venir con medidas de inversiones en lugares vacíos, con la creación de puestos de trabajo en zonas rurales  y hacerlas viables para que España vuelva a ser la que fue, pero con mayor calidad de vida, porque si a esto le unimos la longevidad y el crecimiento de  una población envejecida, las carencias también empezaran a verse en las grandes ciudades, donde muchas de ellas están llenas de jubilados, de residencias de mayores y de personas solas que no tienen quien las atienda, por lo que habrá que dispersar todos los servicios de una manera rápida, ya que  lo que ha empezado  vaciando en la España rural, terminará necrosándose en la España industrial y  excesivamente llena de habitantes.

         Por tanto, al estar España inmersa en esa despoblación tan alarmante, estamos perdiendo historia, recuerdos, costumbres, manualidades, recetas culinarias y un largo etcétera que nos llenará ese vacío con comidas prefabricadas, hamburguesas  de no sabemos qué carne y bebidas exóticas y extranjeras que  nos harán más vulnerables y que seguro con su rancio sabor  nos haremos números en lugar de personas.