Tras la pandemia el absentismo en las empresas parecía que no subía a niveles preocupantes, porque la situación por la que se había pasado con los ERTES no dio pie a ello. Sin embargo, tras la firma el pasado día 10 de Mayo, del V Acuerdo para el empleo y la negociación colectiva, se ha introducido de rondón un apartado para que en el periodo 2023-2025 se corrija como se pueda la evolución de los indicadores de la incapacidad temporal derivada de contingencias comunes, pues si bien se acuerdan tomar medidas para mejorar la salud de las personas trabajadoras y lograr reducir la frecuencia y duración de dichos procesos, también se dice que hay que aprovechar los recursos de las Mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, todo ello, sin modificar las actuales competencias de los servicios públicos de salud y con plena libertad de la persona trabajadora, lo cual se le hace llegar a las administraciones competentes en la materia.
Este acuerdo regulador, centrado principalmente en los salarios y en la revisión de los futuros convenios colectivos, posee una literatura de brindis al sol enorme, si bien en algunos casos, tanto la patronal como los sindicatos han volcado sus aspiraciones para dejar por escrito las irregularidades que en el mercado de trabajo entienden que se vienen dando y que si se puede se corrijan en las negociaciones de los convenios colectivos.
Dicho esto y centrándonos en el absentismo, se descubre que en estos momentos está en el 6,7%, lo que conlleva que se falta al trabajo aproximadamente unos 15 días laborables anuales y que las bajas por incapacidad temporal suponen en el bruto del absentismo el 75%. Curiosamente, quien más falta al trabajo y así lo establece la estadística son los trabajadores del País Vasco que tienen una media de 21 días laborables y sin embargo, los andaluces son los que menos faltan, pues la estadística señala que son 13 días. Es decir, que si el 75% del absentismo están en las bajas por enfermedad, ello pone de manifiesto que el principal objetivo es desatascar la sanidad pública, pues los partes por baja y los periodos de tiempo se pierden principalmente en la señalización de las especialidades, pues mientras que el médico de familia necesita informes de especialistas y la aplicación de pruebas y diagnósticos en centros hospitalarios, ello hace que se eternicen estos señalamientos y conlleva que las bajas se alarguen en perjuicio de los trabajadores que desconocen su situación y como no, en perjuicio de las empresas que por imperativo de las clausulas de los convenios colectivos tienen que abonar el 100% del salario aunque no se presten servicios. Algo curioso que no se da en los trabajadores autónomos, pues quien trabaja por cuenta propia y vive de su trabajo organizativo no se le permite ni ponerse enfermo, lo cual demuestra otra diferencia más entre el trabajador por cuenta ajena y el trabajador autónomo.
Indiscutiblemente, para que las organizaciones empresariales y sindicales suscriban este acuerdo es porque la situación está alarmando, por lo que piden veladamente que las Mutuas colaboradoras con la Seguridad Social que son las más eficientes, también retomen las bajas por incapacidad temporal, pues si bien hasta ahora son competentes en materia de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, en el resto sólo tienen la obligación de abonar esa prestación, pero no dan bajas ni altas, por lo que es conveniente y urgente que igual que lo hacen para los accidentes de trabajo se les encomiende de forma definitiva que las bajas por enfermedad también puedan llevarlas a cabo y por supuesto las altas, pues éstas con buen criterio agilizaran los procesos de pruebas y diagnósticos y no se dormirán en el sueño de los justos como ocurre en la sanidad pública.
No cabe duda que el absentismo es una seria preocupación en España, porque el no poder acudir por una enfermedad al trabajo conlleva otras muchas circunstancias en la ausencia, pues incluye las vacaciones, permisos retribuidos por diferentes motivos, créditos sindicales y un largo etcétera que aumentan esa ausencia al empleo y desgraciadamente trae consecuencias que no se saben su resultado final y más, en las pymes y micropymes, donde no pueden sacar pedidos adelante y donde los servicios se merman en su relación con los clientes. Algo que nos preocupa y que hay que tomar medidas para que el mercado laboral que está tan mermado y más aún desde la ultima reforma laboral como ha sido el Real Decreto-ley 32/2021, se observa que el desempleo no baja y que incluso no se encuentra mano de obra para determinados sectores y si dedicamos unos renglones a los fijos discontinuos, contratos a tiempo parcial y empleo femenino y jóvenes, entonces apaga y vámonos.
En resumidas cuentas, un nuevo varapalo para la reforma habida y una falta de seguimiento de las administraciones para poner remedio a mucho absentismo falso para que luego no paguen justos por pecadores.