El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

ELECCIONES: CASCADA DE PROMESAS HUECAS

         Con la llegada  de las elecciones, ya sean del ámbito que sean, nos encontramos con listas sorpresivas, donde en una gran mayoría conociendo a los candidatos  y a quienes forman sus equipos sabemos de antemano, por conocimientos directos o por referencias,  que muchos  de los que aparecen con sus nombres y apellidos están condenados al fracaso, pues su trayectoria,  su profesión o su quehacer diario ponen de relieve la poca consistencia en la que van a desenvolverse. Es más,  hacemos un examen de nombres  siglas y nos damos cuenta de que muchos  se  insertan en las mismas  por protagonismo o por notoriedad, pero están huecos en muchos casos y faltos de conocimientos de a dónde van o a dónde los llevan, pero como “ancha es Castilla”, todo vale y todo es posible.

         Una vez que vemos las campañas y conocemos los discursos y esos programas tan “apasionantes” que nos ofrecen, nos damos cuenta de que las promesas que se llevan están  en su gran  mayoría infundadas de ataques a los adversarios    y de contenido hueco y sin vida. Por eso, los ciudadanos tenemos que ser lo suficientemente ágiles de memoria para saber discernir quién miente, quién engaña, quién se calla y quién promete aquello que puede hacer, pero hoy por hoy   escuchamos promesas que en función de la región o ciudad  nos hablan de proyectos que nunca se podrán hacer,  poque ni conocen la tesorería de las administraciones donde quieren gobernar y lo que es más importante, el ámbito de competencias que tiene una Comunidad Autónoma, un Ayuntamiento o una Diputación. Por eso, cuando escuchamos cómo algunos hablan de rescatar concesiones de transportes públicos sin saber los millones de su rescate o te ofrecen una política de viviendas  que alcanzará nada menos que el 20% del parque de una ciudad o sin pudor algunos prometen  la creación de supermercados públicos  calificando de oligopolio  y capo a Juan Roig de Mercadona, te quedas como la estatua de sal sin saber  a dónde mirar, pero aquí no termina la cosa; utilizan a los mayores para ofrecerles mejoras en centros de mayores, peluquerías gratis, desayunos a bajo coste y  toda clase de bailes gratuitos para que así la artrosis se pueda mitigar aunque después se critique  que la sanidad pública no funciona.  Podría quedar en descifrar tantas y tantas promesas  que nunca podrán ser atendidas porque  ni los billetes de tren gratuitos, los cines para mayores y los centros culturales para desarrollar actividades que no sirven para nada, hacen de cada candidato tener un programa de mano  en función  de lo que otros no hacen  y ellos prometen. Pero sin embargo, es curioso comprobar cómo aquellos que están todavía gobernando hacen nuevas promesas  de los grandes incumplimientos que no han llevado a cabo en su mandato, por lo que se siente vergüenza ajena de cómo quieren colocarse  dentro de las administraciones y no dicen la verdad ni a su propio médico. Lógicamente, todo va envuelto de una maraña de asesores, amigos y bienhechores que serán colocados a dedo haciendo una administración paralela que es lo que en definitiva la gran mayoría va buscando, pero ninguno promete y cumple que se quitarán los sueldazos una vez que tomen posesión, que no utilizarán más asesores que los propios funcionarios públicos de cada administración y que  serán fieles cumplidores del interés general. Pero eso, no. Habrá grandes fondos para grupos municipales y de ahí sacarán de forma encubierta  el coste de las campañas electorales, pese a estar ello prohibido, pues ninguno de los que aparecen en las listas aportan un sólo euro de su bolsillo para nada, es un café gratis para todos y un  programa donde el papel todo lo admite y lo que es más importante, prometer  pan y circo para que así el pueblo se vea beneficiado de la simpatía de quien gobierna y no se dé cuenta de los verdaderos problemas que existen. Por último, en esas promesas electorales, donde jóvenes, mujeres, niños, mayores y medios pensionistas van a tener una transformación con estas promesas, no dicen cuántos millones se van a gastar en esa publicidad  llamada institucional, es decir, es condición “sine qua non”  comprometerme con determinadas editoriales de televisiones, periódicos y digitales para que laven su imagen permanentemente,  no les ataquen en las redes sociales y nunca den noticias negativas de la gestión. Así vemos toda una geografía distribuida periodísticamente entre colores políticos y salvo, honrosas excepciones que las hay, donde periodistas, escritores y columnistas son fieles a su independencia, una gran mayoría se vende por  un plato de lentejas y lo mismo escribe  a favor de la izquierda o de la derecha que en contra de cualquiera que le ponga sobre la mesa un buen sueldo, los coloquen en los gabinetes de prensa o a los hijos de estos propietarios de periódicos y  tengan así su porvenir resuelto en la administración  en las que gobiernan,

Por tanto, estas son promesas electorales que o bien están vacías o huecas o se ocultan para que no  la conozcan los votantes y desgraciadamente, esa es una de las causas por las que  existe una apatía absoluta para votar a muchos partidos,  porque las chaquetas se cambian como vulgar camaleón político y da igual uno que otro, lo importante es hacer carrera.

         En definitiva, este es el panorama, ni existe credibilidad en la política, ni se va a ella  por vocación y lo que antes era un prestigio, ahora es  un vivir de los impuestos,  buscar la figura para entrar en la ruleta de un sueldo y a esperar cuatro años  que es lo que hoy viene ocurriendo y luego el que venga que arree.