El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

EL MERCADO LABORAL ESTÁ ENQUISTADO

         Al acabar el mes de septiembre y en  el corto espacio de un  mes,  el paro registrado sufre un incremento   que aun cuando podía ser habitual en otros tiempos no lo es si observamos el empleo que en Europa avanza con cierta lentitud pero con pasos firmes. Hemos tenido  un aumento de 19.768 personas que han pasado a las filas del paro y que pese al mes en  el que acababa la época estival éste sigue  aumentando  llegando según datos oficiales a 2.722.468 desempleados, superando como es lógico los 3 millones si quitamos de las listas oficiales a todos aquellos que están dando cursos de formación o son demandantes de empleo con disponibilidad limitada y, por supuesto las vacantes en muchos sectores que no se cubren ni con aumento fuerte de los salarios como ocurre en la hostelería y lo que es peor, seguimos sin saber  cuántos perciben el desempleo por ser fijos discontinuos que habrá sido muy abultado, pensando en que en ese final de mes la hostelería y el turismo han lanzado a percibir el desempleo a miles de trabajadores y eso que muchos extranjeros nos han salvado los muebles, pero no existe  una FP bien constituida  y, por tanto, quienes muchas veces salvan “el barco” son las empleadas de hogar.

         Lo curioso   es que entre hombres y mujeres el desempleo sigue siendo desproporcionado, pues las mujeres aumentan en 11.422   personas y los hombres en 8.346, lo que pone de manifiesto que sigue habiendo diferencias y el mercado laboral se resiste a la igualdad en la contratación y no digamos de los menores de 25 años que  también crecen como ocurre  en los mayores de 45  que se dispara y lo preocupante es encontrar un nuevo empleo cuando se tiene más de 45.

         Este resultado va en armonía con la contratación que se está llevando a cabo por las empresas, pues los contratos registran un descenso del 16,17%, es decir, 268.587 contratos menos sobre el mismo mes del año anterior (septiembre/22), porque aunque se han suscrito  más de 600.000 contratos indefinidos y que supone un incremento del 48,82% con respecto a las cifras de agosto,  supone en comparación con el mes de agosto de 2022,  152.417 contratos indefinidos menos, lo que se realza aquí que se han convertido muchos temporales en fijos y que  el querer enmascarar que el indefinido ha sido la panacea de la contratación  es totalmente incierto. Los contratos indefinidos han aumentado en un 69,41% porque se han llevado a cabo a tiempo parcial, es decir, que los antiguos contratos temporales han sido  sustituidos por contratos a tiempo parcial y por fijos discontinuos y lo que  el Ministerio de Trabajo vende como algo que logra metas inalcanzables,  es una pura falacia. Es decir, estamos ante  un desempleo que aumenta, unos contratos indefinidos que también aumentan pero que no guardan relación lo uno con lo otro, porque el mercado de trabajo sigue contratando personas,  pero con el mismo coste que tuvo el contrato temporal, ya que  no olvidemos que en España  quienes dan trabajo con cierta estabilidad y  respondiendo de sus propios bienes son las pymes y micropymes que en definitiva la gran mayoría están formadas por autónomos. Esto viene a demostrar que aquella reforma integral que pretendió la Ministra en funciones, Yolanda Diaz, se le ha quedado en aguas de borrajas y lo poco que ha reformado, que ha sido, la desaparición de los contratos temporales, estaba antes en mejores manos con el anterior gobierno de Rajoy y la Ministra Báñez.

         Todo lo relatado da como resultado un aumento del número medio de afiliaciones a la Seguridad Social, es decir, un 0,09% más que en el periodo prepandémico, pero ese crecimiento está difuminado,  no en cuanto al número de afiliaciones, sino en cuanto a las cotizaciones que vienen a ratificar ese refrán de “cuanto más gatos más ratones”, porque  entre los trabajadores autónomos o falsos autónomos que tenemos en el mercado y entre la situación de cesión ilegal de mano de obra que se viene produciendo en empresas importantes, el mercado de trabajo no es real y todo hace que estemos ante una caída  vertiginosa  mirando hacia los tres meses que nos quedan del año 2023, porque la caída  ha sido en todas las Comunidades Autónomas, excepto en la de Madrid, lo que pone de manifiesto que en  esa Comunidad Autónoma es   donde existe más facilidad  de instalarse como empleador,   de crear riqueza  y por tanto empleo, que es lo   que interesa y está siendo ejemplo para que las demás se fijen  en ella y se pueda instalar toda clase de actividades en los distintos puntos geográficos que tiene nuestro país,  porque un mercado laboral no puede estar basado  primero, en un contrato indefinido a tiempo parcial, segundo,  en  un aumento de autónomos como viene ocurriendo y tercero, en unos fijos discontinuos que son carnaza del desempleo,  ya que el autónomo por no tener un contrato de trabajo se introduce  en la espiral   del sacrificio por cuenta propia,  llena de vicisitudes  y de vivencias tan desastrosas  como pensar  que tu socio preferente y principal  en ese trabajo autónomo es primero Hacienda, segundo la Seguridad Social y  tercero los impuestos  municipales  y todos aquellos que conllevan el trabajo que se  realiza, sin olvidar las subidas de la energía eléctrica y de los carburantes que están terminando con muchas familias y que el efecto multiplicador lo estamos padeciendo  en este drama  que representa el paro. Por tanto, el mercado laboral está enquistado y difícilmente existan iluminados en estos momentos para decirnos la verdad  y mentirnos  con el reparto de las paguitas que es lo que sostiene todo un entramado aparente, pero de muy difícil resultado.