Los que tocamos el pulso como profesionales a los emprendedores y empresas en general, sabemos que se ha cerrado un año (2025) con miles de contratiempos y graves situaciones de futuro, no sólo para los que ya están en el camino emprendedor, sino para aquellos que quieran iniciarse como alternativa a su vida profesional. Pues bien, el 2026 afronta una subida salarial de los convenios colectivos, lo que por lógica, subirán los costes de Seguridad Social y el IPC que parece que termina en el 2,9% tendrá un efecto multiplicador mucho mayor y cerca del 4,5% en todos los costes que un emprendedor tiene que afrontar. Tendremos un cambio porque habrá una reducción progresiva a 37,5 horas semanales de la jornada laboral, algo que si bien aún no está implantado, es una petición sindical a la que el Gobierno actual está presto a acometer.
Tenemos que tener presente en esta apertura del 2026 que con motivo del año de la Salud y Seguridad en el Trabajo, las actas de la Inspección de Trabajo serán moneda de cambio agitadas por el Gobierno para recaudar lo más posible y tener a los emprendedores y empresarios por infractores natos, como así harán con la Inspección de Hacienda y con todos los movimientos bancarios que ya se atisba que quieren vigilar, como así acaba de anunciar Hacienda respecto de los envíos de cantidades a través de bizum, ya que las entidades financieras tendrán que remitir cada mes al fisco todas las operaciones realizadas por empresarios y profesionales, pues nuestro “socio” llamado Hacienda va a reforzar el control sobre los sistemas de pago a partir del día 1 de Enero de 2026, como establece el Real Decreto 253/2025, es decir, un control férreo de cómo se maneja el dinero por los españoles, en especial, a los autónomos profesionales y pymes para que con estos sistemas de control se considere fraudulento a quién no cumpla y luego el sistema de multas operará rigurosamente.
Es cierto que el IPC tiene un crecimiento moderado, pero los factores de crecimiento no serán tan llamativos porque los Fondos Europeos no vendrán por la poca gestión que se han hecho sobre ellos y en estos momentos estamos devolviendo más de 15.000 millones de euros, pues no hemos sabido llevarlos a buen fin en nuestro país. Sí nos puede salvar, como siempre lo hace, el turismo, porque tiene unos fundamentos sólidos y una mayor diversificación de la demanda, lo que está produciendo de manera sostenible el crecimiento.
La inseguridad jurídica nos llega por todos lados, pues la política económica y la presión fiscal que vamos a tener en el 2026 será la de meternos la mano en el bolsillo para sacarnos todo lo que se pueda, porque para sostener la subida del Salario Mínimo o la subida del Salario Mínimo Vital hay que contentar a los que cobran y perseguir a los que pagan y si a esto le metemos la política de aranceles de EEUU que si bien nos ha dado un susto, pero no termina de germinar, no cabe duda que la presión fiscal va a cogernos de frente por todos lados.
Unido a todo lo que se expone, el gran problema de las pensiones es algo que aumentará por mes, lo que va a conllevar a cumplir con el pronóstico de que el Sistema Público de Pensiones está desbocado y para mantenerlo y sostenerlo no cabe otra cosa que subir los impuestos.
En resumidas cuentas, la economía del 2026 no tiene más camino que ajustar al alza todos los impuestos, pues las clases medias han ido bajando de calidad y cada vez son más familias las que no pueden llegar a final de mes porque los gastos públicos están desorbitados y la clase política no encuentra más solución que por cada paso que da un ciudadano hasta para poder tirar la bolsa de basura a un contenedor también aumenta el impuesto municipal.
España no tiene otro arreglo que poner en manos de auténticos economistas el sentido no sólo del ahorro, sino de quienes trabajan que tengan la menor presión fiscal posible, porque hoy cada vez hay más ciudadanos que viven de los impuestos de los que pagan y aumentárselo siempre a los mismos para contentar el voto y la situación de vivir sin problemas no es más que de un Gobierno progresista como el que tenemos, pero que nos lleva a la bancarrota, porque en España viven más cómodos quienes no trabajan y lo hacen de la “sopa-boba”.
Estoy convencido de que en el presente 2026 aumentará el desempleo, nadie querrá emprender y los gastos fijos del Estado también aumentarán por día, por lo que esto conlleva un desfase económico y social que veremos a ver de qué manera se arregla y con qué mimbres se sitúan quienes ganen las elecciones en los próximos meses, porque la juventud que es la que más desempleo posee de Europa, sólo piensa en conseguir un título para luego hacer oposiciones, porque ni tiene ilusión por el emprendimiento ni se les inculca, ya que lo cómodo es que siendo funcionario público les paguemos los demás, pero me hago esta pregunta: ¿Hasta cuándo?, y ¿Si los que pagan no tienen dinero, qué pasaría?.