A nadie se le escapa que el desmesurado crecimiento de las plataformas digitales ha revuelto el mundo de la información, del bulo, de la mentira y del daño; algo que se veía venir, pues quienes podamos ojear cualquier noticia o llamada inesperada a través de esas plataformas no sabemos si se dice verdad, si se miente o, por el contrario, se utiliza para engañar al prójimo hasta con estafas de todo tipo. El gobierno de España es consciente de esta situación que cada día está creciendo en situaciones muy peligrosas y que hasta ellos mismos están recibiendo varapalos que muchos son inciertos y otros buscan el derrocamiento de la credibilidad de quienes tienen cargos de responsabilidad, por lo que el pasado día 3 del cte. mes de febrero, precisamente, el día de San Blas, el Sr. Sánchez estando en Dubái ha comunicado que España va a prohibir el acceso a redes sociales de los menores de 16 años y apostilla “que los protegeremos del salvaje oeste digital”. Es decir, está demostrando que nuestros hijos y menores de esa edad están expuestos a un espacio al que nunca estuvieron destinados a navegar solos y, por tanto, es inaceptable lo que viene ocurriendo, pues o se obliga a las empresas a implantar controles de edad efectivos, o por el contrario, estamos cayendo en un gravísimo peligro donde los menores de edad pueden recibir adulteradamente información que como secantes que son, los impregnarán más bien de maldades que de beneficios.
Es curioso que el actual Presidente del Gobierno haga este anuncio en el plenario de la Cumbre Mundial de Gobiernos, en el que participan una treintena de Jefes de Estado y de Gobierno y lo hace porque está viendo los abusos en los que estamos y en los que nos meten las grandes plataformas digitales, pues a nadie se le puede olvidar que se comenten en éstas infracciones de todo tipo, se manipulan las informaciones y es a diario las denuncias que, junto a la Fiscalía, se investigan las posibles infracciones de Grok, Tik-Tok e Instagram, las cuales una vez que los jóvenes se inyectan en ellas están recibiendo y evacuando informaciones muy dañinas.
Es cierto que el Gobierno anuncia algo que debió existir desde el principio y la prohibición de los menores de 16 años a esas redes sociales tienen que devolver a la sociedad una seguridad y un prudente retorno de propuestas serias, pero lo que viene ocurriendo no tiene precedentes, pues ya circula por esas redes el delito de la manipulación de los algoritmos, donde están creando odios, venganzas y continuas faltas al honor de las personas y no digamos los contenidos sexuales ilegales que están circulando, por lo que tendrán muchas instituciones y organismos que llevar a cabo un Plan de Protección para los menores en los círculos digitales, pero lo que tenemos ni marcha, ni se atisba de alguna manera que los menores deban estar sin acceso a las redes sociales.
Las claves tienen que venir ahora, prohibir por prohibir sin medidas y normas legales no vale, pero si todo queda en un lanzamiento de preocupación del Gobierno como principal responsable del daño que se comparte en las redes, no se ataca al verdadero foco ni a los verdaderos artífices de estas redes, pues habrá que empezar por controlar la IA, qué redes intervienen ahí y cortar muchos problemas que a nadie se les escapa y, por supuesto, si los menores no van a poder acceder a estas herramientas digitales hay que regular claramente con datos fiables y contundentes de tantos anónimos como existen, porque lo que tenemos hoy, donde cada cual insulta como quiere, dice lo que quiere y miente cuando quiere, no es de recibo. Por ello, la noticia del control para menores es bienvenida, pero hay que buscar fórmulas para llevarlo a cabo, pues esta situación no sólo afecta a los menores de 16 años, sino hasta quienes manejan el entorno de la infancia y que éstas sirvan para educar y no para destruir como estamos viendo a diario.
La digitalización ha traído novedosas situaciones que nos sirven para el estudio, el avance de conocimientos, la participación legítima de opiniones, para la medicina, el derecho y muy especial para los conocimientos de mayor calado de investigaciones, pero lo que estamos viendo y palpando en estos momentos está destruyendo a una juventud que a escondidas y a veces con mala fe utilizan estas redes para el engrandecimiento del delito, la falta de valores y la destrucción de una sociedad sana. Esperemos por tanto, que esto sea una realidad y que no quede como las cosas de Sánchez, en una mentira o en un brindis al sol que nunca se cumple y que sólo se hace para justificar que el Gobierno es atacado y manipulado por esas redes, como si fueran ellos los únicos perjudicados, cuando el perjuicio es infinito para la sociedad civil del mundo.