El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

EL IRPF ES INJUSTO PARA LOS JUBILADOS

         Comparto la desazón de los jubilados  cuando cada mes ven  la prestación que les envía la Seguridad Social por haber cotizado gran parte de su vida y obtener  al  final del ocaso laboral la pensión de jubilación. Es más, cuando al principio  de cada año   te aumentan  en un pequeño porcentaje esa pensión se ve y se palpa cómo la subida es mínima por no decir, a veces, ridícula, de que  ésta a quién beneficia  notablemente es a  Hacienda, porque ese aumento va prácticamente casi entero  para el impuesto del IRPF.

         Los jubilados se quejan y con razón de por qué  se  encuadra la pensión de jubilación dentro de los rendimientos del trabajo y, por tanto, tributan en el IRPF, porque hablar de rendimientos del trabajo, cuando nos referimos a una pensión de jubilación, puede sonar a algo contraintuitivo, pues quien ha trabajado durante más de 35-40 años para obtener esa pensión de jubilación entiende  que durante toda su vida laboral ha contribuido a Hacienda por todo cuanto  percibía y ahí sí que se entiende que es  un rendimiento del trabajo, pero decírselo a estos pensionistas es como un atraco y más siendo quién te paga la Seguridad Social. Sin embargo, nos tenemos que ir a la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, que en su artículo 17 establece  que tendrán la consideración de rendimientos del trabajo “las pensiones y haberes pasivos percibidos de los distintos regímenes públicos de la Seguridad Social y clases pasivas y demás prestaciones públicas por situaciones de incapacidad, jubilación, accidente, enfermedad, viudedad, etc.”,  no reconociendo ese IRPF  y estando exento de ello las prestaciones por gran invalidez o incapacidad permanente absoluta, por lo que es claro que las pensiones de jubilación están sometidas a retenciones por el IRPF como existe  para  todos los empleados o las facturas que emiten los trabajadores autónomos.

         Dicho esto, Hacienda cuenta mensualmente  con que hay un pago bruto de una pensión, pero no sabe o no dice cuánto se descuenta de IRPF, donde existen unas tablas para ello y que se recaudan de los que han trabajado toda su vida cientos de millones,  no siendo justo el que un pensionista de incapacidad permanente absoluta  no solamente tenga una prestación del 100%, sino que encima no declare esa incapacidad en todos su contexto económico a Hacienda. Es decir, como si no existiera, sin olvidar que muchos jubilados,  con más de 65 años, estarían para ese grado de incapacidad o gran invalidez en peor situación que quienes la han obtenido, pero claro, pasada esa edad, la cual es inamovible para reconocer una nueva prestación, ya no cabe más que aguantarse tal y como se esté.

         Todo este entramado está orquestado para sacarnos los cuartos, es decir, no contentos con quien se ha entregado durante más de 40 años a su trabajo diario y ha pagado un IRPF, quieren seguir la sangría más allá de los 65, ahora 67, hasta que acabe su vida física, una injusticia a todas luces y que no se comparte en absoluto.

         Es cierto que cuanto se retiene  en estas pensiones de jubilación está sometida a unas reglas mínimas  que van en función de la cuantía de la pensión, algunas con  una retención del 1% y otras en función de si son pensiones máximas  y están topadas, con más del 20%, lo que se palpa que posteriormente  tienen que realizar la declaración de la RENTA, algo también injusto cuando el que tiene una incapacidad permanente absoluta o gran invalidez (sin valorar por mi parte dicha situación clínica) no tienen que  hacerlo ni tampoco declararlo, lo que conlleva  que podría existir discriminación  entre pensionistas.

         Esta situación de los jubilados no es nueva, posiblemente existen hasta plataformas de estos pensionistas pidiendo la exención del IRPF, pero tal y como está la situación de las pensiones en España, difícilmente veo que ningún gobierno ceda ante esa situación,  porque serian cientos de millones los que se dejarían de recaudar por Hacienda y, lógicamente, ser populista gobernando conlleva mucho dinero, pero no dejo de comprender a quienes podían estar mejor con su verdadera pensión y no cercenada como lo está con el IRPF y todo ello, tras haber entregado su vida al trabajo con más de 40 años, como ocurre en miles de casos, pero claro,  los que trabajan ya no se acuerdan de los jubilados, estos no pertenecen a ninguna empresa y están bajo la tutela del gobierno de turno, que prefiere hacerse fotos  y aparecer en las redes sociales  inaugurando  plazuelas, ambulatorios  y cualquier objeto que se mueva, antes que pensar en los pensionistas, porque ellos como no tienen límite de edad, cuando llegue el momento de jubilarse suspenderán su pensión y estarán cobrando de nuestros impuestos hasta cuando quieran con sueldos muy voluminosos y muchos sin saber hacer la “o” con un canuto. En resumidas cuentas, a esto se le llama el Estado del Bienestar.