El 8 de Marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, fecha que ha sido proclamada por las Naciones Unidas para que las mujeres reivindiquen sus derechos y conmemoren su lucha por la igualdad y no olvidando esa unión que deben tener, donde no importe ni su procedencia, su raza, su profesión, ni su nivel de ingresos. Es decir, que se ha descafeinado tanto ese día que hoy parece como si fuera un premio por ser mujer y, sin embargo, las ideas principales del feminismo están ahí para que se reivindiquen, se utilicen, se hagan manifestaciones, pero hoy la sociedad civil no está consistentemente construida para que esta reivindicación sea no de un solo día, sino de todos los días del año, porque los derechos de la mujer afortunadamente, cada vez son mayores, pero lo que no se puede es creer que con esta celebración la mujer en su totalidad y en su conjunto, sólo una vez al año tenga derechos.
Efectivamente, se han ido creando perfiles como el de las listas o candidatos de los partidos políticos, de Consejos de Administración, de Juntas de Gobierno, de Fundaciones y un largo etcétera donde las mujeres tienen una cuota, algo que no entiendo si esa mujer o mujeres valen y son tan eficientes o más que los hombres, por tanto no deben entrar en un cupo, porque si esas listas están llenas de mujeres es porque no están limitadas por la cuota y sus actuaciones son más válidas que la de los hombres, por lo tanto, la cuota hoy no tiene sentido ni debe prevalecer, y no lo sigo yo, sino millones de mujeres que no están conformes con tal medida, porque se asimila la figura de la mujer a un objeto o parcela llamada cuota.
Después, este día que es muy importante y que tiene hasta símbolos en ese movimiento feminista no va de acuerdo con la realidad, porque la mujer ha entrado en una espiral igual que el hombre y afortunadamente ya somos conocedores de ese Día Internacional por mucho que nos lo quieran recordar, pero lo peor es cómo se utiliza ese Día Internacional de la Mujer, porque muchos hombres miran para otro lado y siguen creyendo que con estos actos que se extienden por casi todo el mundo ya están justificados los derechos de las mujeres y no. Cuando hablamos de mujeres tenemos no quedar sólo en una declaración institucional, hay que reafirmar el compromiso con la igualdad de género, pero no es una celebración de felicitación, sino que se trata de una reivindicación y una lucha por la igualdad real.
Estamos acudiendo a centenares de mesas redondas, conferencias, tribunas, encuentros y artículos sobre el Día del 8M y quiero apostar por muchas mujeres que se encuentran olvidadas y siguen en la línea del segundo plano. De hecho, existen países que precisamente ahora están en todas las noticias y telediarios donde la mujer es un cero a la izquierda y no digamos en el tercer mundo, donde sólo están para la procreación y sin visos de avanzar en nada, por lo que es ahí donde el mundo debe reivindicar a estas mujeres lesionadas en todos sus derechos y hacerlas igual o de mayor calado ante el machismo. Sin embargo, en el primer mundo y en este caso, en España, nos olvidamos de esas mujeres autónomas que ejercen una profesión liberal y que son a la vez madres, hijas y esposas, llevando todo para delante y aparentando una igualdad que no tienen, porque una profesión liberal o una mujer autónoma no tiene horario alguno, su relación laboral es la que ella se imponga, la desconexión digital para ellas no existe y tampoco pueden apagar el móvil cuando salen de un trabajo porque ese trabajo o autoempleo no tiene fecha ni guarda horario alguno, por lo que cualquier mujer con la categoría de funcionaria o trabajadora por cuenta ajena, puede apagar su móvil a la salida del trabajo, no tiene por qué coger el teléfono ni atender ninguna instrucción, pero la mujer autónoma tiene que coger todas las comunicaciones que la administración le envíe sea la hora que sea, tiene que buscar clientes y servirlos con la ética y dedicación que exigen, porque de lo contrario se quedan sin clientes, no pueden programar vacaciones ni fechas para acudir a las tutorías de sus hijos, por ejemplo, cosa que las otras sí lo hacen. Es decir, la propia administración a sabiendas de esto acosa a las profesionales con sus comunicados y sus advertencias, mientras que si es empresaria tiene que dar sus derechos a sus trabajadores, pero para ellas no existen ninguno. Por tanto, bonito día el 8M, pero qué día más incompleto cuando en esa misma fecha tienen que trabajar sin horario ni fecha de calendario las madres de familia, las mujeres autónomas, las profesionales liberales y todo lo que dependa de sus propios ingresos, pero eso se cuenta, lo sabemos y, por tanto, ellas siguen sin ser iguales.