El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

DAÑO DE LA ECONOMIA SUMERGIDA

 

              En los últimos veinte años la economía sumergida se ha incrementado por dos, es decir, que  Hacienda deja de ingresar al año más de 70.000 millones de euros por estas prácticas que hacen un daño irreparable a nuestro país.

              El cálculo de esta economía sumergida no es fácil, pero los diversos estudios de los organismos como FUNCAS, FEDEA o  la propia Unión Europea, sitúan  esta economía en  una horquilla de entre el 19% y el 25% del PIB, frente a una media de la zona euro de diez puntos por debajo, siendo sólo Grecia la peor de todas.

               Hay una principal medida y más urgente, la puesta en marcha de los mecanismos de control contra el fraude   al igual que hacen otros países de Europa como Alemania o Suecia. En este año 2013 ha sido publicada  en el BOE una reforma del Código Penal  para las  practicas  del fraude fiscal y de la Seguridad Social, la cual fue debatida en las Cortes Generales a finales del 2012 y esperemos que de  resultados apetecibles. Todo ello, independientemente de las medidas que para  la creación de empleo  se lleven a cabo,  entre las que hay que destacar las  aprobadas  mediante el Real Decreto-Ley 4/2013, de 22 de Febrero, de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo, publicado el pasado día 23 de Febrero en el BOE nº 47.

               Por lo dicho, el empleo aflorado es una de las medidas más necesarias, en especial aquellos recursos que pueden mover el PIB y podríamos enumerar muchos, como es el fraude  en las prestaciones de  la Seguridad Social, el empleo o trabajadores  sin dar de alta, sin cotizar, agrupados principalmente en la agricultura, el comercio minorista, construcción, restauración y uno  muy llamativo como es el  servicio del hogar familiar, donde el fraude es alto y muy alarmante.

               En resumen, tenemos que sacar a la luz el empleo y tras  él vendrán las aportaciones y más recaudación  para así  incrementar los ingresos fiscales y reducir el déficit. Todo ello, ayudado por la reforma laboral que está transformando el mercado de trabajo y el comportamiento de sus agentes, lo cual se está adaptando a un nuevo modelo, basado  como dice la Ministra de Empleo, Fátima Báñez, en la flexibilidad, pues si en el 2011 esto se hubiera llevado a cabo, se habrían salvado uno de cada dos empleos en el sector privado, pues hoy es una realidad que los despidos se han parado, lo que pone de manifiesto que a medio plazo la reforma será efectiva.