El pasado sábado, 16 de Marzo, se publicó en el BOE el Real Decreto-Ley 5/2013, de 15 de Marzo, de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo. Todo ello, como consecuencia de los fenómenos demográficos, las bajas tasas de natalidad y el alargamiento de la esperanza de vida, lo cual exige un cambio brusco para las futuras pensiones.
Todo ésto, controvertido en estos momentos de crisis, es el principal detonante y alarma para el pago de las futuras y actuales pensiones, por lo que valientemente se publican en este Real Decreto-Ley un paquete de medidas que son importantes de destacar, entre otras y que centro en las siguientes como principales:
A) Se va a compatibilizar el cobro de la mitad de la pensión de jubilación con la permanencia en un trabajo, una vez cumplida la edad legal de ésta.
B) Se regula la jubilación anticipada: Se reservará para los trabajadores con largas carreras de cotización.
C) Se eleva la edad de jubilación anticipada: La voluntaria pasa de los 63 años a los 65 en 2017 y la involuntaria, de los 61 a los 63 en el mismo año 2017.
D) Se fija un periodo mínimo de cotización, de 35 años, en el caso de la jubilación voluntaria, y de 33 en el caso de la forzosa.
E) Regulación de la jubilación parcial: Se limita al 50% la reducción máxima de la jornada con carácter general y se eleva el periodo mínimo de cotización hasta los 33 años.
F) Se toman medidas para desincentivar los despidos colectivos de mayores de 50 años de edad, para evitar la discriminación de edad.
Esto y otras medidas, como impulsar el envejecimiento activo de forma justa y luchar contra la discriminación por razón de la edad en el trabajo, son objetivos que dejan claro que si no se cotiza no hay dinero para pagar pensiones.
El anterior Gobierno no fue capaz de avanzar en esto y el Pacto de Toledo, si no se fortifica no tendremos pensiones decentes en un futuro.