De entrada, dejaré constancia de mi gran aprecio a tantos y tantos Letrados que forman parte del Colegio de Abogados de Cádiz, pues empezando por mi hijo y terminando por otros iltres. letrados y amigos de la vida profesional, debo dejar claro que éstos no tienen culpa de las manifestaciones y componendas de su Decano y, en especial, con unos Estatutos que quiere constituir el Sr. Jareño dela Asociación de Colegios Profesionales de la provincia de Cádiz y, como dicho señor firma como Decano de dicho Colegio y quiere de rondón colar situaciones ilícitas en dichos Estatutos, no tengo más remedio que llamar ridículo a quien representa a dicha Corporación y, por extensión, al Colegio, que sin tener culpa, almacena a colegiados de esta catadura.
El Sr. Decano, en esa persecución a los políticos y, en especial, a quien suscribe, en el preámbulo de los mismos dice lo siguiente y que no tiene desperdicio:
«….Desde el más radical apoliticismo, este Estatuto veda a quienes ostenten cargos políticos, ora de nombramiento, ora de elección y, por extensión a quienes presiden empresas públicas, la posibilidad de formar parte de Unión Profesional y, por ende, a la Asamblea General, la Junta Directiva o el Comité Ejecutivo, ni directamente, ni tampoco representados en los órganos de gobierno ni en la presidencia.
El sesgo político que podría imprimir a la gestión el sectarismo y la situación de tener que optar entre los intereses del Partido que lo nombró o presentó a elecciones y los intereses de los profesionales que como Decano o Presidente debe defender, el tener que decidir entre quien le paga y quien no, supone una difícil situación ética, un dilema que es más que probable que se resuelva a favor del interés político, del personal, traicionando a los compañeros, probablemente, sin mayor cargo de conciencia…»
Todo esto y más, lo ratifica el artículo 27. c) de dicho borrador, es decir, que los que ocupen cargos en empresas públicas y sean políticos son unos «apestados» para el Sr Jareño, donde es curioso que olvida a los sindicalistas, será porque yo no lo soy y donde olvida que esa animadversión contra los que somos profesionales y ocupamos cargos en ambos espacios no lo prohíbela Ley Orgánica1/2002, de 22 de marzo, y no hablemos del artículo 14 dela Constitución Española, que impide pueda prevalecer discriminación alguna entre los españoles por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, como es la afiliación política o incluso la simple presunción de relación conla Políticaderivada de ostentar un cargo en una Administración o empresa pública.
Yo, pensé que los Abogados y en este caso el Decano conocían el Derecho, pero por lo visto no sabe más allá que de odio, envidia y poner “palos en las ruedas” de otros, pero no es la primera vez que intenta hacer daño y olvida que no hace daño quien quiere, sino quien puede y querido José Manuel ya puedes poco.
PD.: Te recuerdo que soy Presidente dela Asociaciónde Empleadores de Profesiones Liberales de la provincia de Cádiz, donde precisamente se encuentran adscritos muchos abogados, tanto de tu colegio como del de Jerez (que afortunadamente tiene otro tipo de Decano) y soy quien negocia el Convenio Colectivo de tus empleados, si es que los tienes, y de los empleados de todos los despachos profesionales y también de los empleados de todos los colegios profesionales. Te lo digo por si quieres que los Estatutos incluya algo parecido convocaré Junta General, pero convencido estoy de que nunca se admitirán las barbaridades que hoy en el borrador de UP de Cádiz quieres incluir.
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