Ayer tuve el honor de participar como ponente en una nueva Jornada sobre la Reforma Laboral que tuvo lugar en el salón de la Confederacion de Empresarios de Cádiz, siendo los otros ponentes el Director General de Empleo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, Xavier Thibault, el Catedrático de Derecho del Trabajo y socio de Garrigues, Federico Durán López y el responsable de Acción Sindical de CCOO, Francisco Fernández Lucas. Todo ello, armonizado y guiado por José Luis Ferrer Rossi, Presidente de la Comisión de Relaciones Laborales de la CEC.
Como no podía ser menos, se habló entre otras cuestiones de los ERE´S, incluyendo los despidos objetivos individuales y de la precariedad de los Convenios Colectivos por la falta de interés en la negociación de éstos, así como de la situación diferenciada que deben tener las pymes y micropymes a nivel fiscal y laboral, pues en Europa sí existe un modelo distinto según el número de trabajadores de las empresas. También se comentó la posibilidad de eliminar de la legislación el Estatuto de los Trabajadores de 1980, ya obsoleto en muchas cuestiones y que no refleja la realidad actual de las relaciones laborales.
Yo, mencioné y no me cansaré de decirlo, aquél contrato temporal de larga duración conocido como el «Decreto 1989». Es tipo de contrato facilitaba la contratación y las empresas podían tener al trabajador como máximo tres años, que luego se amplió a un año más y la gran mayoría de esos trabajadores se quedaban fijos de plantilla. Es más, en esta época de crisis, muchos de esos trabajadores son los que han salido despedidos por causas económicas, con lo que quiero decir que no todas las contrataciones temporales son malas y es más, digo y mantengo que ESTOY EN CONTRA DE LOS CONTRATOS BASURA, pero que en este momento de dificultad para contratar es mejor una temporalidad larga que nada, pues las empresas no quieren contratar de forma indefinida y ese Decreto 1989 dio mucho empleo.