El pasado 16 de Abril falleció, tras una dura enfermedad, mi amigo y vecino desde hacía más de cuarenta años, Agustín Fernández Piña, cuando contaba con sólo 70 años. Pese a su esfuerzo personal, nunca quiso tratarse de la enfermedad que le aquejaba, pues siempre me decía que no se sometía a ningún tratamiento para luego no llegar a nada.
Fue un hombre de carácter y para muchos, controvertido por su forma de ser, pero siempre fue servicial con todos aquellos que le conocíamos. Todas las mañanas que podía me acercaba a desayunar a «Don Jamón» donde tenía un rincón casi en propiedad y allí leía su periódico y charlábamos de tantas y tantas cosas que la vida le había hecho pasar. Siempre preocupado por el futuro de su hija Ángela y orgulloso de sus hijos Agustín y Rafi y más, cuando la mujer de su hijo Agustín que está embarazada iba a hacerlo nuevamente abuelo.
Amigo Agustín, atrás ha quedado tu vida en el muelle, en tantas casas consignatarias y en tanto viajar de un sitio a otro hasta que tuviste aquel accidente que dio lugar a tu invalidez, también atrás hemos quedado tus amigos de la «Peña Los Corderos», donde tu buen hacer en la cocina siempre nos deleitaba con tu papel de maitre y las recetas de los cocidos, arroces y mariscos que siempre te gustaba trabajar. Donde estés, sabrás que tus amigos te apreciábamos y tus sinsabores y errores de la vida como los de todos los humanos ya han pasado.
Un fuerte abrazo y me tomaré en tu memoria esa copita de vino que siempre pediste cuando tú nunca estuvieras con nosotros.
En «Don Jamón te echan de menos y siempre parece que vas a llegar para tomarte tu pan con manteca «colorá» de la que tú decías que no tenía colesterol.