El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

MERKEL

      El artículo siguiente no es mío, es de mi amigo y compañero en el Senado, Joaquín Luis Ramirez Rodríguez, el cual comparto y quiero  darlo a conocer aquí en mi blog. Gracias amigo Joaquin por darme tu permiso para ello.

 

     «La actual Canciller alemana, cuya filiación original es Angela Dorothea Kasner, tomó el apellido Merkel de su primer marido. Nació en Hamburgo, pero a poco de nacer su familia se trasladó a la ciudad de Templin. Hija de un pastor luterano, fue militante de “la juventud libre alemana” –las juventudes comunistas dela RDA-. Doctora en química cuántica, se inició en política tras la caída del Muro de Berlín. Ministra en los gobiernos de Kohl, éste fue su auténtico mentor, le llamaba “mein Mädchen” –mi chica-. Sin embargo, ella acabó escribiendo contra él y abogando por su desaparición de la CDU tachándole de ser una pesada carga del pasado.

     Educada al otro lado del occidente democrático, se entregó a la tarea de la “gran Alemania” con entusiasmo. Su carrera política ha sido intensa y meteórica, rompiendo barreras no solo por ser mujer –la única que gobernó Alemania antes de Angela Merkel fue la emperatriz Skleraina, que lo hizo en el año 956-, sino también por su religión y origen geográfico que no son frecuentes entre los cuadros dirigentes de su partido.

     Ordenada, disciplinada, pragmática y dominante, ha dado indudablemente un importante giro a la política alemana de los últimos tiempos. “Repliegue a los propios intereses” denominaron a esta forma de hacer política en sus primeros atisbos en la jefatura de Helmut Kohl. Con Merkel, tras los buenos resultados productivos y económicos, se ha profundizado en este camino. De hecho la canciller ha llegado a mostrarse contraria a la federalización de Europa, incluso ha dejado claro que, a su entender, la UE no ha conseguido establecer unos claros intereses comunes para afrontar las guerras comerciales del futuro. Si a ello añadimos cómo en la actualidad la política exterior alemana transita hacia la bilateralidad prescindiendo progresivamente de la Unión Europea, tendremos el cambio de régimen que no se esperaba.

     La Alemania de la RFA casi bilingüe –alemán e inglés-, especialmente vinculada a los Estados Unidos, entusiasta constructora de la Europa Común y fuertemente apoyada por ésta , transita hacia el establecimiento una Alemania mucho más tradicional e independiente, vigorosa, con una economía equilibrada y fuerte y unas grandes relaciones de amistad con Rusia. Atrás quedará mucha historia escrita, desde el Plan Marshall a la Guerra Fría, las crisis de crecimiento o el apoyo sin ambages de Europa a la reunificación alemana y el gran esfuerzo económico que ello supuso dentro de Alemania y también fuera.

     Decía Manuel Alcántara en uno de sus deliciosos artículos diarios que Grecia es más que una nación. No parece que ello se supiera antes ni ahora cuando a los helenos se les exige, con ciertas formas desabridas, lo que seguramente nunca van a poder cumplir. Las dificultades de Italia, que no hacen sino aumentar, o las de España, no tienen un camino fácil por delante. La emisión de deuda de estos países, a veces al 6 o el 7 por ciento, está disparada y favorece claramente la financiación de la propia Alemania, cuya deuda pública ya mismo desaparecerá. Inversores y mercados saben muy bien que aquí hay ahora un magnífico negocio en la necesidad que tienen los países mediterráneos europeos  de financiarse en los mercados exteriores aunque sea a un excesivo interés.

     Si la UE comparte mercaderías y trabajadores, pero prescinde de los mandatos para conseguir una riqueza y un bienestar comunes, una renta per cápita cercana, será una alianza desigual e incómoda. Si el papel de los países periféricos mediterráneos se limita, se empobrece y se interviene puede que nos convirtamos en consumidores descontentos y, de algún modo, secesionistas. Si el futuro de la Unión es más mercado que unión y la Merkel es la que manda, ella y Alemania tendrán una especial responsabilidad. Una responsabilidad que no podrán refutar.

     Es cierto que para la vida, los gobiernos y las decisiones, no existe manual de instrucciones, pero siempre podemos echar mano de la experiencia, de la historia y todo lo ya sucedido para comparar y saber que tal fue. Someter a los otros, aprovechar sus debilidades, despreciar su esfuerzo y sus razones está visto, ha ocurrido mucho, demasiadas veces. Y no salió bien.»