Tan esperado, pero a la vez, tan convulsivo, el pasado Consejo de Ministros del día 2 de Agosto, aprobó el anteproyecto de Ley de Colegios y Servicios Profesionales, el cual tras meses de avances y comunicaciones sorpresivas, todo se quedaba en un susto, pero el Ministro De Guindos, titular de la cartera de Economía nos ha enviado el “regalito”, donde no deja títere con cabeza y donde el descontento es rotundo y claro por parte de todas las profesiones colegiadas. Los colegios profesionales están contemplados en nuestra Constitución gracias al entonces Senador por designación real y Presidente del Consejo dela Abogacía, Antonio Pedrol Rius, caballero y buen profesional que elevó la categoría de quienes pertenecemos a una profesión colegiada, pero hoy, tras la llegada de Europa a España y no de España a Europa, el modelo de colegiación se quiere variar y va a hacer desaparecer la colegiación obligatoria para muchos profesionales.
No contentos con la Ley Ómnibus y la Ley Paraguas, publicadas en el Gobierno de Rodríguez Zapatero, es ahora cuando muchos profesionales van a vivir en sus carnes un brusco timonazo en las Corporaciones de Derecho Público como son los Colegios Profesionales. En principio, van a quedar como colegiación obligatoria las profesiones sanitarias, las jurídicas y las técnicas, éstas últimas solamente limitadas a las que realicen actividades para las que se exija el visado, extremo que ha hecho de inmediato el más rotundo rechazo de Unión Profesional y cuyo Presidente, Carlos Carnicer, ha manifestado que estamos ante “un anteproyecto sin consensuar con el sector y con grave riesgo para los derechos de la ciudadanía”, apostillando el Presidente que no ha habido interlocución alguna, pese a la importancia de este anteproyecto, pues la liberalización de los servicios profesionales no es una cuestión baladí ni debe ser mirada únicamente desde un prisma económico.
Desde mi blog, quiero mostrar mi apoyo a todas las profesiones colegiadas. Quiero dejar claro que no comparto este anteproyecto, pues decir que con esta medida existe un ahorro de siete mil millones de euros, yo no me lo creo y más aún cuando se dice que el liberalizar estos servicios profesionales va a permitir un crecimiento adicional del PIB de entre el 0,5% y el 1%. No se nos puede echar la culpa a los colegios de que somos responsables hasta de parte del desempleo universitario. Tengo la confianza de que esta reforma de gran calado puede adaptarse a un mercado único, pero sin trauma y, por tanto, tengo la confianza y así lo espero de que el proyecto y el trámite parlamentario no haga más daño del que hasta ahora tenemos las profesiones colegiadas.