El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

La crisis se ceba con todos

Nuestra revista siempre ha sido un vehículo portador de innovaciones, avances tecnológicos, mejoras del estado del bienestar y, en especial, un relanzamiento de las relaciones jurídico-laborales en el mundo del trabajo. Por ello, los Graduados Sociales, siempre al “quite” de trabajar en un mundo mejor, con proyectos profesionales que han llenado nuestros deseos de superarnos, hoy tiene que dar un mensaje de luces y sombras, donde por un lado hemos alcanzado, con nuestro esfuerzo, logros profesionales y donde, por ejemplo, nuestra figura procesal ha sido reconocida por el Legislador para que junto a otros profesionales llevemos a cabo la confección y firma del Recurso de Suplicación.
Es decir, un logro que ya era añejo en su petición, pero sin embargo, era una realidad que veníamos haciendo y que, como el tiempo todo lo pone en su sitio, ya está impreso en el BOE con el consiguiente reconocimiento del mundo jurídico en favor de nosotros. En consecuencia, hemos mejorado nuestro proyecto profesional y vocacional con estas parcelas que ya se atisban de efecto multiplicador en el campo de la Seguridad Social, Jurisdicción Mercantil, Contencioso-Administrativo e incluso como mediadores en conflictos civiles y mercantiles y un largo etcétera que nos hará aún más necesarios en este complejo parque de las relaciones jurídicas.

Sin embargo, nuestro avance indiscutible tiene unas sombras que se llama crisis, la cual se ceba con todos los autónomos y con millones de trabajadores que están viendo día a día cómo las empresas se están derrumbando y enterrándose bajo las cenizas del volcán sin que nadie medie a favor de ellos.
En España, el número de empresas han pasado de 3.474.257 en Diciembre de 2009 a 3.220.541 en el mismo mes del 2010. Es decir, 253.716 empresas menos que traducido su descenso es un 7,3% menos. Y de estas 253.716 empresas, 155.979 eran regentadas por un autónomo sin asalariados, por lo que la concentración de empresas perdidas es de un 61,5% y esto aún no ha parado.

Entre los autónomos que han perdido su trabajo y han desaparecido del mercado laboral, también estamos los profesionales.
Nuestros despachos también sufren la crisis y lo que muchas veces hemos hecho con nuestro prójimo empleador de tener que acudir a su “velatorio laboral”, hoy también lo estamos haciendo con nosotros mismos. Y lo peor es que miles de jóvenes, entre los que se encuentran las mujeres, no encuentran su primer empleo, por lo que estamos ante un salto cuantitativo generacional en la continuidad de todas las profesiones, pues lo que tuvo que haber sido una entrega del veterano al principiante, hoy se convierte en un cierre del veterano para no abrir más sus puertas y dejar al principiante sin oficio ni beneficio.

Nuestro país tiene que buscar medidas claras y contundentes para la salida de la crisis. Hace falta una reforma laboral seria, una reforma de la Seguridad Social de acorde con el futuro inmediato y una reforma fiscal que propicie la creación de puestos de trabajo. Dejémonos de subvenciones que dan lugar a mucho fraude encubierto y dejémonos de aparente formación para jóvenes que sólo queda en un triste certificado donde como dijo un pensador, “la sociedad actual pasa de comer en comedores de varios tenedores a comer sólo en contenedores” y esa triste realidad ya asoma nuestra cultura, por lo que el despilfarro, el descontrol y el apesebramiento son asignaturas suspendidas que tenemos que cambiar por una metodología moderna y llena de proyectos innovadores. Europa nos necesita, pero de manera competitiva y no para que seamos una rémora y parezcamos un Marruecos con una capa de barniz.