El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

Perdónenme la licencia

Hemos asistido a la toma de posesión y renovación de las nuevas corporaciones locales, en las que como de todos es sabido, se ha reflejado el sentir de la sociedad por una forma de hacer política.

Nunca el Partido Popular había logrado estos resultados, que como esperamos se confirmarán en unos meses con la materialización del realismo político en el gobierno de la nación y en nuestra Comunidad Autónoma.

Llegado este ansiado momento, cuando el partido recoge, los a mi entender, merecidos frutos, perdónenme la licencia de manifestar mi humilde satisfacción, la de un modesto trabajador no “profesional” de la gestión pública, que ciertamente no es un nuevo allegado, que no se ha encontrado con el camino hecho, sino que por el contrario, mejor o peor, aún cuando éramos pocos, se lo ha tenido que labrar durante muchos años no exentos de dificultades, acompañado, eso sí, de excelentes personas que han sabido anteponer los intereses generales a los suyos propios y habiendo conocido y trabajado con mujeres y hombres llenos de altos valores y que ha sido y es todo un lujo haber compartido tantas experiencias.

Ahora y más aún en los próximos meses, en los que el Partido Popular tendrá que asumir nuevas e importantes responsabilidades, extendiéndose por el mapa nacional como nunca antes, es para mí una doble satisfacción, por una parte , ver el crecimiento de este partido y su incorporación a él de nuevos y jóvenes valores, nueva savia tan necesaria para llevar a buen puerto nuestros proyectos y el nuevo modelo que el país demanda para salir de esta situación de crisis económica que por ahora no nos deja ver su final.
Y por otra parte, no es menor la satisfacción de haber trabajado durante tanto tiempo, primero durante los largos años de la oposición, tan fácilmente olvidados, pero que constituyeron la base y que hicieron posible que esta alternativa ahora entendida, permaneciera viva. Larguísimos años de oposición, cuando en nuestra propia ciudad, el partido socialista parecía invencible, aunque a muchos jóvenes esto les resulte difícil de entender y algunos de los menos jóvenes parecen haberlo olvidado. Seguidos de años de ilusionante gestión, a pesar de no jugar con la carta más bonita de la baraja, pero en los que entre todos, se ha mantenido con gran dignidad una ciudad en cuyo futuro no todos creían con una alcaldesa como es Teofila Martínez, donde muchos junto a su labor no sólo hemos sabido trabajar, sino que hemos disfrutado de todo un lujo político y carisma como ella posee.

Ahora se abre una nueva etapa, no sólo a nivel municipal, sino regional, nacional e incluso mundial, con los retos y los cambios a los que tendrá que hacer frente la humanidad antes de lo que muchos piensan y en los que junto al nuevo ímpetu de la juventud, la experiencia, aquella basada en el trabajo, seguirá siendo un grado, no así la fundamentada en la especulación, el oportunismo y en los intereses personales. Con la autoridad de los años y la dedicación prestada, permítanme una última licencia dicha como todo lo anterior, con mi mejor intención y espíritu constructivo, con humildad y agradecimiento y con el ruego de su mejor interpretación que es la de dar mi más cordial bienvenida a los que se han ido uniendo a nuestro proyecto, algunos incluso durante años, con otras simpatías, pero que se han unido para sumar, para remar en la misma dirección y mis más cordial bienvenida, en especial, a los más jóvenes que han añadido savia fresca. Bienvenidos a nuestros proyectos, pero teniendo siempre presente que los que durante tantos años hemos trabajado y resistido a las flaquezas de otros tiempos, seguimos estando aquí, vigilantes de nuestros valores y que mantendremos de por vida, porque a pesar de lo que a veces nos vemos obligados a soportar, no todos estamos en el mismo saco, valores muy simples y por los que siempre hemos estado, estamos y estaremos, valores que no son otros que el trabajo y la lealtad demostrada.