Ya existe una vieja historia sobre la salida procesional de Nuestro Padre Jesús Nazareno desde el Convento de Santa María, pero en pleno siglo XXI, estamos de nuevo acudiendo a otra historia que no puede ser calificada de otra manera que ridícula y donde el Decano del Iltre. Colegio de Abogados de Cádiz, José Manuel Jareño Rodríguez-Sánchez, viene siendo el protagonista de excepción. Y me refiero a que constantemente ha querido entorpecer la salida en ese desfile procesional del representante del Colegio de Graduados Sociales de Cádiz-Ceuta, concretamente de quien os escribe.
El Sr. Jareño sólo ha salido (que yo recuerde) en dos salidas procesionales, pues pese a ser Decano, ha delegado en un miembro de su Junta de Gobierno. Todo ello, por no querer compartir presidencia con mi persona y lógicamente como Presidente de una Corporación de Derecho Público como es mi Colegio y no sabe cómo buscar formulas para que mi Colegio de Graduados Sociales no figure en ese desfile. Hasta aquí todo ha tenido su transcurrir desagradable, pues no querer que otros salgan en una procesión donde él es solamente un invitado resulta como mínimo infantil, recurriendo para ello, a una vieja historia que ya los actuales estatutos de la Cofradía no la contempla desde el año 2004, pues desde ese año han desaparecido en ellos determinados cargos “natos” y como consecuencia de esta referencia, la Cofradía lo que hace por delicadeza y su saber estar es invitar a varias Corporaciones de Derecho Público, incluyendo entre ellas al Excmo. Colegio Oficial de Graduados Sociales de Cádiz, pero sin ocupar estas Corporaciones cargo alguno, aunque su historia sea la que en otros siglos se llevó.
Dicho esto, el Sr. Jareño, como Decano del Colegio de Abogados, dio la “nota” el pasado Jueves Santo en la salida procesional de la Cofradía, pues quiso exigir al Hermano Mayor que se le pusiera en un lugar destacado, ya que el pasado año su compañera de Junta y otros no fueron en un sitio preferente. Al parecer, hubo reunión con el Hermano Mayor y esto quedó zanjado, pero cuál no fue mi sorpresa que a la hora de la salida “montó el pollo” amenazando con irse por no figurar donde se le había prometido (todo según él) y dirigiéndose él a quien suscribe y con tono altivo y amenazante me dijo: “Usted aquí no es fundador de nada, por lo que no debe de ir con nosotros”
Yo, mirando al frente, no le contesté.
De nuevo el Sr. Jareño, ante mi actitud de ignorancia hacia él, me dijo: “Le digo que usted aquí no pinta nada y le digo más, le voy a denunciar por intrusismo profesional, ya que tiene una placa que pone abogados y usted no lo es”.
A esto le contesté lo siguiente: “Déjeme en paz y haga lo que considere y mire que estamos en una Iglesia y dice muy poco de usted este escándalo que está formando y, por favor, déjeme en paz y no se dirija usted a mí para nada. Creo que sus manifestaciones tan desacertadas y tan poco elegantes de quien representa a un Colegio profesional como es el de abogados, dice poco de su persona y cuando usted esté en otro foro actúe como mejor convenga y sin amenazar, que es lo que está usted haciendo, pues aquí no procede”.
Luego, durante la procesión, no paró de cuando en cuando recordar en voz alta sus competencias profesionales y cuánto le duele las de otros, en clara alusión a las mías.
En definitiva y dejando de lado este momento tan poco acertado de quien no sabe representar a un colectivo tan digno como es el de Abogados de Cádiz, quiero dar las gracias al Hermano Mayor de la Cofradía que invitó a acompañar a Nuestro Padre Jesús Nazareno a mi Colegio, así como al resto de profesionales que iban representando a sus Corporaciones, como a José Ramón Castro Reina, en representación del Colegio de Notarial de Andalucía y al Decano del Colegio de Procuradores de Cádiz, José Eduardo Sánchez Romero, pero creo que el Colegio de Abogados con esa representación que envió, cosa que no ocurrió en años precedentes, debería pensarse si alguien con más respeto y talante es mejor que el Sr. Jareño.
Han sido muchas anécdotas las que se pueden contar del Sr. Decano de los Abogados de Cádiz en este desfile procesional con solo preguntar a quienes nos vieron salir, estaban junto a nosotros o nos vieron en la calle, pero el Regidor Perpetuo de la Ciudad de Cádiz sólo iba pendiente de los gaditanos que lo pasan mal, de los que no tienen empleo o de aquellos que le piden con fervor solución a sus problemas y para los improvisados gestos de mal carácter, agresividad y falta de educación del Sr. Jareño no tuvo ni un momento de atención.