Después del pasado 29 de Diciembre en el que asistí, como es mi obligación, a un Pleno Ordinario en el Ayuntamiento de Cádiz y tras un debate político relacionado con la subrogación de unos trabajadores, tuve la desgracia de que aquél debate controvertido, pero siempre un debate, terminó con un titular impropio y desafortunado, que dentro de la información que realiza “CadizDirecto.com”, me vi obligado a pedir rectificación , pues pusieron en mi boca que a un determinado Concejal del Consistorio gaditano yo le acusaba de que gracias a una determinada enfermedad cobraba una invalidez absoluta; noticia que fue trasladada con expresión de la enfermedad incluida a otros canales nacionales como con la Sexta y Cuatro, quienes utilizando el video de “CadizDirecto”, pero compuesto de dos videos de distintos momentos y por distintos debates, hacía pensar que yo me había convertido en una persona sin escrúpulos y, por supuesto, agitado todo este montaje por comentarios y aportaciones tendenciosas, calumniosas e injuriosas de terceras personas que sin basarse en ningún argumento sólido, utilizaban el insulto y la descalificación hacia mi persona.
He iniciado con todo ello acciones legales y he mandado rectificar a quienes han lanzado estas calumnias en base a cuanto determina la Ley Orgánica 2/1984 de 26 de Marzo, reguladora del derecho de rectificación y con la remisión de los hechos a rectificar ya han sido alojados en algunos digitales.
Hasta aquí podemos estar ante ese cansancio de los ciudadanos y que sobradamente tienen razón, de cómo los políticos o personajes públicos se faltan unos a otros, pero siendo ello cierto, hay una gran mayoría de debates en informativos que no se ajustan a la realidad. Los periodistas que suelen ser personas serias, ecuánimes y con un sentido de su ejercicio profesional intachable, saben perfectamente cuando escriben que si lo que insertan es erróneo o inexacto siempre será contestando por el ofendido, pero si actúan con una transparente información sabrán que en el fondo, contra el reconocimiento de la verdad, poco se puede decir. Por ello, mi respeto al cuerpo de periodistas y a su código deontológico de la profesión y a esos principios generales de profesionalidad y ética que se refunden en el respeto a la verdad. No se puede olvidar que con este deber el periodista defiende siempre el principio de la literalidad y de difundir con honestidad la información y la libertad del comentario y la crítica, pues una intromisión en la persona indebida y gratuita especula tal efecto negativo que es difícil luego rescatar lo difundido y lo desprotegido.
Estoy acostumbrado, después de tantos años en la vida pública, a recibir críticas en mi gestión (eso entra dentro del “sueldo”), pero a lo que no estoy dispuesto es a que se me falte al honor, se informe equivocadamente o se quiera hacer daño para vilipendiar mi imagen. De eso tengo experiencia y hasta hoy y siempre que he acudido a los Tribunales he recibido una resolución judicial totalmente de acuerdo con mis pretensiones, por lo que sin hacer más extenso este comentario, diré que a todos los que me han ofendido escondiéndose en el anonimato, tanto en los blogs y redes sociales, como en esos comentarios que aparecen bajo la noticia, tendrán la respuesta adecuada, pues afortunadamente el Tribunal de Luxemburgo ha dejado claro que la libertad de expresión está por debajo de ese derecho al honor que tenemos los ciudadanos.
Hasta ahora, toda la maquinaria que he puesto en marcha para este desgraciado incidente, lleva su curso y como en mi blog intento comunicar temas de actualidad y de pura conveniencia para quien me lee, diré que sin dar nombres en estos momentos, sí puedo asegurar que nunca he dejado en evidencia a ninguna persona porque padezca una enfermedad y menos sacar rédito político a una enfermedad que tanto sufrimiento causa como es el cáncer, pues, por desgracia, en mi entorno lo he padecido y padezco y es de tal catadura moral quien me quiera imputar algo similar que, independientemente de no consentirlo, ejercitaré lo que en Derecho corresponde. Por eso, como he puesto en el titular, me asevero del “daño que hace un periodista cuando informa inexactitudes”, pues su efecto multiplicador es tan incalculable como el que he vivido y mi total desprecio a la cadena sexta y cuatro por lanzar una información calumniosa y ni siquiera darme audiencia para poder replicar. Esta es la libertad de algunos y la falta de ética que les adorna.
Más abajo inserto la direccion donde podeis encontrar la rectificacion aludida: