Todo régimen tiene su sindicato y el de Podemos en Cádiz cuenta con el suyo: Autonomía Obrera, que no solo está observando con simpatía la “depuración podemita” entre los funcionarios municipales del Ayuntamiento de Cádiz, tal y como aparecía en La Voz días atrás, sino que sale a la tribuna pública cuando el líder es atacado. De esta manera se ha podido comprobar cómo entre las 26 organizaciones que se han mostrado a favor de revocar el Premio Libertad Cortes de Cádiz 2015 a los opositores venezolanos por un jurado independiente y democrático, se encuentra Autonomía Obrera y, atención, la sección sindical de Autonomía Obrera en Navantia.
Es vergonzoso comprobar cómo en un Ayuntamiento democrático como el de Cádiz, donde siempre reinó el entendimiento entre sindicatos y gobierno local, tanto en tiempos del PSOE como del PP, con todas las diferencias normales y legítimas de ambas partes y con todos los tiras y aflojas inherentes a la labor de sindicatos y administración local, se está produciendo una purga de funcionarios por parte de Podemos ante el silencio de este sindicato. La única explicación es que es precisamente este sindicato, tan reivindicativo en otras épocas, el encargado de mirar para otro sitio y ver y permitir esta política de acoso y derribo a los funcionarios municipales, pues desde que el PP dejó el gobierno municipal, la revancha estaba anunciada. Es más, en algunas empresas públicas municipales prometieron, en su campaña para la elección de delegados de personal, que municipalizarían a las plantillas para recibir adhesiones, hoy totalmente fracasadas por su invialibilidad y no digamos de lo que está ocurriendo entre la plantilla del Gran Teatro Falla, a lo cual se dedicaran otras tribunas como esta.
El aspecto más curioso de todo esto es que ninguno de esos funcionarios hoy “depurados” entró en el ayuntamiento durante el gobierno del Partido Popular. Todos ellos estaban ya cuando el PP llegó a la Alcaldía en 1995. Algunos de ellos ya como jefes de áreas, otros llegaron a esos puestos por jubilación o –en los casos más desgraciados- por defunción de los titulares de esas plazas. A ninguno de ellos se les preguntó su filiación política. Todos cumplieron de manera leal y profesional con la ciudad de Cádiz, que es la que pagaba y paga sus retribuciones, pero nada de esto ha valido para que Podemos, ese partido que clama en las plazas por la justicia social y la defensa de los trabajadores con megáfonos incluidos y acusando vilmente a políticos del PP si ningún tipo de fundamentos y hoy sentados en los escaños del municipio, los hayan menospreciado y atacado con el silencio y complicidad de dicho sindicato. Y lo que faltaba por ver en esta ciudad es cómo ese sindicato complaciente con el poder (el poder ahora en Cádiz lo ejerce Podemos) sale en defensa de su jefe supremo aunque para ello pisoteen un derecho universal como es la Libertad. Por otra parte, que una asociación que dice estar a favor de los Derechos Humanos como la APDHA (Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía) se posicione a favor de la privación de libertad para tres personas que disienten del gobierno de Venezuela, también calibra muy bien qué sentido de la libertad maneja la APDHA de Cádiz.
Se pudo comprobar, como suele pasarle a este tipo de organizaciones que disfrazan sus objetivos políticos bajo el paraguas de grandes causas humanitarias, el vergonzoso silencio de algunas cuentas de redes sociales de sus miembros en el caso de la concejal de Podemos encausada por un presunto delito de estafa a inmigrantes, . Ni una sola mención de la APDHA ni de sus dirigentes mereció un delito que consistía presuntamente en quedarse con el dinero de los inmigrantes sudamericanos a cambio de promesas falsas de contratos y trabajos; cuentas todas ellas hiperactivas cuando de lo que se trata es de poner en duda la actuación de la Guardia Civil o de la Policía Nacional respecto a la inmigración. Ese es el nivel de quienes dicen defender los Derechos Humanos en Cádiz. Y luego, los vemos con manifestaciones ridículas y tendenciosas defendiendo la libertad de otros.