El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

EL MERCADO LABORAL NO PUEDE ENTRAR EN INVOLUCIÓN

         Nuestro mercado de trabajo se encuentra en estos momentos en una situación de expectativa,   donde quienes  hemos vivido  el aumento continuado del paro y el desconcierto  permanente del cierre de miles de empresas,  ha creado  en nuestra sociedad civil  una preocupación dañina que en los últimos años ha sido casi imposible retomar el pulso  a tantas y tantas empresas y empleadores que por día contemplaban  el “suicidio” de sus patronales o el cierre de tantas líneas de trabajo  que nos ponían a la cabeza de Europa en la tasa de ese desempleo tan feroz.

         La reforma  laboral ha sido discutida y utilizada permanentemente  como un éxito para muchos y un fracaso  para otros, pues  nuestro país que en  la legislatura del Gobierno de Zapatero cayó al abismo por falta de empleo, nadie podrá discutir que en estos últimos años ha ido superando  esa enfermedad del paro y sin llegar a lo que todos deseamos,  ha podido ir dejando en la cuneta  ese maleficio que tenía  y que aún poseemos,  pues nuestro  mercado laboral sigue enfermo en esta materia y carente de un pleno empleo.

         Con estos antecedentes hoy estamos en un inmovilismo político, pues un Gobierno en funciones y unas elecciones fallidas  no hacen precisamente posible que la credibilidad  en el empleo  y de quienes lo crean  se atisbe  una carrera veloz para acabar con esta lacra social. Algunos  partidos políticos vienen prometiendo y asegurando que  derogarán,  si alcanzan el poder, la reforma laboral  hoy en vigor y, es  más, posiblemente, también la del 2010, realizada por el entonces Gobierno socialista,  por lo que  ya existen voces de algunos de los miembros del Consejo Empresarial de la Competitividad,   que está formado  por el poderoso grupo  de 15 de las grandes empresas españolas,  que esto es inquietante, pues  si no se deja marcar y trabajar en lo realizado  en esta reforma existe una clara amenaza de potenciar  una involución laboral, pues  el círculo de empresarios, la CEOE, profesionales del Derecho Laboral, Juristas, Economistas y conocedores del mundo jurídico-laboral también sienten esta preocupación, pues si  un Gobierno débil  es incapaz de continuar  las reformas emprendidas y, es más, se prevé un considerable retroceso de lo realizado, alimentando temores de los emprendedores, como  ya se ha hecho en la última campaña electoral que  solo  ha traído más que disgustos, cosa que ya se  nota en  los inversores  que están, con habilidad,  llevando a cabo una retirada de sus efectivos ante el temor de una negociación o reforma del Estatuto de los Trabajadores a la baja, pues  hasta el propio Pedro Sánchez se ha comprometido a no rebajar el coste de los despidos, pero la incertidumbre del empleador y del desanimo de la sociedad  están  llevando a cabo una permanente división del mercado de trabajo en España. Estamos viendo cómo entre el 90% y el 92% de los contratos  de trabajo que se realizan son precarios,  frente  a los indefinidos que están en una horquilla de entre el 8% y el 10%, recordando que el año pasado las empresas hicieron 18,5 millones de contratos de los que  17 millones fueron temporales e indefinidos los 1,5 millones restantes. 

          Entiendo que la meta  de nuestro país es la creación de empleo y no a cualquier precio, pero si se sigue la línea ascendente que hoy estamos teniendo,  podemos  en un tiempo no lejano a dos años situarnos en una tasa decente, pero   las voces que hoy gritan queriendo derogar todo lo derogable  les están  haciendo un flaco servicio a los empleadores, pues  de no afianzarse el mercado de trabajo volveremos a la pérdida sustancial de  su origen a los expedientes de regulación de empleo, a los despidos y a una reforma desafortunada  en los Convenios Colectivos y  con un crecimiento aparente del Salario Mínimo  harán que se entre en restructuraciones de  plantilla, pues un mercado laboral amenazado es de lo más sensible que puede proporcionar  la inestabilidad en un país y ya los que conocemos, por nuestra profesión, la evolución  maltrecha que han tenido los trabajadores, no queremos pasar  por un nuevo percance que no solamente repercutirá en el mundo laboral, sino lo que es  más grave, en el mundo de los pensionistas, pues una falta de cotizaciones nos hará débiles ante el futuro y esto  es  lo que debemos evitar ante el temor  a una contra-reforma laboral.

          Un Gobierno en funciones y un megáfono abierto permanente queriendo reformar el mundo laboral  es tan peligroso que quienes vengan a invertir y a crear empleo esperarán a un horizonte más apetecible para dejar su dinero dañando  a nuestro mercado y poniéndolo, de nuevo,  en el escenario   de los años 2011 y 2012, pues no olvidemos que quien crea empleo son las empresas con sus propios recursos y no los políticos, por lo que cuidado  con amenazas veladas  contraproducentes para  que después  no tengamos que arrepentirnos.