El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

MIS 33 AÑOS EN LA POLITICA COMO CONCEJAL DEL AYUNTAMIENTO DE CÁDIZ

El pasado lunes, 23 de Mayo, salió publicada en el Diario de Cádiz  una entrevista que me hicieron como consecuencia de haber cumplido 33 años como Concejal en el Ayuntamiento de Cádiz y quiero compartirla en mi blog con todos los que me seguís, por lo que más abajo «entrecomillado» se encuentra el texto completo de dicha entrevista, que se titula en el Diario «EL TERCIO DE FERNANDEZ»

 

“El tercio de Fernández

  El 23 de mayo de 1983 tomó posesión como concejal del Ayuntamiento José Blas Fernández, que cumple hoy 33 años dedicados a la política municipal.  

José Blas Fernández cumple hoy la friolera de 33 años como concejal del Ayuntamiento de Cádiz. Un tercio de siglo desde que este graduado social clavara su pica en San Juan de Dios para defender unas políticas y un modo de gestionar la administración municipal que le ha dado muchos votos y otros tantos sinsabores. «No conozco a un concejal que sea más antiguo que yo», afirma Fernández. Su carrera en el Ayuntamiento podría dividirse, hasta el momento presente, en tres tercios. El primero en la oposición, desde 1983 a 1995; el segundo en el gobierno de Teófila Martínez, hasta el pasado año; y el tercero en la actualidad de nuevo en la oposición. «Mientras que me sienta útil para mi ciudad seguiré; de momento tengo hasta 2019», dice.

Esa trayectoria municipal la resume Fernández de otro modo: «Tuve una preparación de doce años para gobernar y una consolidación de veinte años de gobierno. Ahora hemos ganado las elecciones pero volvemos a la oposición», analiza, entendiendo que la ciudad «está viviendo de la herencia, tanto de la buena como de la mala».

De la primera etapa recuerda que coincidió con el inicio de la regulación del funcionamiento del Ayuntamiento, a raíz de la Ley de Haciendas Locales que definía las competencias. «Con esa ley se tomaban decisiones ante las que solo nos quedaba acudir a los tribunales. Se anuló todo el plan hotelero al equipo de gobierno, también la operación de Puerto América o una especie de gran superficie que querían habilitar en la entrada de la ciudad. No hicieron las cosas bien», comenta Fernández. Sin embargo, de esas primeras corporaciones destaca que «siempre encontré personas que eran responsables, muy poquitos venían por dinero, la mayoría tenía sus trabajos y los compatibilizaban con el Ayuntamiento». «Había un debate político, pero luego siempre quedaba un reconocimiento hasta de amistad. Había una gran compenetración que no ha habido en los últimos años. Ahora he visto gente que venía a buscar un puesto y asegurarse un salario», añade. En esa etapa hubo muchos momentos señalados. El pleno de los Smaes; cuando el Ayuntamiento se hizo cargo del Cádiz Club de Fútbol; obras como la del polideportivo de Cortadura, «que costó 290 millones de pesetas más de lo previsto»; «un pleno muy complejo sobre Provinsur»; el cierre del cementerio; la iniciación de los terrenos ociosos de Astilleros, «en un pleno del que salimos custodiados por la Policía hasta casa por una gran bronca de los trabajadores»; o el día, el 8 de diciembre de 1993, en que Cádiz se quedó sin 12.000 teléfonos por una avería por la que se llegó a pedir 500 millones de pesetas de indemnización. «Fue todo controvertido, pero nunca se llegó a faltar el respeto», valora José Blas Fernández. Eso no es lo que ocurre hoy. «Hoy vale el destruirte, el calumniarte en las redes sociales, el decir cosas sin demostrar», lamenta, manifestando que los dos últimos años de gobierno en el Ayuntamiento «fue un ir contra el PP, unos insultos, tener que desalojar un pleno… eso no lo había vivido nunca en el Ayuntamiento». La peor parte que en el plano personal se ha llevado es «cuando me imputan la muerte del niño en el Campo de las Balas». «Todo eso se pasa tan mal, tu propia familia. Mis hijos han visto sufrir a su padre por estar en política», reconoce. De los veinte años gobernando, en los que a Fernández «me ha tocado bailar con la más fea siempre» -las cuentas municipales- valora dos proyectos por encima de todo: el soterramiento y el segundo puente. «Estoy satisfecho de muchas cosas que se han hecho», resume, considerando que en el Ayuntamiento «me convertí en un técnico más al conocer la temática; y no hicimos caza de brujas, como veo ahora, nunca dudamos de la lealtad del funcionario». El año pasado se decidió a volver a acompañar a Teófila Martínez en la lista a las elecciones «yendo para un partido del Cádiz, porque yo no quería ir pero me lo pidieron encarecidamente». Y tras el varapalo electoral que apeó al PP del gobierno municipal sigue porque «no quiero ser pasota». «Creo que debo estar ahí hasta que termine el mandato, aunque si antes por razón de la vida o de otra cosa creo que no puedo atender esto, me iré. Ahora además no soy tan necesario en mi partido», considera.

Lo que tiene claro es que nunca dejará su vida profesional, como ha hecho en estos 33 años. Y a este respecto observa uno de los principales problemas de la política actual. «Hay concejales que no ejercen nada, que tienen cero patatero en su profesión. Y eso lleva a que se esté alejando cada vez más la vida pública de lo profesional. Habría que buscar otra fórmula de funcionamiento porque así no vamos bien», plantea este concejal que ha dedicado un tercio de siglo, más de media vida, al Ayuntamiento de Cádiz”.