El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

LAS DEBILIDADES DE ESTAR HOY EN POLÍTICA

Con la llegada de la democracia, estar y ser político era, en los años 80, un reconocimiento, por cuanto que te llamaran para formar parte de un proyecto, suponía no sólo un sacrificio en tu carrera profesional, sino que conllevaba sacrificar tu propia vida familiar para dar todo lo que sabías a esa sociedad civil que te iba a observar todos los días e iba a valorar tus pasos en función del cometido que se te encomendaba, pues no solo ponías los conocimientos de tu formación, sino que dabas testimonio de tus valores éticos y morales, porque ello se exigía a todo aquél o aquella que se incorporaba a unas siglas de una formación política. Se sabía de antemano que compatibilizar la vida profesional con la pública era un verdadero sobresfuerzo, pues cada día que transcurría en esa vida pública te ibas haciendo débil en la privada, ya que el tiempo que dedicabas a la misma, otros lo iban adquiriendo para sí, pues al dedicar todo el tiempo a tu nueva situación, te alejabas de tus orígenes que a fin de cuentas eran los de tu familia y los de tu negocio o profesión. Los años han pasado y el tiempo ha estado poniendo a cada uno en su sitio y dedicarse hoy a la política es totalmente distinto. Es decir, es vivir de ello y para ello y cuando acaba ese camino se observa cómo muchos se creyeron que esto era para siempre y, sin embargo, lo están pasando mal y a veces caen en situaciones precarias, pues luego el mundo del trabajo no admite incorporación porque algunos no tiene ni oficio y, en otros casos, la edad ya es insubsanable, por lo que muchos se arrepienten de haber dado ese paso que dieron con titubeos para ir en una lista y que quien le animó o propició su incorporación, ya no está o se encuentra muy lejos de dicho escenario. Los que viven hoy de la política tienen que estar muy cerca de quien los alienta, pues su porvenir está basado en horas de adulaciones y pensando siempre en cuándo llegará la hora de terminar. Todo ello, como es natural, en función de quien tienes a favor o tienes en contra en tus propias siglas. Por tanto, cuando te descuelgas de la carrera en la que has entrado o te ponen en lo redondo de la calle, te das cuenta de la importancia de quienes manejan el partido, pues posiblemente recibirás más parabienes de los adversarios que de tus propios compañeros de filas.

Por eso, al confeccionar en estos momentos las listas para concurrir en unas elecciones, hay que buscar a personas para el contenido de las mismas y con posibilidades de éxito, lo cual es muy difícil, pues ya se sabe lo que ocurre a la postre, ya que si te apartas de obedecer lo que te impongan, independientemente de perder tu personalidad, te dirán que no guardas disciplina y, por tanto, tu criterio y tu sentido común poco van a valer, por ello, en el día de hoy no se encuentran candidatos manejables. Hoy, la sociedad civil ha cambiado los parámetros del político y quienes están en política tienen el calificativo de enchufado, vividor, pelota, corrupto y un largo etcétera que no todos están dispuestos a tolerar, pues hoy estar en política no sólo es un contrato temporal, sino que es la precariedad personal en la que te fundes y hay que aguantar el criterio del que manda, ya que las directrices que marcan los amigos de los amigos no siempre valen y no ser simpático y obediente es caer en la sombra de esa política y si las ofensas que recibes de los adversarios las trasladas a la vida judicial, te dirán que o bien hay libertad de expresión de quien te insulta o que en política cabe todo. Esto, ha hecho que muchos pertenecientes al bipartidismo han emigrado a partidos extremos, pensando que así su criterio y su trabajo serían más reconocido, pero desgraciadamente, aquellos que criticaba a la casta, hoy están en la casta, con buenos ingresos y acogidos gustosamente a la dictadura de su nuevo partido y todas aquellas injusticias que se censuraban, al final son las mismas que van a aplicarles a otros. Es decir, tomarán de su propia medicina. Por tanto, mientras los partidos políticos no tengan el referente de las personas con criterio, con trabajo y no entregados al mandato del dedo y sepan conservar sus pilares para que la sociedad vuelva a creer en ellos, la situación es la que hoy existe.

La transición llenó sus filas de grandes políticos llenos de cordura y profesionalidad, donde al abandonar la política volvían a sus puestos de trabajo que conservaban y que habían ganado con su buen saber y su experiencia y luego, sus recuerdos fueron el servir a la sociedad y a España y nunca a servirse ellos, pero mientras no existan esos profesionales antes descritos, la situación política en España seguirá degradada y llena de miserias, pues los sacrificios de un trabajo bien hecho, la entrega incondicional al servicio de la sociedad y sabiendo que cuando termines tu caminar te espera lo que tú has forjado y hecho antes de la política, nunca será reconocido, pues el ejemplo de lo que hoy se vive es francamente vergonzoso: un Gobierno en funciones, un Parlamento parado, unos Ayuntamientos ingobernables y unos pactos despreciables para gobernar y solo para tener el poder acosta de todo, lo que está haciendo que la sociedad civil vea a la clase política como lo que es, un circo de variedades o una plaza portátil, donde cada día vemos un nuevo espectáculo, por eso, hay que ser profesional en la política y no profesional de la política.