El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

POLÍTICOS ÚTILES EN EL DESVÁN

         En el II Congreso Estatal de personas mayores celebrado en el año 2001, cuyo título fue “UNA SOCIEDAD PARA TODAS LAS EDADES”, se enmarcaron las directrices para que no existieran estereotipos ni mitos por lo que  se les pueda prohibir a los mayores participar activamente en todas las actuaciones que tenga la sociedad civil, pues los mayores tanto por su valor añadido  por  su experiencia vital,  como por sus conocimientos de la trayectoria de  la vida, son imprescindibles para todo aquello que pueda hacer otra persona  que  no tenga  su edad, ya que la contribución que hacen a la toma de decisiones de cualquier  situación, es hoy de un incalculable valor, pues ello hace que todos se beneficien de sus aportaciones. Sin embargo, la participación social de las personas mayores no se atienden,  como por ejemplo  por la exigencia de la  paridad, pues  parece que tener años  obliga a mandar a esos mayores al desván de la vida, para así olvidarlos y tal vez, para que no hagan sombra a quienes hoy ocupan  los puestos que ellos tuvieron durante su dilatada experiencia y sembraron los pilares de los que muchos jóvenes hoy disfrutan. Por eso, la dignidad y la atención a estos mayores  hay que cuidarla y no hacer la pantomima de crear tantos días de los abuelos, los veteranos, de los mayores y  un largo etcétera como si no supieran más que jugar al mus o a las cartas en los centros de día. Y todo, porque ser mayor hoy no tiene ninguna medida o parámetro de su profesión, trabajo, afición, deporte o cualquier otra situación, pues ya lo hará  él cuando lo decida o quiera y menos que la sociedad lo obligue  por entender que ya no sirven más que para vegetar, pues el propio legislador ha contemplado la figura de la jubilación activa para que aquellos que tengan la edad para jubilarse puedan seguir trabajando sin ninguna limitación  y percibir dicha jubilación.

         No se puede  olvidar el artículo 10 de las Recomendaciones de esa II Asamblea Mundial  sobre el Envejecimiento, el cual  incluye a los mayores y hoy se comprueba cómo hay que acudir a ellos para que con la experiencia y su sabiduría no sean nunca apartados del resto de los demás y  enseñen  lo que saben. Por eso, hay que recordar que en la vida pública no existe límite de edad, pues estamos discriminando a sabiendas, ya que quien pueda y tenga sus facultadas dispuestas para servir en un cargo  o ejercer una profesión  no puede ser apartado de la vida activa y eso está ocurriendo hoy en la vida política de España. Parece como si los jóvenes sean lo más atractivo,   aunque no sepan hacer  la “O con un canuto” y muchos nunca trabajaron de nada ni han tenido  más experiencias que estar en las listas del paro y los dirigentes manipuladores descuelgan a líderes expertos y  conocedores porque no pueden manejarlos a su antojo y tener esa disciplina de vetar y hacer lo que se les diga y no lo que estos mayores traigan  en la mochila de su vida.

         En el mundo existen decenas de dirigentes que son longevos  y tienen más de 80 años, como por ejemplo  el que fue Jefe de Estado de Uruguay, José Múgica, que llegó al poder a los 74 años,  convirtiéndose en el Jefe de Estado de mayor edad en ganar unas elecciones o Ronald Reegan, nombrado Presidente de EEUU a los 69 años y aguantó hasta los 77 años,  o el Papa Francisco y así podríamos seguir  con un sinfín de nombres y cargos  que por su extensión  se omite. Entonces dejemos que quien sirve y vale y tiene capacidad  para ejercer un cargo político no se le envíe al desván, pues muchas veces por no recuperar a personas que se han dejado la piel en su trayectoria, se les tilda de mayores y están haciendo una clara discriminación de éstas, cosa que  no hacen en las listas entre mujeres y hombres.

         Se puede concluir y recodar a los actuales partidos políticos,  sean del color que sean, que en vez de recoger a gente del paro para incluirlas en sus listas y muchas veces no encuentran nada porque servir bien no es fácil, acudan a sus ficheros y vuelvan a incluir en esas listas a esos  mayores y no viejos, pero  que con su sabiduría, su experiencia y sus conocimientos, seguro que harán un gran servicio a España y a esos partidos. Eso, hoy se necesita,  pues ejemplos de jóvenes ineptos y sin más curriculum que su edad, tenemos miles en toda la sociedad, porque no tienen ningún trabajo que les acoja y buscan la carrera de ser profesionales de la política.