El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

LA ESPAÑA DE LOS PENALTIS SE MATIENE EN EL LIMBO

         En estos días, el deporte y concretamente el futbol,  ha estado inmerso en los resultados que de cada equipo  iban dando en ese campeonato mundial, lo que no se entiende cómo  mueva tantos millones quienes se dedican profesionalmente a ello y, más aún, jugadores que se convierten en auténticos dioses de la sociedad civil  de  nuestros días, cuando   éstos por jugar al balompié,  exhibir camisetas de colores por el mundo mundial, se hacen millonarios  porque la sociedad de consumo solo vive para el espectáculo y el protagonismo de quienes  están inmersos en ello.  Hemos vivido   los octavos  de final  y su pase  a los cuartos como si la vida nos fuera en ello. Se ha vivido la ilusión, la desesperación y hasta el intento de suicidio por no haber  ganado España a Marruecos. Hemos compartido días de infarto  delante de los televisores y todo un mundo mediático alrededor de esto como si para España su único problema fuese el pasar a los cuartos de final ganándole a Marruecos. Han sido días de  conflictividad en muchas ciudades  y días envueltos en costes millonarios porque parece que la ciudadanía en su gran mayoría prefiere pasar  hambre pero no dejar de ver  a once jugadores corriendo, unos haciendo el ridículo y quien los dirige  se hace más importante que el descubridor de la penicilina, sin olvidar  hasta manifestaciones racistas de enfrentamientos  con quienes trabajan en España y proceden de la otra parte del Estrecho de Gibraltar.

         Todavía quedan secuelas de ese partido donde parece como si España se hubiese roto en dos al fallar la tanda de penaltis que el equipo español no supo enderezar, pero olvidan que  el penalti es la máxima sanción  que los árbitros señalan en miles de partidos  que se  juegan a diario  cuando la infracción que comete un jugador dentro del área es castigada por la pena mayor. Aquí, sin embargo, ese castigo  se convierte tras una prórroga en una tanda de penaltis  que condena para siempre a quien se la juega toda entre dos personas, quien dispara  y quien no para  o para mal, por  lo que de ahí ha dependido en que hoy España venga de vuelta con las maletas vacías y  fulminantemente tengamos unos cuantos días más de anestesia  nacional  para quienes piensan en el cese del seleccionador y se analizan  a esos jugadores,   muchos con la cartera repleta y   sin haber hecho ni el huevo, que  puedan o no seguir jugando o ser fichados con primas millonarias por otros equipos.

         Esto ha sido la España real  de este ultimo mes del año, es decir, nos ha preocupado mucho más y dolido el doble de que Marruecos nos elimine del Mundial  en esa derrota de penaltis que en  las Cortes Generales  hayan querido  arreglar,  por la puerta  falsa,  el delito de sedición, la modificación del código penal o el golpe  de Pedro Sánchez a la separación de poderes y meter en la cárcel a quienes no se han lucrado de un robo, porque claro, están los amigos del grupo que legisla en mayoría y mientras,  incluyendo horarios de esos partidos tan trascendentales de futbol,  se han llevado a cabo votaciones en el Congreso para ocultar  y orillar   normas que afectan a todo un país y lo que es peor, engañar al pueblo  dando por una parte pan y circo y por otra imponiendo cada día al estilo de Venezuela normas y leyes  que harán que muchos  sinvergüenzas y ladrones de cuello duro permanezcan en sus poltronas sin miedo a que nadie les mueva un dedo o lo que es peor,  a seguir  lucrándose de un sistema  poco ortodoxo como es cambiar leyes  para   el interés de unos pocos y hacerlas a su conveniencia  para así asegurarse en  próximas  legislaturas  que la herencia de estas componendas le sitúan en mejores condiciones para que todo cuanto han amañado y sea fruto del sanchismo nadie pueda revertirlo.

         España no debe estar callada, por más tiempo,  ante tanta infamia como estamos viviendo, no puede estar impávida ante tanto desorden legislativo y tener gobernantes que sólo buscan  su estabilidad política, sus sueldos  y sus componendas  para amigos y familiares, lo que es una  bajeza, porque están aprovechándose de quienes no conocen ninguna normativa y absorbidos por los penaltis y por la guerra futbolera, su única preocupación  ha sido que España fue  derrotada por Marruecos. Así nos va y creo que de esta anestesia que ya tiene paliativos debemos salir  con protestas y con manifestaciones ordenadas para denunciar  tanto abuso y tanto  perjuicios como nos están  ocasionando, porque mientras que para algunos sea más preocupante  unos penaltis que poner en el Tribunal Constitucional   a un exministro y a una miembro de Gabinete del Sr. Sánchez,  o ver cómo a los agresores sexuales  se les reduce la pena, la situación no cabe duda que no tiene parangón porque si es más importante  un penalti que perder el Estado de Derecho las consecuencias serán tan graves que posiblemente terminemos no sólo sin  ver esos penaltis decisivos, sino  sin poder ni siquiera ir al futbol.