El blog de José Blas Fernández

Un laboralista del siglo XXI

SEÑOR,  LÍBRAME DE MIS AMIGOS QUE DE MIS ENEMIGOS YO ME CUIDARÉ.

         Hoy, la vida nos enseña en cada minuto  cómo al ir creciendo y tomando más edad vas recordando  aquellas amistades de tu infancia  que entonces podían ser más o menos  como tú y similares en tus pensamientos, pero a la larga y con el tiempo los recuerda porque eran personas vinculadas a tu quehacer diario y que cuando tienes  tan corta edad todo obedece a los imponderables del destino que van apareciendo en la rutinaria vida de cada uno, pues los recuerdos  y el apego de las aventuras tenidas son siempre inolvidables. Pero la vida no es fácil ni se rodea precisamente de acontecimientos  llenos de alegrías y de  bienestar. La vida, pone en entredicho a las personas y en función de cada entorno nos vamos haciendo mayores y,  a veces, y por cierto en muchas ocasiones,  van saliendo amistades e incluso familiares que no te la hacen fácil y tienes que luchar contra los molinos de viento y otros te facilitan un horizonte maravilloso y lleno de  recuerdos y parabienes.

         Esto viene a colación  porque acabamos de celebrar una elecciones municipales y autonómicas y seguidamente nos encontramos con unas elecciones generales que nos están devorando la ilusión en muchos casos y el ánimo en otros, pero en todo ese contexto novedoso de grandes mítines, promesas, embustes y parabienes, los líderes de los partidos están cambiando por día  aquellos que en su momento  fueron unos íconos de la política y hoy quienes aparecen  mandando en esos partidos y creyéndose que son suyos, te destruyen en el ostracismo  y pretenden inclusive ponerte palos en la rueda para que tu vida no transcurra  y tus logros políticos y de trabajo  bien hecho no sean un motivo de recuerdo, sino todo lo contrario, hacen e imponen el olvidarte y si alguien te menciona con algo meritorio, decir siempre que  antes  de ellos eran otros tiempos.

         Por todo esto, están apareciendo en todas las nuevas listas de los distintos partidos, oportunistas y   salvapatrias  que cuando  confeccionan  las listas  e  incluyen a sus amigos, lo importante es el número de  salida que pueda tener el candidato, por eso desde  su  recamara  vetan a muchas y muchos y  los mandan lejos del entorno en el que estaban para que nunca puedan volver a ser recordados y la sombra sea su eslogan.  Es más, salvo que  pasen a otra vida por la muerte, no se acordarán de ellos, salvo que sigan afiliados a un partido y les cobren la cuota.  Por ello,  el pensamiento de Enrique IV que es como he titulado esta tribuna,  no es ni más ni menos que una auténtica realidad. Se es útil mientras se está  con ellos, cuando no lo están se es zurrapa de la manada y lógicamente haciendo de las nuevas incorporaciones una mala praxis de quienes precedieron a estos y pasar  a ser un postizo de la nueva vida política. Es decir,  a veces, ni  agradecen los servicios prestados y si hablan de alguno o alguna lo hacen  en tono de pasado y se les quita valor e importancia, llegando inclusive a no coger ni el teléfono de estos  líderes  que les precedieron y si alguien los valora se les dice que están obsoletos y que  se viven tiempos nuevos. Por eso, ahora que se empiezan nuevas amistades  en la vida pública y que no son amistades de tu infancia, de tu verdadero círculo,  ni de tu profesión, ni de tu entorno habitual, hay que recordar que los  que se creían amigos son los que pueden hundirte o levantarte en función de sus habladurías y de su  envidia y lástima. Por eso,  del “amigo” hay que pedir al Señor que te libre, porque estos son los que dan las puñaladas traperas más duras y los que verdaderamente te niegan como le pasó a Jesucristo con San Pedro. Tenemos recientemente un caso en Granada con su alcalde, José Torres Hurtado, el cual fue detenido hasta con policías, metralletas y chalecos antibalas  en su casa y todo  por una  maniobra falsa que ha quedado hoy en nada. Por cierto, los siete años pasados de angustia y de injusticia ya no los repara nadie por mucho que algunos mientan y miren para otro lado. Sin embargo, los que se llaman enemigos y estaban en la oposición en algunas etapas del gobierno municipal de esa ciudad sí han sabido cuidarlo y atenderlo y ponerse a su lado cuando ha sido necesario, pero ¿quién repara su honor, su lealtad y su prestigio tras tantos años de trabajo en la vida pública?, ¿cuántos políticos que ha sido orillados, repudiados y maltratados por los suyos, hoy reparan su buen hacer?, ¿cuántas Ritas Barberá hay en política?. Es decir, ¿cuánta mentira existe hoy y cuántos empujones para ponerme yo y quitarte tú? Pues miles.

         Finalizo, recordando a estos equipos y pandillas que se besan por doquier ahora y que se  entregan unos a otros como si la vida fuera eterna en ese cargo público, que el tiempo pone a cada uno en su sitio y cuidadito porque librarse del amigo no es fácil y quien te libra es como decía Enrique IV, el Señor. Así que, este aviso a navegantes es para quienes  se creen que han ganado su batalla de la aspiración política y no saben que el cacique de turno que toque en su momento te quitará  porque te había puesto otro. Así es la vida política.