Hoy, la vida nos enseña en cada minuto cómo al ir creciendo y tomando más edad vas recordando aquellas amistades de tu infancia que entonces podían ser más o menos como tú y similares en tus pensamientos, pero a la larga y con el tiempo los recuerda porque eran personas vinculadas a tu quehacer diario y que cuando tienes tan corta edad todo obedece a los imponderables del destino que van apareciendo en la rutinaria vida de cada uno, pues los recuerdos y el apego de las aventuras tenidas son siempre inolvidables. Pero la vida no es fácil ni se rodea precisamente de acontecimientos llenos de alegrías y de bienestar. La vida, pone en entredicho a las personas y en función de cada entorno nos vamos haciendo mayores y, a veces, y por cierto en muchas ocasiones, van saliendo amistades e incluso familiares que no te la hacen fácil y tienes que luchar contra los molinos de viento y otros te facilitan un horizonte maravilloso y lleno de recuerdos y parabienes.
Esto viene a colación porque acabamos de celebrar una elecciones municipales y autonómicas y seguidamente nos encontramos con unas elecciones generales que nos están devorando la ilusión en muchos casos y el ánimo en otros, pero en todo ese contexto novedoso de grandes mítines, promesas, embustes y parabienes, los líderes de los partidos están cambiando por día aquellos que en su momento fueron unos íconos de la política y hoy quienes aparecen mandando en esos partidos y creyéndose que son suyos, te destruyen en el ostracismo y pretenden inclusive ponerte palos en la rueda para que tu vida no transcurra y tus logros políticos y de trabajo bien hecho no sean un motivo de recuerdo, sino todo lo contrario, hacen e imponen el olvidarte y si alguien te menciona con algo meritorio, decir siempre que antes de ellos eran otros tiempos.
Por todo esto, están apareciendo en todas las nuevas listas de los distintos partidos, oportunistas y salvapatrias que cuando confeccionan las listas e incluyen a sus amigos, lo importante es el número de salida que pueda tener el candidato, por eso desde su recamara vetan a muchas y muchos y los mandan lejos del entorno en el que estaban para que nunca puedan volver a ser recordados y la sombra sea su eslogan. Es más, salvo que pasen a otra vida por la muerte, no se acordarán de ellos, salvo que sigan afiliados a un partido y les cobren la cuota. Por ello, el pensamiento de Enrique IV que es como he titulado esta tribuna, no es ni más ni menos que una auténtica realidad. Se es útil mientras se está con ellos, cuando no lo están se es zurrapa de la manada y lógicamente haciendo de las nuevas incorporaciones una mala praxis de quienes precedieron a estos y pasar a ser un postizo de la nueva vida política. Es decir, a veces, ni agradecen los servicios prestados y si hablan de alguno o alguna lo hacen en tono de pasado y se les quita valor e importancia, llegando inclusive a no coger ni el teléfono de estos líderes que les precedieron y si alguien los valora se les dice que están obsoletos y que se viven tiempos nuevos. Por eso, ahora que se empiezan nuevas amistades en la vida pública y que no son amistades de tu infancia, de tu verdadero círculo, ni de tu profesión, ni de tu entorno habitual, hay que recordar que los que se creían amigos son los que pueden hundirte o levantarte en función de sus habladurías y de su envidia y lástima. Por eso, del “amigo” hay que pedir al Señor que te libre, porque estos son los que dan las puñaladas traperas más duras y los que verdaderamente te niegan como le pasó a Jesucristo con San Pedro. Tenemos recientemente un caso en Granada con su alcalde, José Torres Hurtado, el cual fue detenido hasta con policías, metralletas y chalecos antibalas en su casa y todo por una maniobra falsa que ha quedado hoy en nada. Por cierto, los siete años pasados de angustia y de injusticia ya no los repara nadie por mucho que algunos mientan y miren para otro lado. Sin embargo, los que se llaman enemigos y estaban en la oposición en algunas etapas del gobierno municipal de esa ciudad sí han sabido cuidarlo y atenderlo y ponerse a su lado cuando ha sido necesario, pero ¿quién repara su honor, su lealtad y su prestigio tras tantos años de trabajo en la vida pública?, ¿cuántos políticos que ha sido orillados, repudiados y maltratados por los suyos, hoy reparan su buen hacer?, ¿cuántas Ritas Barberá hay en política?. Es decir, ¿cuánta mentira existe hoy y cuántos empujones para ponerme yo y quitarte tú? Pues miles.
Finalizo, recordando a estos equipos y pandillas que se besan por doquier ahora y que se entregan unos a otros como si la vida fuera eterna en ese cargo público, que el tiempo pone a cada uno en su sitio y cuidadito porque librarse del amigo no es fácil y quien te libra es como decía Enrique IV, el Señor. Así que, este aviso a navegantes es para quienes se creen que han ganado su batalla de la aspiración política y no saben que el cacique de turno que toque en su momento te quitará porque te había puesto otro. Así es la vida política.