En este año que termina de 2025 las bajas médicas laborales de más de un año se habían duplicado en el último lustro, remontándose a más de 110 millones de días perdidos, por lo que en estas fechas de navidad se mantiene el récord, el cual sigue preocupando a todos los expertos en un 60% del contexto de dichas bajas, ya sean por enfermedad común o accidente laboral.
Este desorbitado fracaso en el mundo laboral está suponiendo cierres de empresas en especial pymes y autónomos por la picaresca que esto conlleva y porque nadie pone cotas a este abuso, ya que hasta hace días no acudieron a su puesto de trabajo cada día 1.550.000 personas, según se refleja en el informe de absentismo laboral, elaborado cada trimestre por Randstad-Research, siendo curiosamente España quien duplica a Alemania y a los Países Bajos en este tipo de “ejemplos”.
En estos momentos y precisamente en navidades, donde hay cierres de ejercicios, terminaciones de contratos y alto trabajo en muchas empresas, las bajas están campando por su respeto y los centros de salud con suplentes de profesionales de la medicina no escatiman bajas para todo aquél que llega con depresión, angustia y anímicamente maltrecho, sin contar los cuponazos cervicales, las caídas fortuitas y las listas de espera que en muchos sitios no saben para cuándo te verá el especialista.
Tenemos un escenario muy preocupante porque triplicar el absentismo en la última década, en especial por incapacidad temporal, es algo alarmante, pues su coste hace mella no sólo en las pymes y micropymes y empresas de todo tipo, sino que la propia Seguridad Social ha situado este coste en más de 30.000 millones de euros, pues da igual el sector productivo que sea porque las bajas médicas no paran y el crecimiento al 60% de éstas, sin olvidar que hay que tener en cuenta los complementos de convenios colectivos, se han disparado y nadie alza la voz.
Posiblemente muchas pequeñas empresas que, son las que están más castigadas, crean que estas bajas son atribuibles a los trabajadores, pero no, se debe al colapso del sistema público de salud donde están citando a especialistas para dentro de seis meses mínimo, estando todo ese tiempo sin trabajar y sin recibir el tratamiento adecuado, alargando así la recuperación y, por tanto, la baja, sin perjuicio de la picaresca que se tiene al solicitarse una baja, pues en muchos casos el facultativo se limita a pedir los datos del trabajador y perder más tiempo en el sistema informático que en conocer profundamente si esa baja es real.
Es curioso que cuando los trabajadores españoles, en muchos casos, trabajan en el extranjero, este absentismo no llega al 2%. Es decir, que incluso en países donde la sanidad tiene competencias como en España, no tiene razón más que la picaresca el que las bajas aquí se dan en algunos casos como en las tómbolas.
Visto lo visto y que tras la pandemia, el absentismo laboral está de manera desbocada produciendo grandes problemas en el mundo laboral y hay que ponerse manos a la obra para que los responsables de este problema se dejen de formar reinos de taifas en el sistema sanitario y piensen en que el cierre de empresas y la desaparición de éstas por tantas cortapisas como se les pone, sea una moneda de cambio en la que cuando se busquen soluciones ya sea tarde.
Lo que está ocurriendo en estas navidades no tiene precedentes; a las administraciones les importa poco su absentismo porque si el trabajo no sale a final de mes saldrá cuando se pueda, pues los trabajadores o funcionarios cobran sí o sí de nuestros impuestos, pero en el mundo del trabajo y de la competencia donde sólo vale el esfuerzo, el absentismo ha entrado como los gusanos en las manzanas y pronto veremos que están podridas sin arreglo y sin horizonte.
Este preocupante asunto lo estamos viendo todos, hasta los propios trabajadores que están de baja y saben que se obtienen las mismas ante el médico de cabecera de una manera fácil, pues los diagnósticos no sólo se inventan, sino que son difíciles de comprobar y si luego se dan prestaciones de forma cómoda a estudiantes y personas sin trabajar es natural que quienes lo hacen de sol a sol busquen esta vía del absentismo para cobrar y en muchos casos no dar un palo al agua.