La Ministra de Trabajo, que accedió al Gobierno de la Nación sustituyendo a Pablo Iglesias, nos anuncia que va a dar un paso al lado, tras ver cuestionado su liderazgo y capacidad de consenso. Es decir, se marcha de la política activa con una trayectoria muy turbia por el bajo conocimiento que tiene de todo y de ser o creerse un gran activo político, pasa a estar en la salida, porque es el mejor camino que le queda. Ha dicho que no será candidata a las próximas elecciones del 2027, algo que ella misma es consciente de que ni sirve para nada su candidatura ni su apoyo a la izquierda tiene fruto, sin embargo va a seguir trabajando en el Gobierno porque quiere cumplir el mandato de las urnas y lógicamente no va a renunciar a lo más importante de hoy que es su buen sueldo de Vicepresidenta del Gobierno-Ministra de Trabajo (104.631,16 euros anuales), con escolta, asesores, secretarias y coladeras, gastos pagados, viajes a donde le parezca y un buen piso encima del Ministerio de Trabajo -por cierto piso que construyó el Régimen Franquista para sus Ministros- con más de 400 m2, con luz, calefacción, teléfono, gas y agua gratis. Esta Ministra, que ha ignorado a la patronal permanentemente y que ha sido líder de la coalición SUMAR en 2023, ha visto las orejas al lobo y está convencida que lo mejor es una huida hacia adelante, por no decir “me quito de en medio tras la que se avecina”.
Yolanda que ha sido en muchas ocasiones por su verborrea la risa de los partidos del Congreso y de todo aquél que la oía, a lo único que se ha dedicado es a ponerse junto a los sindicatos, subir salarios a costa de los empresarios y creerse que ha hecho una gran reforma laboral; reforma que los que conocemos el paño, con la contratación indefinida y la subida del SMI un 66%, así como reconocer como dice ella los derechos de las trabajadoras del hogar, no ha sido más que una pantomima sin resultados, pero que ha conseguido algo importante, que el empleo indefinido se convierta a tiempo parcial, que la subida del SMI que pagan las empresas produzca desempleo y más aún, entre las féminas y que las trabajadoras del hogar estén como nunca en la economía sumergida, sin olvidar la cantidad de autónomos que ha hecho desaparecer, así como engañarnos y seguir mintiendo sobre el tan cacareado asunto de los fijos discontinuos, que ni ella misma conoce los números reales de los parados existentes por este motivo, sin olvidar que con la subida del SMI, muchos embargos de salarios por deudas quedan sin practicarse.
Desde luego, su carrera profesional como abogada laboralista, de la cual no ha dejado ninguna estela importante y ahora su carrera política que ha sido de las más nefastas, debemos recordar como gran varapalo cuando el Congreso le tumbó la reducción de la jornada laboral que vendía a boca llena con los votos del PP, VOX y JUNTS, porque se ha dedicado a vender humo y a usar el altavoz político para hacer promesas y colocarse en contra del mercado laboral. Ya proviene de su tiempo en Galicia donde pasó por varias coaliciones y salió con el rabo entre las piernas y el propio Gobierno y, concretamente, el PSOE la espera con los brazos abiertos porque su próximo partido será el que lidera Sánchez, es decir, primero en Galicia y ahora en Madrid, “termina como la comedia de Ubrique”, porque la izquierda ya no la quiere y seguro estoy que su carrera de partido en partido va a terminar agarrada a un cargo que le dé un buen sueldo y seguramente no se meta más en refundar a la izquierda porque por mucho que venda y compre nadie le hará caso.
Hoy, la política está descompuesta. No hay unión para elegir candidatos, pero tener en un partido a una mujer de esta catadura, llena de inutilidad y hablar de todo sin saber de nada va a abrir un espacio aun mayor porque ni el tiempo ni el propio PSOE será quien la acoja, pues la tarjeta de visita que deja al frente del Ministerio de Trabajo es de un calibre tan superfluo que si ella se cree haber sido la Ministra más progresista de la historia, habrá que recordarle y el tiempo lo dirá que es donde el mundo del trabajo se ha sentido más descapitalizado y sin proyectos que en los años de Yolanda Díaz. Es curioso que abandona donde no cobra, pues si se considera que no es capaz de liderar nada en el 2027, lo normal, serio y digno es que se marche de todo, que le deje su lugar a otra persona, aunque sea por pocos meses, pero seguir ella de Ministra “inventando” proyectos y destruyendo el empleo de las mujeres y jóvenes es algo que demuestra su incapacidad para gobernar, pero claro, la “pela es la pela”.
En resumen y dentro de muy poco, la veremos en las listas del PSOE exigiendo un cargo y queriendo tener un vitalicio para seguir sin dar un golpe al agua.